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Qué comer en Roma: 20 platos típicos romanos que probar

22 mayo, 2026 by Teresita Caldera (tcalo) Deja un comentario

Qué comer en Roma es una de las preguntas más importantes del viaje, casi al nivel de “¿Coliseo o Vaticano primero?”. La capital italiana tiene una cocina popular, sabrosa y bastante directa: pasta con guanciale y pecorino, alcachofas, fritos, casquería, cordero, pizza al taglio, supplì y dulces como el maritozzo.

En esta guía les cuento los platos típicos romanos que vale la pena probar, qué pedir en una trattoria, qué comer rápido entre visitas y cómo distinguir la cocina romana auténtica de los menús pensados solo para turistas con hambre y poca paciencia.

platos tipicos romanos
Qué comer en Roma

Qué comer en Roma: resumen rápido

  • Pastas imprescindibles: carbonara, cacio e pepe, amatriciana y gricia.
  • Street food romano: supplì, pizza al taglio, pinsa y trapizzino.
  • Verduras típicas: carciofi alla romana, carciofi alla giudia y cicoria ripassata.
  • Segundos romanos: saltimbocca alla romana, trippa, coda alla vaccinara y abbacchio.
  • Dulce típico: maritozzo con la panna.
conociendo Roma
Desayunando en Roma

Después de más de 20 años visitando Roma, comiendo en trattorias, probando platos típicos, volviendo a nuestros barrios favoritos y cayendo alguna vez —también hay que decirlo— en restaurantes demasiado turísticos, podemos decir que la cocina romana se disfruta mucho más cuando sabes qué pedir y dónde mirar.

Tabla de contenido: qué comer en Roma

  1. Carbonara romana
  2. Cacio e pepe
  3. Amatriciana
  4. Gricia
  5. Supplì al telefono
  6. Pizza al taglio, pizza romana y pinsa
  7. Carciofi alla romana
  8. Carciofi alla giudia
  9. Saltimbocca alla romana
  10. Trippa alla romana
  11. Coda alla vaccinara
  12. Abbacchio romano
  13. Rigatoni con la pajata
  14. Gnocchi alla romana
  15. Fiori di zucca fritti
  16. Baccalà fritto
  17. Cicoria ripassata
  18. Porchetta de Ariccia
  19. Maritozzo con la panna
  20. Gelato artesanal
  21. Mejores zonas donde comer en Roma
  22. Tipos de locales donde comer en Roma
  23. Tours gastronómicos y experiencias de cocina en Roma
  24. Horarios para comer en Roma
  25. Preguntas frecuentes sobre qué comer en Roma

Veamos los 20 platos típicos romanos que probar en Roma:

donde comer en Roma
Pasta típica, mercato centrale di Roma Termini

La cocina romana no es tímida. En Roma se come con carácter: guanciale, pecorino romano, pimienta negra, alcachofas, fritos, salsas potentes y recetas populares que nacieron en casas, mercados, trattorias y barrios con mucha historia.

Si es vuestra primera vez en la ciudad, les aconsejo que prueben al menos una de las cuatro grandes pastas romanas —carbonara, cacio e pepe, amatriciana o gricia—, un supplì recién frito, algún plato con carciofi si viajan en temporada, y terminen con un maritozzo con la panna. Roma se camina mejor con el estómago contento. Esto no lo dice ningún estudio científico, pero debería.

Qué pedir en Roma si tienen poco tiempo

  • Para una comida típica: rigatoni alla carbonara o tonnarelli cacio e pepe.
  • Para comer rápido: supplì, pizza al taglio o trapizzino.
  • Para probar algo muy romano: gricia, coda alla vaccinara, trippa o pajata.
  • Para el Barrio Judío: carciofi alla giudia y baccalà fritto.
  • Para desayunar o merendar: maritozzo con la panna o un buen gelato artesanal.

1. Carbonara romana

pasta carbonara
Pasta Carbonara en Trastevere

La carbonara romana es, probablemente, el plato más famoso que comer en Roma. Y también uno de los más maltratados fuera de Italia, pobre criatura. La receta auténtica no lleva nata, no lleva crema, no lleva champiñones y no necesita inventos raros para estar buena.

Una buena carbonara se prepara con pasta, yema de huevo, guanciale, pecorino romano y pimienta negra. Nada más. La magia está en el equilibrio: el guanciale debe quedar crujiente, la salsa cremosa sin convertirse en tortilla, y el pecorino tiene que sentirse sin tapar todo el plato.

En Roma la encontrarán sobre todo con rigatoni, mezze maniche, spaghetti o tonnarelli. Nosotros solemos preferirla con rigatoni o mezze maniche, porque la salsa entra en la pasta y cada bocado tiene más gracia. La vida es demasiado corta para una carbonara triste.

  • Dónde probarla: en trattorias tradicionales de Trastevere, Testaccio, Monti o cerca del Panteón, evitando los menús turísticos con fotos plastificadas.
  • Precio orientativo: en una trattoria normal del centro puede rondar los 12-18 €, aunque en zonas muy turísticas puede subir.

2. Cacio e pepe

La cacio e pepe parece el plato más simple del mundo: queso y pimienta. Y justamente por eso es uno de los más difíciles de hacer bien. Aquí no hay tomate, guanciale ni ingredientes que escondan errores. Si está mal hecha, se nota enseguida; si está bien hecha, es una pequeña obra maestra romana.

El “cacio” suele ser pecorino romano, un queso de oveja intenso y salado, mezclado con agua de cocción de la pasta y mucha pimienta negra. El resultado debe ser una crema envolvente, sin grumos, con ese punto picante y aromático que te hace entender por qué Roma no necesita complicarse la vida para comer bien.

La versión más típica se sirve con tonnarelli cacio e pepe, una pasta larga, más gruesa que el spaghetti, perfecta para agarrar la salsa. También pueden encontrarla con spaghetti, bucatini o rigatoni.

3. Amatriciana

Tonnarelli all'amatriciana
Tonnarelli all’amatriciana

La amatriciana es otra de las grandes pastas que probar en Roma. Aunque su origen está ligado a Amatrice, en el Lacio, Roma la adoptó con tanta pasión que hoy es uno de los platos imprescindibles de cualquier trattoria romana que se respete.

La receta clásica combina guanciale, tomate, pecorino romano y un toque de picante. Suele servirse con bucatini, esos spaghetti más gruesos con agujerito en el centro, aunque también es muy común verla con rigatoni. Es sabrosa, intensa y más “tomatosa” que la carbonara o la gricia.

Si viajan con niños o con personas que prefieren sabores más reconocibles, la amatriciana suele ser una buena opción: tiene personalidad romana, pero el tomate la hace más familiar para muchos paladares.

