Una de las festividades menos populares de Venecia es la de San Martín, que tiene lugar el 11 de noviembre, coincidiendo con el día del santo.
Lo que caracteriza esta celebración es un dulce típico que se elabora especialmente para la ocasión.
En las pastelerías de la ciudad se puede encontrar esta delicia hecha de pasta frolla, con la forma de San Martín montado a caballo y portando una espada y capa.
El postre está adornado con azúcar glas, bombones, chocolatinas y caramelos.
Con tantas decoraciones, ¡es normal que al final la forma del dulce no se distinga claramente! (como se puede observar en las imágenes).
Lo curioso de este postre es que su elaboración es exclusiva de Venecia, tanto en la ciudad como en su provincia. Ni siquiera en las ciudades vecinas como Padua o Treviso se conoce este dulce tradicional.
En el pasado, en esta fecha, se tenía la costumbre de comer castañas y beber vino, mientras se cantaba frente a las ventanas de las casas, esperando que desde el interior les arrojaran más castañas.
Hoy en día, aunque esta tradición se ha perdido un poco, son principalmente los niños de primer grado quienes participan. Los pequeños recorren las calles y plazas haciendo ruido con objetos como ollas y tapas, pidiendo dulces o monedas a comerciantes y transeúntes.
A medida que avanzan, cantan una típica canción en dialecto veneciano.
A veces, los estudiantes también crean disfraces con caballos y espadas de cartón, recordando la leyenda del santo.
LA LEYENDA DE SAN MARTíN
La leyenda cuenta lo siguiente:
Era el 11 de noviembre, un día lluvioso y frío.
Martín, mientras cabalgaba con su capa, se encontró con un anciano que estaba sufriendo por el intenso frío, ya que apenas llevaba unos trapos para cubrirse.
Martín, al no tener dinero en ese momento, decidió cortar su capa en dos y le ofreció la mitad al anciano para protegerlo del frío. Poco después de este gesto, mientras Martín continuaba su camino, el clima se volvió más cálido y agradable.
Este fenómeno es conocido como el “verano de San Martín”, que se refiere a esos días de calor inesperado que suelen ocurrir alrededor del 11 de noviembre, tras las primeras heladas del otoño.
RECETA DEL DULCE DE SAN MARTíN
Ingredientes:
Para la pastaflora: 250 g de harina 00, 125 g de mantequilla, 2 yemas de huevo, 100 g de azúcar en polvo, cáscara de limón rallada, sal .
Para la decoración: pequeños confites plateados, confites coloreados, 20 g de chocolate fundente.
Preparación:
Para la pastaflora: amasar mantequilla, azúcar, las yemas de huevo, limón y sal. Dejar que la pasta descanse en la nevera por 1 hora, cubierta con un paño.
Después extender la masa en papel de horno. Entallar una forma de caballo y caballero. Poner en horno ya caliente a 180°, por 20 minutos. Sacar del horno y dejar que se enfríe. Cubrir la masa con chocolate fundido y decorar con caramelos y confites.
Se puede añadir fruta seca (como almendras y piñones) aunque en los dulces de las pastelerías se utilizan principalmente chocolates, todos “pegados” al caballo, y caramelos de diferentes colores.
Así que si pasan por Venecia en estos días de noviembre, no dejen de comer el dulce de San Martín y así participaran en una tradición veneciana muy golosa 🙂
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