Hace poco visitamos Santa Severina, en la provincia de Crotone (Calabria), con nuestros dos hijos, y nos encantó.
Forma parte de la lista de “I Borghi più belli d’Italia” (los pueblos más bonitos de Italia) (como Tropea o Scilla).
Santa Severina se alza sobre un promontorio rocoso que domina el valle del río Neto, con vistas que se abren hacia el mar Jónico por un lado y, por el otro, a las montañas de la Sila.

Esa posición estratégica explica su historia milenaria y hoy regala un escenario perfecto para pasear entre calles medievales, iglesias, palacios y miradores.
Lo que más nos enamoró fue su castillo: una fortaleza imponente que parece salida de un cuento.
Los niños se lo pasaron en grande jugando a ser exploradores entre murallas y pasadizos, y nosotros disfrutamos de cada rincón, de las panorámicas y del ambiente tranquilo del casco histórico.
Si te preguntas qué ver en Santa Severina, te dejo nuestra guía detallada:
Un poco de historia de Santa Severina y su Castillo
Los orígenes de Santa Severina se remontan a la Edad del Bronce, lo que significa que aquí hubo vida hace miles de años.

Más tarde, durante el periodo bizantino, la ciudad se conocía como Siberene y se convirtió en un importante kastron (fortaleza) para defender la zona. Los árabes también llegaron a ocuparla por un tiempo en el siglo IX, aunque los bizantinos lograron recuperarla.
Con la llegada de los normandos, Santa Severina vivió otra etapa fundamental. De hecho, el castillo que hoy domina el pueblo fue iniciado por Roberto il Guiscardo en el siglo XI, y más tarde reforzado por los suevos bajo Federico II, quien incluyó la fortaleza en su famoso Statutum de reparatione castrorum.
Durante los siglos siguientes, angevinos y aragoneses fueron ampliando las murallas y torres, dándole la forma que todavía podemos admirar hoy.

Santa Severina es un auténtico mosaico de culturas, donde Oriente y Occidente se han cruzado durante siglos.
Para nosotros, lo más fascinante fue pensar que en este mismo lugar, que hoy parece tan tranquilo, se decidían batallas, alianzas y estrategias que marcaron el destino de Calabria. Es como caminar por un libro de historia… pero al aire libre.
Qué ver en Santa Severina: principales atracciones

Santa Severina es un pueblo bonito para pasear: ¡está lleno de lugares únicos!
Nosotros empezamos por el castillo, pero poco a poco fuimos descubriendo que cada rincón tiene su encanto. Estas son las visitas que más nos gustaron:
1. El Castillo de Santa Severina
El Castello di Santa Severina fue, sin duda, lo que más disfrutamos durante nuestra visita.
Con su imponente silueta sobre el promontorio, esta fortaleza normanda parece dominar todo el valle desde hace siglos.

Lo más interesante está dentro: cada sala, cada pasillo y cada torre cuentan una parte de la historia de Calabria.
Salas y zonas que visitar:
- El mastio y las cuatro torres: la estructura central normanda del siglo XI, reforzada en épocas sucesivas, con sus bastiones (B1, B2, B3 y B4) y un quinto bastión añadido en época moderna. Desde lo alto, las vistas sobre el valle del Neto son espectaculares.
- Planimetría histórica: los paneles explicativos muestran cómo el castillo evolucionó desde época bizantina, pasando por los normandos y angevinos, hasta los aragoneses. En las salas puedes ver reconstrucciones que ayudan a entender cada fase.
- Salas arqueológicas: en la planta baja se conservan restos de muros bizantinos, objetos cerámicos y hallazgos locales desde la Edad del Hierro hasta la época medieval.
- El cortile: el patio central donde se concentran varias estancias, con accesos a los espacios subterráneos y a los bastiones. Aquí es fácil imaginar la vida cotidiana dentro de la fortaleza.
- Exposiciones y museo: salas dedicadas a la arqueología, maquetas que explican la evolución de las fortificaciones, objetos encontrados durante las excavaciones y una sección sobre armamento defensivo y técnicas militares.
- Toponimia y nomenclatura: los paneles oficiales numeran más de 40 puntos de interés, incluyendo la terraza del mastio, el puente levadizo original, los fosos, las escaleras defensivas y las cisternas para almacenar agua.

Precios y accesos
- Entrada general: 5 € (adultos y jóvenes a partir de 14 años).
- Entrada reducida: 3 € (jóvenes entre 6 y 14 años; grupos de más de 20 personas con reserva previa).
- Gratis: niños hasta 5 años, personas con discapacidad con acompañante, periodistas y estudiosos autorizados por el Comune.
- Audioguías: disponibles en italiano, inglés, francés y alemán por 2 €.