4. Gricia

Comiendo en el Barrio Judío de Roma
Comiendo en el Barrio Judío de Roma

La gricia es la menos famosa de las cuatro grandes pastas romanas, pero no por eso menos importante. De hecho, muchos la consideran una especie de antepasada de la amatriciana: lleva guanciale, pecorino romano y pimienta, pero no lleva tomate.

La gricia tiene personalidad propia: es más seca, más intensa, muy sabrosa y perfecta si quieren probar algo auténtico sin ir siempre a lo obvio.

Se suele preparar con rigatoni, mezze maniche o tonnarelli. Si el guanciale está bien dorado y el pecorino bien integrado, es un plato espectacular. Simple, directo y muy romano.

5. Supplì al telefono

El supplì al telefono es uno de los bocados más típicos que comer en Roma, sobre todo si quieren algo rápido, barato y muy romano entre una visita y otra. Es una croqueta de arroz frita, normalmente preparada con salsa de tomate, mozzarella en el centro y una capa exterior crujiente.

Lo de “al telefono” viene del hilo de mozzarella que se forma al partirlo en dos, como si fuera el cable de un teléfono antiguo. Sí, el nombre tiene más años que algunos monumentos menores, pero sigue funcionando: cuando el queso se estira, el supplì está en su punto.

No hay que confundirlo con el arancino siciliano. Se parecen, pero no son lo mismo. El supplì romano suele ser más alargado, más simple y muy ligado a la comida de calle de la ciudad. Es el típico snack que pueden pedir en una pizzería al taglio, en un horno o en locales especializados en fritos.

  • Ideal para: comer algo rápido sin sentarse en un restaurante.
  • Dónde probarlo: en pizzerías al taglio, friggitorie y locales de street food romano.
  • Precio orientativo: suele costar entre 1,50 € y 3 €, según la zona y el local.
  • Consejo: cómanlo caliente. Un supplì frío pierde bastante gracia, como una Fontana di Trevi sin agua.

Nosotros lo recomendamos especialmente para una pausa rápida cerca del centro, antes de seguir caminando. Roma se disfruta mucho, pero también cansa: entre adoquines, escaleras, colas y “vamos a ver solo una iglesia más”, un supplì puede salvar el humor del grupo.

6. Pizza al taglio, pizza romana y pinsa

roma que comer
Comiendo Pizza en Roma

En Roma la pizza tiene varias versiones, y conviene distinguirlas para no pedir una cosa esperando otra. La más práctica para turistas es la pizza al taglio, que se vende al corte y normalmente al peso. Eliges el trozo, lo calientan y lo comes caminando o en una mesita rápida. Perfecta para esos días en los que el itinerario va más rápido que el estómago.

La pizza romana clásica, servida en pizzería, suele ser fina, crujiente y bastante ligera. Es diferente de la pizza napolitana, que tiene borde alto y masa más blanda. En Roma, si piden una pizza redonda por la noche, lo normal es que sea más fina y crocante.

Luego está la pinsa romana, que en los últimos años se ha hecho muy popular. Tiene una masa más ovalada, normalmente más aireada y digestiva, preparada con una mezcla de harinas y larga fermentación. No es exactamente la pizza tradicional de siempre, pero es una opción muy buena si quieren probar algo diferente.

  • Pizza al taglio: ideal para almorzar rápido entre visitas.
  • Pizza romana fina: mejor para una cena informal en pizzería.
  • Pinsa: buena opción si buscan una masa más ligera y crujiente.
  • Precio orientativo: la pizza al taglio se paga al peso; una porción puede rondar los 3-6 €, según tamaño, ingredientes y zona.

Un buen truco: si ven una pizzería al taglio con bastante movimiento local, bandejas que salen del horno constantemente y poca decoración “para turista feliz”, suele ser buena señal. Si la pizza lleva horas mirando al infinito desde la vitrina, mejor seguir caminando.

Para una pausa rápida, la pizza al taglio funciona muy bien cerca de zonas como Campo de’ Fiori, Largo Argentina, Monti, Trastevere o Termini. Eso sí: en las calles más pegadas a los monumentos principales, miren siempre precios y calidad antes de dejarse seducir por el hambre.

7. Carciofi alla romana

que comer en roma
Tris de Carciofi alla romana

Los carciofi alla romana son uno de los platos más tradicionales de la cocina romana, sobre todo si visitan la ciudad entre invierno y primavera, cuando las alcachofas están en temporada. Se preparan enteras, limpias, rellenas con ajo, menta romana o perejil, aceite de oliva y cocinadas lentamente hasta quedar tiernas.

A diferencia de los carciofi alla giudia, que son fritos, los carciofi alla romana tienen una textura más suave y un sabor más delicado. Son perfectos como antipasto o como guarnición, especialmente si quieren probar algo típico sin lanzarse directamente a la casquería romana.

Es un plato sencillo, pero cuando está bien hecho se nota muchísimo. La alcachofa debe quedar tierna, sabrosa y jugosa, no seca ni dura. Si hay que pelearse con ella como si fuera una armadura medieval, algo salió mal en cocina.

Nosotros los recomendamos mucho si quieren salir del clásico circuito pasta-pizza-gelato. Que ojo, ese circuito también nos gusta —no vamos a fingir superioridad gastronómica—, pero Roma tiene verduras y recetas tradicionales que merecen mucho la pena.

8. Carciofi alla giudia

que comer en roma
Comiendo Carfiofi alla giudia en el barrio Judio de Roma

Los carciofi alla giudia son una de las grandes especialidades del Barrio Judío de Roma. Se trata de alcachofas fritas enteras, abiertas como una flor, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Visualmente son preciosas, pero lo importante es que bien hechas están buenísimas.

Este plato forma parte de la cocina judeo-romana, una mezcla muy interesante entre la tradición judía y la cocina popular de Roma. Si visitan el antiguo gueto romano, cerca del Teatro de Marcelo y de la Isla Tiberina, es uno de los platos que más vale la pena probar.

La diferencia con los carciofi alla romana es clara: los alla romana son más suaves y cocinados lentamente; los alla giudia son fritos, más crujientes y con un sabor más intenso. Si les gustan las alcachofas, prueben ambos. Es una comparación seria, casi trabajo de investigación. De esos trabajos que uno hace con mucho sacrificio y una copa de vino al lado.

  • Dónde probarlos: especialmente en el Barrio Judío de Roma.
  • Cuándo pedirlos: mejor en temporada de alcachofas, aunque algunos restaurantes los ofrecen durante más meses.
  • Ideal para: una comida típica cerca del Panteón, Campo de’ Fiori, Largo Argentina o la Isla Tiberina.
  • Consejo: pregunten si son frescos y si están en temporada. Cuando están buenos, son memorables; cuando no, pueden quedar pesados.

El Barrio Judío de Roma es una de las mejores zonas para probarlos, pero los precios suelen ser algo más altos que en otras áreas. En parte se paga la historia, la ubicación y el ambiente. Lo importante es elegir bien y no quedarse solo con el primer restaurante que tenga un camarero saludando en cinco idiomas.

9. Saltimbocca alla romana

Los saltimbocca alla romana son uno de los segundos platos más famosos de Roma. Se preparan con finas lonchas de ternera, jamón crudo y salvia, cocinadas normalmente con vino blanco y mantequilla. El resultado es un plato sencillo, sabroso y muy aromático, de esos que no necesitan fuegos artificiales porque ya tienen bastante personalidad.

El nombre “saltimbocca” significa literalmente algo así como “salta en la boca”, y la verdad es que el nombre está bien elegido. La mezcla de carne tierna, jamón y salvia funciona muy bien, sobre todo si quieren probar un plato romano tradicional sin lanzarse todavía a la casquería.

En muchas trattorias lo sirven como secondo piatto, después de la pasta. Si no tienen muchísima hambre, pueden compartir una pasta de primero y luego pedir saltimbocca como segundo. En Roma las raciones pueden ser generosas, y después de caminar 20.000 pasos uno se siente invencible… hasta que llega el postre.

  • Ideal para: quienes quieren probar un segundo romano clásico, pero fácil de aceptar para todos los paladares.
  • Dónde probarlo: en trattorias tradicionales y restaurantes de cocina romana.
  • Precio orientativo: suele rondar los 14-22 €, según la zona y el tipo de local.
  • Consejo: si viajan en familia o con niños, suele ser una opción más “segura” que la trippa o la coda.
coliseo
Desayunando en nuestro hotel en Roma cerca del Coliseo

10. Trippa alla romana

La trippa alla romana es uno de esos platos que conviene pedir sabiendo qué es. La trippa es callos, normalmente cocinados lentamente con tomate, menta romana y bastante pecorino romano. Es un plato de cocina popular, contundente y muy ligado a la tradición romana.

No es para todos los gustos, seamos sinceros. Si no les gusta la textura de los callos, probablemente no será vuestro momento gastronómico más feliz en Roma. Pero si les gustan los sabores intensos y quieren probar una receta auténtica, la trippa puede ser una gran elección.

Este plato tiene mucho que ver con la cocina romana más humilde, especialmente con la tradición del quinto quarto, es decir, el aprovechamiento de las partes menos nobles del animal. En barrios como Testaccio esta cocina tuvo muchísima importancia, porque estaba ligada al antiguo matadero y a la vida obrera de la ciudad.

11. Coda alla vaccinara

La coda alla vaccinara es otro gran clásico de la cocina romana tradicional. Se prepara con rabo de buey o de ternera, cocinado muy lentamente con tomate, apio, vino y otros ingredientes hasta que la carne queda tierna y se separa casi sola del hueso.

Es un plato potente, meloso y muy sabroso. No es precisamente una comida ligera para antes de subir la cúpula de San Pedro —avisados quedan—, pero en una cena tranquila, con tiempo y buen pan al lado, puede ser una maravilla.

Como la trippa, la coda forma parte de esa cocina romana popular que aprovechaba cortes considerados menos nobles. Hoy muchos de estos platos se han convertido en recetas tradicionales muy valoradas, especialmente en trattorias donde todavía se cocina con paciencia y sin prisas.

Para mí es uno de esos platos que muestran una Roma más profunda, menos turística y más de mesa larga. No siempre aparece en los menús más comerciales del centro, pero cuando la encuentran bien hecha, vale mucho la pena probarla.

12. Abbacchio romano

El abbacchio romano es cordero joven, uno de los platos más tradicionales de Roma y del Lacio. Lo pueden encontrar preparado de varias formas: abbacchio al forno, con patatas; abbacchio a scottadito, en chuletitas a la parrilla; o abbacchio alla romana, cocinado con ajo, romero, anchoas y vinagre, según la receta del local.

Es un plato muy típico en comidas familiares, domingos y fechas especiales, aunque en Roma se puede encontrar durante todo el año en restaurantes de cocina tradicional. Si les gusta el cordero, es una excelente opción para salir del circuito pasta-pizza y probar un segundo romano con más carácter.

La versión a scottadito se come con las manos, porque son chuletitas pequeñas y sabrosas. El nombre ya avisa: “scottadito” significa algo como “quema dedos”, porque tradicionalmente se comen calientes, recién hechas. Elegante no siempre es, pero rico sí. Y en Roma eso cuenta bastante.

Si ya probaron las pastas romanas y quieren una comida más completa, una buena combinación puede ser compartir una cacio e pepe o una gricia de primero y pedir abbacchio como segundo. No será la comida más ligera del viaje, pero Roma tampoco se inventó para contar calorías.

13. Rigatoni con la pajata

Los rigatoni con la pajata son uno de los platos más tradicionales —y más particulares— de la cocina romana. No es el plato que recomendaría pedir “a ciegas”, porque conviene saber qué lleva antes de sentarse felizmente con la servilleta al cuello.

La pajata es intestino de ternera joven, cocinado normalmente con salsa de tomate y servido con rigatoni. Forma parte de la cocina romana del quinto quarto, esa tradición popular que aprovechaba las partes menos nobles del animal y que tuvo mucha importancia en barrios como Testaccio.

Bien preparada, la pajata tiene una salsa intensa, cremosa y muy sabrosa. Pero seamos claros: no es para todos los gustos. Si son de los que miran con sospecha cualquier plato que no sea “pasta con tomate y queso”, quizás mejor empezar por una gricia y dejar la pajata para un segundo viaje a Roma, cuando ya tengan más confianza con la ciudad.

  • Ideal para: viajeros curiosos que quieren probar cocina romana auténtica y tradicional.
  • Dónde probarla: en trattorias romanas muy clásicas, sobre todo en Testaccio o locales especializados en cocina popular.
  • Precio orientativo: puede rondar los 14-20 €, según el restaurante.
  • Consejo: si aparece como plato del día en una trattoria tradicional, suele ser mejor señal que verla en un menú turístico gigante con fotos.

La pajata es uno de esos platos que cuentan una Roma menos monumental y más de barrio, de mercado, de cocina humilde y potente. No será el plato más “fácil” de la lista, pero sí uno de los más romanos.

14. Gnocchi alla romana

Los gnocchi alla romana son muy diferentes de los gnocchi de patata que muchos imaginan. En Roma, estos ñoquis se preparan con sémola de trigo, leche, mantequilla, queso y yema de huevo, se cortan en discos y se gratinan al horno hasta quedar dorados por encima.

Son suaves, cremosos por dentro y ligeramente crujientes en la superficie. Más que un plato de pasta al uso, parecen una especie de gratinado reconfortante, perfecto para quienes buscan una receta romana tradicional sin carne y sin sabores demasiado fuertes.

Tradicionalmente, en Roma se decía aquello de “jueves, gnocchi” —giovedì gnocchi—, aunque hoy los pueden encontrar en diferentes días según el restaurante. Si aparecen en el menú como plato casero, vale la pena pedirlos.

  • Ideal para: quienes buscan un plato romano suave, tradicional y sin carne.
  • Dónde probarlos: en trattorias familiares y restaurantes de cocina romana casera.
  • Precio orientativo: suelen estar entre 10-16 €, según el local.
  • Consejo: no los confundan con los gnocchi de patata. Si esperan lo mismo, la sorpresa será grande; por suerte, normalmente buena.

Nosotros los recomendamos especialmente si viajan con niños o con personas que prefieren platos menos intensos. Después de tanta carbonara, guanciale y pecorino, unos gnocchi alla romana pueden parecer casi una tregua diplomática con el estómago.

15. Fiori di zucca fritti

Los fiori di zucca fritti son flores de calabacín rellenas y fritas, uno de los entrantes más ricos que pueden probar en Roma. La versión romana más típica suele llevar mozzarella y anchoa, rebozada y frita hasta quedar crujiente por fuera y cremosa por dentro.

Son delicados, sabrosos y muy peligrosos en el mejor sentido: empiezas con uno “para probar” y de repente estás calculando si pedir otra ración sería excesivo. Spoiler: en Roma casi nunca lo es.

Los encontrarán en trattorias, pizzerías tradicionales y restaurantes de cocina romana. Funcionan muy bien como antipasto, antes de una pasta o una pizza. Eso sí, conviene comerlos recién hechos: un fior di zucca frío o aceitoso pierde muchísimo encanto.

  • Ideal para: pedir como entrante y compartir.
  • Dónde probarlos: en trattorias romanas, pizzerías y locales con fritti tradicionales.
  • Precio orientativo: suelen costar entre 3-6 € por pieza o venir en raciones, según el restaurante.
  • Consejo: si no les gustan las anchoas, pregunten antes. En muchos sitios forman parte del relleno tradicional.

Si quieren una cena muy romana pero informal, una buena combinación puede ser empezar con fiori di zucca, seguir con una pizza romana fina o una cacio e pepe, y cerrar con un gelato. Ligero no es, pero feliz sí.

16. Baccalà fritto

El baccalà fritto es otro clásico de la cocina romana, especialmente popular en el centro histórico y en la zona del Barrio Judío. Se trata de bacalao desalado, rebozado y frito, servido caliente, crujiente por fuera y jugoso por dentro.

Es un plato sencillo, pero cuando está bien hecho es una maravilla. El problema es que, como todo frito, puede pasar de “qué rico” a “esto lleva esperando desde el Imperio Romano” si no lo preparan al momento. Por eso conviene pedirlo en locales con rotación, donde los fritos salen constantemente de la cocina.

En Roma pueden encontrarlo como antipasto, como plato para compartir o incluso en locales especializados. En el área cercana a Campo de’ Fiori, Largo Argentina y el antiguo gueto romano es bastante típico verlo en los menús.

  • Ideal para: probar un frito romano tradicional sin complicarse demasiado.
  • Dónde probarlo: en el Barrio Judío, trattorias del centro histórico y locales especializados en fritti.
  • Precio orientativo: puede rondar los 5-10 € por pieza o ración, según la zona y el restaurante.
  • Consejo: mejor pedirlo recién hecho. Si está tibio, blando o muy aceitoso, pierde toda la gracia.

El baccalà fritto es una buena opción si están paseando por el centro y quieren probar algo típico sin sentarse a una comida larga. Eso sí, cuidado: entre un supplì, una flor de calabacín y un baccalà, uno empieza “solo picando algo” y termina haciendo una ruta gastronómica completa sin darse cuenta.

17. Cicoria ripassata

La cicoria ripassata es una de las guarniciones más típicas de Roma y del Lacio. Se prepara con achicoria o verdura amarga, hervida y luego salteada en sartén con ajo, aceite de oliva y guindilla. Simple, sí. Aburrida, para nada.

Es el típico plato que muchos turistas pasan por alto porque no tiene la fama de la carbonara ni la fotogenia de un maritozzo, pero en una trattoria romana tradicional suele ser una excelente acompañante para carnes, abbacchio, saltimbocca o incluso para equilibrar una comida potente.

Su sabor es ligeramente amargo, intenso y muy romano. Si les gustan las verduras con carácter, pídanla sin miedo. Si son del equipo “la lechuga ya cuenta como verdura suficiente”, quizás les sorprenda un poco más.

Nosotros la recomendamos mucho cuando la comida ya viene cargada de queso, guanciale o fritos. Roma es maravillosa, pero también sabe poner a prueba cualquier cinturón.

18. Porchetta de Ariccia

La porchetta de Ariccia es uno de los productos más famosos de los alrededores de Roma. Ariccia, en los Castelli Romani, es especialmente conocida por esta preparación de cerdo asado, aromatizado con hierbas, ajo, romero y especias, con piel crujiente y carne jugosa.

En Roma pueden encontrarla en bocadillos, mercados, fraschette, locales de comida rápida italiana y algunas trattorias. No siempre aparece como plato principal, pero cuando la ven en un buen panino, puede ser una comida rápida fantástica.

La porchetta buena debe ser sabrosa, jugosa y aromática, no seca como una suela turística después de subir al Gianicolo. El contraste entre la piel crujiente y la carne tierna es precisamente parte de la gracia.

Como comida rápida romana, un buen panino con porchetta puede competir perfectamente con muchas opciones más turísticas del centro. Y además es práctico: se come sin ceremonia, llena bastante y deja claro que en Roma hasta un bocadillo puede tener historia.

19. Maritozzo con la panna

El maritozzo con la panna es uno de los dulces más típicos de Roma. Se trata de un bollo suave, ligeramente dulce, abierto por la mitad y relleno con una cantidad generosa de nata montada. Generosa de verdad. Aquí no vienen con timidez.

Es muy típico tomarlo en el desayuno o como merienda, acompañado de un cappuccino o un café. La versión clásica es la más sencilla: bollo y nata. También pueden encontrar maritozzi más modernos con crema, chocolate, pistacho o versiones gourmet, pero si es vuestra primera vez, yo empezaría por el tradicional.

El nombre tiene una historia curiosa: “maritozzo” viene de “marito”, marido, porque antiguamente los novios regalaban este dulce a sus prometidas. Hoy no hace falta casarse con nadie para comerlo, lo cual simplifica bastante el trámite.

  • Ideal para: desayuno, merienda o pausa dulce durante el paseo.
  • Dónde probarlo: en pastelerías, cafeterías tradicionales y locales especializados en maritozzi.
  • Precio orientativo: suele rondar los 2,50-5 €, según el local.
  • Consejo: mejor comerlo fresco. Si la nata está bien montada y el bollo es tierno, es una pequeña bomba de felicidad romana.

Si viajan en pareja, pidan uno para compartir… y luego acepten la realidad: probablemente terminarán pidiendo otro. Roma tiene ese talento para destruir planes de moderación con total elegancia.

20. Gelato artesanal

El gelato artesanal no es exclusivo de Roma, pero sería casi un delito viajar a la capital italiana y no probarlo. Después de caminar entre el Coliseo, el Panteón, la Fontana di Trevi y el Vaticano, un buen helado no es un capricho: es parte del plan de supervivencia turística.

La clave está en elegir una gelateria artesanal de verdad. Un buen gelato suele tener colores naturales, textura cremosa y sabores de temporada. Si ven montañas de helado fosforescente, especialmente pistacho verde marciano o banana amarilla radiactiva, mejor caminar unos metros más.

Entre los sabores clásicos que vale la pena probar están pistacchio, nocciola, stracciatella, crema, cioccolato fondente, limone y frutas de temporada. En verano, un buen helado de limón o fruta puede salvarles la tarde; en invierno, chocolate y avellana hacen el trabajo con mucha dignidad.

Para mí, el gelato es el cierre perfecto de cualquier ruta por Roma. Da igual si vienen de ver ruinas imperiales, iglesias barrocas o de sobrevivir al tráfico romano cruzando una calle: siempre hay una buena excusa para pedir uno.

Mejores zonas donde comer en Roma

con niños
Ale comiendo pasta all’amatriciana en Trastevere

Después de saber qué comer en Roma, viene la segunda gran pregunta: dónde comer sin caer en la típica trampa turística. Y aquí conviene decirlo claro: en Roma se come muy bien, pero también es facilísimo terminar en un restaurante mediocre si entran al primero que aparece frente al monumento de turno.

Las zonas más turísticas —Fontana di Trevi, Piazza Navona, Vaticano, Coliseo, alrededores de Termini— tienen de todo: locales buenos, trattorias honestas, bares prácticos y también restaurantes pensados para turistas cansados, hambrientos y con poca energía para comparar. Todos hemos estado ahí. Roma camina por ti, pero también te cobra el descuido.

Mi consejo: antes de sentarse, miren el menú exterior, los precios, el tipo de platos, si hay romanos o italianos comiendo, y lean algunas opiniones recientes. Yo suelo mirar reseñas en italiano, porque ayudan bastante a distinguir un local auténtico de uno que vive de la ubicación y de las fotos enormes de pasta en la entrada.

Dónde comer en Roma según vuestro plan

  • Trastevere: para ambiente, trattorias, cena romana y precios todavía razonables.
  • Barrio Judío: para carciofi alla giudia, baccalà fritto y cocina judeo-romana.
  • Testaccio: para cocina romana auténtica, quinto quarto y trattorias tradicionales.
  • Panteón, Campo de’ Fiori y Largo Argentina: para comer bien en pleno centro si eligen con cuidado.
  • Monti: buena zona si están entre Coliseo, Foros Romanos y Santa Maria Maggiore.
  • Termini: práctica para comer rápido, especialmente en el Mercato Centrale.

Comer en Trastevere

Comer en Trastevere Roma con niños
Comer en Roma con niños

Trastevere es una de las zonas más populares para comer en Roma, y con razón: tiene ambiente, callejuelas con encanto, trattorias, pizzerías, bares para el aperitivo y locales donde probar platos típicos romanos sin alejarse demasiado del centro.

Es una zona ideal para cenar después de visitar el centro histórico, el Vaticano o el Gianicolo. Por la noche se llena bastante, especialmente en fines de semana y temporada alta, así que si tienen un restaurante concreto en mente, mejor reservar o ir temprano.

  • Qué pedir: carbonara, gricia, cacio e pepe, supplì, fiori di zucca, abbacchio o saltimbocca.
  • Ideal para: cenar con ambiente romano, salir en pareja, comer con amigos o familias.
  • Ojo con: los locales demasiado turísticos en las calles más transitadas. Trastevere es bonito, pero tampoco es inmune al “menú para turistas despistados”.

Les dejo mi artículo dedicado: Dónde comer en Trastevere: 15 Restaurantes (con precios).

Comer en el Barrio Judío de Roma

Aperitivo y comida en el Barrio Judío de Roma
Degustar un aperitivo al aire libre en el Barrio Judío

El Barrio Judío de Roma, cerca del Teatro de Marcelo, Largo Argentina y la Isla Tiberina, es una de las mejores zonas para probar la cocina judeo-romana. No está en Trastevere, pero queda justo enfrente, al otro lado del Tíber, así que pueden combinar ambas zonas fácilmente caminando.

Aquí los protagonistas son los carciofi alla giudia, el baccalà fritto, los fiori di zucca y varios platos tradicionales con mucha historia. Es una zona pequeña, con restaurantes bastante conocidos, por lo que los precios suelen ser algo más altos que en otras partes de Roma.

  • Qué pedir: carciofi alla giudia, baccalà fritto, fiori di zucca, pasta romana y platos de cocina judeo-romana.
  • Ideal para: comer después de visitar el centro histórico, el Teatro de Marcelo, la Isla Tiberina o Campo de’ Fiori.
  • Ojo con: los precios. Es una zona histórica y turística; conviene mirar el menú antes de sentarse.

Comer en Testaccio

Testaccio es una de las mejores zonas para comer cocina romana auténtica. No tiene la postal perfecta de Piazza Navona ni el romanticismo inmediato de Trastevere, pero gastronómicamente es una zona muy importante. Aquí se entiende mejor la Roma popular, la de mercado, trattorias y recetas tradicionales.

Testaccio está muy ligado a la historia del antiguo matadero de Roma y a la cocina del quinto quarto, es decir, platos preparados con partes menos nobles del animal, como la trippa, la coda alla vaccinara o la pajata. Dicho así suena fuerte, lo sé, pero si quieren probar la cocina romana de verdad, este barrio merece mucho la pena.

  • Qué pedir: coda alla vaccinara, trippa alla romana, rigatoni con la pajata, gricia, carbonara y cicoria ripassata.
  • Ideal para: viajeros que ya conocen lo básico de Roma y quieren comer en una zona más local.
  • Ojo con: no es la zona más cómoda si solo tienen unas horas en Roma, pero si están varios días, yo la incluiría sin dudar.

Comer cerca del Panteón, Campo de’ Fiori y Largo Argentina

Restaurante cerca del Panteón en Roma
Restaurante cerca del Panteón

La zona del Panteón, Campo de’ Fiori y Largo Argentina es muy práctica para comer durante una ruta por el centro histórico. Están cerca de casi todo: Piazza Navona, Fontana di Trevi, el Barrio Judío y muchas iglesias y plazas importantes.

Aquí pueden encontrar trattorias, osterias, pizzerías, locales de pasta, bares para un almuerzo rápido y restaurantes más elegantes. La calidad varía muchísimo, así que no conviene entrar en modo “me siento donde haya una silla libre”. Mejor caminar dos o tres calles, comparar menús y fijarse en los detalles.

  • Qué pedir: amatriciana, carbonara, saltimbocca, fiori di zucca, baccalà fritto o pizza romana.
  • Ideal para: comer en pleno centro sin desviarse demasiado del itinerario.
  • Ojo con: los restaurantes con menús muy largos, fotos de todos los platos y camareros insistiendo demasiado en la puerta.

Comer cerca de la Fontana di Trevi

Restaurante cerca de la Fontana di Trevi en Roma
Restaurante Sacro e Profano cerca de Trevi

Comer cerca de la Fontana di Trevi puede salir bien, pero hay que elegir con calma. Es una de las zonas más visitadas de Roma y eso se nota en los precios, en la cantidad de locales turísticos y en la velocidad con la que intentan sentarte en una mesa.

No significa que haya que evitarla por completo. Hay restaurantes interesantes, bares prácticos y lugares donde comer algo rápido antes o después de visitar la fuente. Pero aquí más que nunca conviene mirar el menú, las reseñas recientes y no dejarse llevar solo por la ubicación.

En nuestro caso, hemos comido en locales curiosos de la zona, como Sacro e Profano, que tiene un ambiente muy particular y una decoración que recuerda a una antigua iglesia. Es una opción interesante si están por Trevi y quieren algo diferente, aunque como siempre en Roma, revisen horarios, precios y opiniones actualizadas antes de ir.

  • Qué pedir: pasta romana, pizza, platos sencillos o un aperitivo si no quieren hacer una comida larga.
  • Ideal para: una parada cómoda si están haciendo ruta por el centro.
  • Ojo con: los menús turísticos demasiado baratos para estar a dos pasos de Trevi. La magia existe, pero no tanta.

Comer cerca de Piazza Navona

Piazza Navona es una de las plazas más bonitas de Roma, pero también una de esas zonas donde se paga mucho la ubicación. Comer con vistas a la plaza puede ser agradable, sobre todo si quieren sentarse, descansar y disfrutar del ambiente, pero no siempre es la mejor relación calidad-precio.

Mi recomendación es usar Piazza Navona como punto de referencia, pero buscar en las calles cercanas. En pocos minutos pueden encontrar opciones más interesantes hacia el Panteón, Campo de’ Fiori o el área de Via del Governo Vecchio.

  • Qué pedir: pasta romana, pizza fina, antipasti, platos de temporada o un aperitivo.
  • Ideal para: quienes quieren comer en una zona bonita y céntrica.
  • Ojo con: sentarse directamente en la plaza suele ser más caro. A veces vale la pena por el ambiente, pero conviene saberlo antes.

Comer cerca de Piazza di Spagna y Piazza del Popolo

La zona entre Piazza di Spagna, Via del Corso y Piazza del Popolo es muy cómoda si están de compras, paseando por el centro o visitando la Escalinata de la Plaza de España. Hay restaurantes, cafeterías, wine bars, locales modernos y opciones rápidas para comer sin perder demasiado tiempo.

No es mi zona favorita para buscar la trattoria romana más auténtica, porque muchas calles están muy enfocadas al turismo y al shopping, pero sí puede funcionar bien para un almuerzo práctico o una cena agradable si eligen con cuidado.

  • Qué pedir: pasta, ensaladas, pizza, aperitivo, panini o platos rápidos.
  • Ideal para: comer durante una ruta por el centro, especialmente si viajan con poco tiempo.
  • Ojo con: los precios cerca de las calles más comerciales. A veces basta alejarse cinco minutos para encontrar opciones más razonables.

Comer en Monti, cerca del Coliseo y los Foros Romanos

Monti es una de las zonas que más recomiendo si quieren comer cerca del Coliseo, los Foros Romanos o la Basílica de Santa Maria Maggiore sin terminar en el restaurante más turístico de la avenida principal.

Es un barrio con ambiente joven, locales pequeños, vinotecas, trattorias, pizzerías y opciones para un almuerzo o cena con más encanto. Además, queda muy bien ubicado si están haciendo una ruta clásica por la Roma antigua.

  • Qué pedir: carbonara, cacio e pepe, pizza romana, aperitivo, platos del día o pasta casera.
  • Ideal para: comer después de visitar el Coliseo y los Foros.
  • Ojo con: reservar si van de noche o en fin de semana, porque es una zona bastante popular.

Comer cerca de Roma Termini

Mercato Centrale en Roma Termini
Mercato Centrale Roma Termini

Roma Termini es una zona práctica, caótica y muy útil cuando llegan en tren, tienen el hotel cerca o necesitan comer algo antes de seguir viaje. No es la zona más bonita ni la más romántica para una cena especial, pero puede resolver muy bien una comida rápida.

Una de las opciones más cómodas es el Mercato Centrale Roma, dentro de la estación Termini, donde encuentran diferentes puestos de comida italiana, pasta, pizza, carne, dulces y opciones rápidas. Es una buena alternativa si no quieren alejarse demasiado de la estación.

De noche, especialmente si viajan solos o con maletas, yo no elegiría Termini para pasear sin rumbo buscando restaurante. Mejor ir con una dirección clara o comer dentro de la estación y moverse después hacia zonas más agradables.

  • Qué pedir: pizza al taglio, pasta rápida, panini, platos de mercado o algo práctico antes del tren.
  • Ideal para: viajeros que llegan tarde, salen temprano o se alojan cerca de Termini.
  • Ojo con: la zona alrededor de la estación por la noche. No es drama romano, pero conviene ir atentos.

Comer cerca del Vaticano y Prati

Si visitan los Museos Vaticanos, la Basílica de San Pedro o Castel Sant’Angelo, una de las mejores opciones es buscar restaurante en Prati. Es una zona elegante, ordenada y con muy buenas direcciones para comer sin depender solo de los locales más turísticos alrededor del Vaticano.

Cerca de los accesos principales del Vaticano hay muchos restaurantes pensados para grupos y turistas. Algunos funcionan bien, otros viven de la urgencia del viajero que acaba de salir de tres horas de museos con hambre monumental. Si pueden caminar 10 o 15 minutos hacia Prati, normalmente encontrarán mejores opciones.

  • Qué pedir: pasta romana, pizza, platos de pescado, aperitivo o comida más tranquila después del Vaticano.
  • Ideal para: almorzar después de visitar los Museos Vaticanos o cenar en una zona menos caótica.
  • Ojo con: comer justo frente a los accesos más turísticos sin mirar reseñas ni precios. El hambre post-Vaticano nubla el juicio, pasa.

Tipos de locales donde comer en Roma

En Roma no todo es “restaurante” en el sentido clásico. Según el momento del día, el presupuesto y el hambre que lleven —ese hambre post-Coliseo que no perdona— conviene elegir bien el tipo de local.

  • Trattoria o antica trattoria: suelen ser locales tradicionales, muchas veces familiares, donde probar platos romanos como carbonara, cacio e pepe, gricia, amatriciana, saltimbocca o abbacchio. Para mí, son la mejor opción si quieren comer cocina romana de verdad, sin demasiada ceremonia. En el centro, un primer plato suele moverse aproximadamente entre 12 y 18 €, aunque depende mucho de la zona y del restaurante.
  • Osteria: parecida a una taberna, ideal para comer algo más informal, tomar vino, pedir antipasti, platos del día o recetas tradicionales. Algunas son muy simples y otras se han vuelto más modernas, así que conviene mirar bien el menú antes de sentarse.
  • Pizzeria: en Roma encontrarán desde pizzerías con forno a legna hasta locales de pizza romana fina y crujiente, pinsa o pizza más moderna. Buena opción para cenar sin gastar demasiado, sobre todo si viajan en familia o quieren algo fácil después de un día largo.
  • Pizza al taglio y forno: perfectos para comer rápido y barato durante el día. La pizza se vende al corte, normalmente al peso, y pueden elegir varios sabores. Ideal para una pausa entre visitas, sin sentarse a una comida larga.
  • Tavola calda: locales sencillos, muchas veces dentro de bares o cafeterías, donde sirven platos calientes ya preparados: pasta, verduras, carne, pollo, lasaña o guarniciones. No suele ser comida “de postal”, pero resuelve muy bien un almuerzo rápido y económico.
  • Tavola fredda: opción práctica para comer algo frío: panini, ensaladas, platos preparados, mozzarella, embutidos o verduras. Viene bien si quieren algo rápido, especialmente al mediodía.
  • Friggitoria o locales de fritti: buenos para probar supplì, fiori di zucca, baccalà fritto y otros fritos romanos. Mejor elegir locales con bastante movimiento, porque los fritos recién hechos cambian completamente la experiencia.
  • Mercados gastronómicos: como el Mercato Centrale Roma en Termini o algunos mercados de barrio, son útiles si viajan en grupo y cada uno quiere comer algo distinto. No siempre son la opción más “romántica”, pero sí práctica.

Como regla general, desconfíen un poco de los locales con menú turístico demasiado barato, fotos gigantes de todos los platos y camareros cazando clientes en la puerta. No siempre son malos, pero en Roma suele haber mejores opciones a pocos metros. A veces la diferencia entre comer bien y comer “para sobrevivir” está en caminar una calle más.

Tours gastronómicos y experiencias de cocina en Roma

Si quieren ir más allá de sentarse en una trattoria y pedir una carbonara —que ya es un plan bastante serio, no lo niego—, en Roma también pueden hacer tours gastronómicos, rutas de comida callejera, catas de vino y clases de pasta.

Este tipo de experiencias viene muy bien si es vuestra primera vez en la ciudad, si quieren descubrir locales con guía, probar varios bocados en poco tiempo o entender mejor la cocina romana sin ir eligiendo restaurantes a ciegas.

Experiencias gastronómicas recomendadas en Roma

  • Tour de comida callejera por Roma: ideal para probar supplì, pizza al taglio, fritti y otros bocados romanos mientras recorren zonas céntricas con un guía local.
  • Tour gastronómico y vinícola por Roma: buena opción si quieren combinar platos típicos, vinos italianos y explicaciones sobre la cocina romana en una experiencia más completa.
  • Clase de pasta en Roma con chef local: perfecta si quieren aprender a preparar pasta fresca y llevarse algo más útil que otro imán para la nevera.
  • Tour gastronómico por Trastevere: una de las mejores opciones para descubrir trattorias, platos típicos y ambiente romano en uno de los barrios con más vida de la ciudad.
  • Cena crucero por Roma: experiencia más turística y romántica, recomendable si buscan una cena diferente y no tanto una ruta de cocina tradicional romana.

Consejo: antes de reservar, revisen siempre el idioma del tour, duración, punto de encuentro, qué degustaciones incluye y el precio actualizado. En temporada alta algunos tours se llenan rápido, especialmente los de Trastevere y las clases de pasta.

Para mí, los más interesantes si quieren conectar con este artículo son los tours de comida callejera y el tour gastronómico por Trastevere, porque permiten probar varios platos típicos romanos sin tener que organizar toda la ruta por vuestra cuenta.

Horarios para comer en Roma

En Roma los horarios de comida son bastante parecidos al resto de Italia, aunque al ser una ciudad tan turística siempre encontrarán algo abierto. Otra cosa es que sea bueno, claro. Ahí ya entra la parte estratégica.

  • Desayuno: normalmente entre las 7:00 y las 10:30. Lo típico es tomar un café o cappuccino con cornetto, maritozzo u otro dulce en la barra del bar.
  • Almuerzo: muchos restaurantes abren entre las 12:30 y las 15:00 o 15:30. Si quieren comer en una trattoria tradicional, mejor no llegar a las 16:00 esperando milagros romanos.
  • Aperitivo: suele empezar entre las 18:00 y las 20:00. Es buen momento para tomar un spritz, una copa de vino o algo ligero antes de cenar.
  • Cena: lo más habitual es cenar entre las 19:30 y las 23:00, aunque muchos romanos cenan más bien a partir de las 20:00 o 20:30.

En temporada alta algunos restaurantes del centro abren antes o hacen turnos más largos para recibir a más viajeros, especialmente cerca de zonas como Fontana di Trevi, Piazza Navona, Vaticano, Coliseo o Trastevere. Aun así, si tienen un restaurante concreto en mente, les recomiendo revisar el horario actualizado y reservar, sobre todo por la noche, fines de semana o si viajan en grupo.

Consejo práctico: para comer tarde o sin horario fijo, busquen pizza al taglio, tavola calda, mercados gastronómicos, bares con panini o locales cerca de estaciones como Termini. Para una comida romana más tradicional, mejor adaptarse a los horarios italianos. El estómago protesta un poco, pero luego lo agradece.

Más guías para organizar vuestro viaje a Roma

Si están preparando una escapada a Roma, estas guías les pueden ayudar a completar el itinerario, elegir mejor la zona donde dormir y aprovechar la ciudad sin perder tiempo dando vueltas como gladiador desorientado.

  • Qué ver y hacer en Roma en uno o dos días: ideal si tienen poco tiempo y quieren concentrarse en los lugares imprescindibles.
  • Dónde alojarse en Roma centro: mejores zonas y hoteles: guía práctica para elegir barrio según presupuesto, ubicación y tipo de viaje.
  • Qué ver y hacer gratis en Roma: perfecta para disfrutar la ciudad sin que la tarjeta empiece a pedir vacaciones.
  • Roma en 4 días: itinerario, mapas y consejos: una ruta más completa para quienes quieren visitar la ciudad con calma.
  • 101 cosas que ver, hacer, beber y comer en Roma: una guía amplia para descubrir planes clásicos, curiosos y gastronómicos.

Preguntas frecuentes sobre qué comer en Roma

¿Cuál es el plato más típico de Roma?

Si tuviera que elegir uno, diría que la carbonara romana es el plato más famoso que comer en Roma. Pero la cocina romana no se queda ahí: también son imprescindibles la cacio e pepe, la amatriciana, la gricia, los supplì y los carciofi alla giudia.

¿Qué pasta típica hay que probar en Roma?

Las cuatro pastas romanas más importantes son la carbonara, la cacio e pepe, la amatriciana y la gricia. Si es vuestra primera vez en Roma, les recomiendo probar al menos una de ellas en una trattoria tradicional. Y si pueden probar las cuatro, mejor todavía. Roma no juzga, Roma acompaña.

¿La carbonara romana lleva nata?

No. La carbonara romana auténtica no lleva nata. Se prepara con pasta, huevo o yema de huevo, guanciale, pecorino romano y pimienta negra. Si en el menú ven “carbonara con panna”, probablemente no están ante la versión más tradicional.

¿Dónde comer comida típica romana?

Para comer comida típica romana, las mejores zonas suelen ser Trastevere, Testaccio, Monti, el Barrio Judío y algunas calles cercanas al Panteón, Campo de’ Fiori y Largo Argentina. En las zonas muy turísticas conviene mirar bien el menú, los precios y las reseñas antes de sentarse.

¿Qué comer barato en Roma?

Para comer barato en Roma pueden probar pizza al taglio, supplì, trapizzino, panini, platos de tavola calda o comida en mercados gastronómicos. Son opciones rápidas, bastante económicas y perfectas para no perder demasiado tiempo entre visitas.

¿Qué comer en Roma además de pasta?

Además de pasta, en Roma vale la pena probar saltimbocca alla romana, abbacchio, trippa alla romana, coda alla vaccinara, carciofi alla romana, carciofi alla giudia, fiori di zucca fritti, baccalà fritto y cicoria ripassata.

¿Qué comida callejera probar en Roma?

La comida callejera romana más típica incluye supplì al telefono, pizza al taglio, trapizzino, fiori di zucca fritti, baccalà fritto y panini con porchetta. Son opciones ideales para comer algo rápido mientras recorren el centro histórico.

¿Dónde probar carciofi alla giudia en Roma?

El mejor lugar para probar los carciofi alla giudia es el Barrio Judío de Roma, cerca del Teatro de Marcelo, Largo Argentina y la Isla Tiberina. Es uno de los platos más representativos de la cocina judeo-romana y conviene pedirlo especialmente en temporada de alcachofas.

¿Cuándo es temporada de alcachofas en Roma?

La mejor época para comer alcachofas en Roma suele ser entre invierno y primavera, aunque algunos restaurantes las ofrecen durante más meses. Si quieren probar buenos carciofi alla romana o carciofi alla giudia, es mejor pedirlos cuando están en temporada.

¿Cuánto cuesta comer en Roma?

Depende mucho de la zona y del tipo de local. Como orientación, una pizza al taglio o comida rápida puede costar pocos euros, mientras que un plato de pasta en una trattoria del centro suele rondar aproximadamente los 12-18 €. Una comida completa con primero, segundo, bebida y postre puede subir bastante más, sobre todo en zonas muy turísticas.

¿Es mejor comer en Trastevere o en el centro de Roma?

Trastevere es una excelente zona para cenar con ambiente y probar trattorias romanas, mientras que el centro histórico es más cómodo si están visitando el Panteón, Piazza Navona, Fontana di Trevi o Campo de’ Fiori. La clave no es solo la zona, sino elegir bien el local y evitar restaurantes demasiado turísticos.

¿Qué pedir en una trattoria romana?

En una trattoria romana pueden pedir una pasta típica como carbonara, cacio e pepe, amatriciana o gricia, y luego un segundo como saltimbocca alla romana, abbacchio o coda alla vaccinara. Para acompañar, una cicoria ripassata o unos carciofi si están en temporada.

¿Qué comer en Roma con niños?

Con niños, suelen funcionar muy bien la pizza al taglio, la pasta alla carbonara, la amatriciana, los supplì, los gnocchi alla romana y, por supuesto, el gelato artesanal. Si son pequeños o comen sencillo, mejor evitar platos más intensos como trippa, pajata o coda, al menos en la primera comida.

¿Cómo evitar restaurantes turísticos malos en Roma?

Para evitar restaurantes turísticos malos en Roma, desconfíen de los menús con fotos gigantes, precios demasiado bajos para estar junto a un monumento, camareros insistiendo en la puerta y cartas larguísimas con cocina italiana, internacional y “de todo un poco”. Mejor caminar unas calles, mirar reseñas recientes y elegir locales con menú claro y platos romanos bien definidos.

¿Qué postre típico probar en Roma?

El postre más romano de esta lista es el maritozzo con la panna, un bollo suave relleno de nata montada. También vale la pena probar un buen gelato artesanal, aunque no sea exclusivo de Roma. Después de caminar todo el día por la ciudad, el gelato no es postre: es casi hidratación emocional.

Publicado en: Ciudades, Comida Italiana - Platos típicos, Guias Turísticas, Italia central, Lacio, Recomendaciones Generales Etiquetado como: comer, comer en italia, cosas que comer, donde comer, lacio, que hacer en Roma, restaurantes, roma

Acerca de Teresita Caldera (tcalo)

Teresita Caldera (tcalo) escribe en ConociendoItalia.com desde 2009. Vive en Italia desde 2004 y ha residido en varias ciudades del país, lo que le ha permitido conocer Italia desde dentro. Sus artículos se basan en viajes reales, fotografías y vídeos propios, además de revisión de fuentes oficiales cuando el contenido incluye horarios, entradas, transporte o información turística sensible.

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