Horarios
El castillo abre todos los días de 9:30 a 21:00 (horario de verano).
En invierno suele funcionar con horario reducido (mañana y tarde) y cierra los lunes. Conviene verificar antes de la visita en el propio Comune de Santa Severina.

Recorrer el castillo con los niños fue una auténtica aventura. Ellos disfrutaron explorando las torres y bastiones, imaginando batallas medievales, mientras nosotros nos deteníamos a leer los paneles que explican la historia de cada rincón.
El detalle que más nos impresionó fue la zona arqueológicas, de antiguas sepulturas con algunos restos, un testimonio directo de rituales antiguos.
Las maquetas, las reconstrucciones y los objetos expuestos hacen que la visita sea muy didáctica, incluso para los más pequeños.

Te recomiendo reservar al menos 1h 30 – 2h para verlo con calma. No es solo un castillo: es un verdadero museo vivo de la historia calabresa.
Hay otro pequeño museo de «Las torturas medievales», con una entrada de 1,5€. Es bastante pequeño, pero ilustra las terribles técnicas del pasado.
2. El Battistero Bizantino
Muy cerca del castillo se encuentra el baptisterio bizantino, uno de los monumentos más antiguos y especiales de la región.
Tiene planta circular con cuatro absidiolas y conserva frescos de época medieval. Nos pareció increíble que un edificio del siglo X-XI esté todavía en pie, testigo de la importancia espiritual de la ciudad en la Edad Media.
3. La Concatedral de Sant’Anastasia

Otro lugar que nos sorprendió fue la Concattedrale di Sant’Anastasia, construida a finales del siglo XIII.
Su interior es elegante, con tres naves, y conserva detalles barrocos añadidos en el siglo XVII. A los niños les llamó la atención la torre campanario, y a nosotros la serenidad que se respira en todo el conjunto.
4. El Museo Diocesano de Arte Sacro

Dentro del antiguo palacio arzobispal visitamos el Museo diocesano, donde se exhiben piezas de arte sacro, manuscritos, objetos litúrgicos y hasta una bula papal del siglo XII.
Está muy bien organizado y permite entender la enorme importancia religiosa que tuvo Santa Severina en la historia de Calabria.
5. Iglesias y plaza principal

Mientras paseábamos descubrimos pequeñas joyas como la Iglesia de Santa Filomena o la Iglesia dell’Addolorata, además de la plaza central.
No dejen de admirar la plaza principal, Piazza Campo, con sus antiguos edificios, la iglesia, el castillo, y el hermoso piso.
Otro lugar hermoso, es la pequeña Piazzeta del’Arco, con vistar hermosas al atardecer.

Perderse por estas calles fue una de las partes más bonitas de la visita.
Santa Severina es un pueblo que se explora en capas, descubriendo su pasado bizantino, normando y medieval en cada esquina.
Experiencias y alrededores
Además de los monumentos más conocidos, lo que realmente nos hizo disfrutar de Santa Severina fue la posibilidad de vivir experiencias auténticas, pasear por sus barrios históricos y descubrir los alrededores a nuestro ritmo.
Calles medievales y barrios históricos
Pasear por las callejuelas de Santa Severina es una experiencia en sí misma. Los niños corrían fascinados entre los arcos de piedra y nosotros nos perdimos adrede por los barrios históricos.
La sensación de autenticidad es enorme: no hay multitudes, solo vecinos que saludan al pasar y un ritmo de vida que parece detenido en otra época.
Ciclopaseo por el Valle del Neto
La Ciclopedonale del Valle del Neto, un recorrido de 38 km que conecta seis municipios.
Aunque no hicimos todo el trayecto (con los niños sería demasiado), disfrutamos de algunos tramos donde se alternan paisajes agrícolas, iglesias rurales y restos arqueológicos.
Lo que más nos gustó es que es una ruta accesible, ideal tanto para bici como para caminar, y ofrece una perspectiva diferente: ver Santa Severina desde abajo, con su castillo coronando el promontorio, es una postal inolvidable.

Eventos y tradiciones
Si tienes la suerte de visitar el pueblo en mayo o junio, podrás vivir la famosa
“Festa Medievale”.
Nosotros no coincidimos con las fechas, pero los locales nos contaron que es un evento único: las calles se llenan de juglares, caballeros, bailarinas y mercaderes, recreando la vida medieval con un ambiente festivo que involucra a todo el pueblo.
Hay desfiles en trajes de época, mercados artesanales, degustaciones de productos típicos y espectáculos para toda la familia. Nos prometimos volver alguna vez para vivirlo en primera persona porque, según quienes lo conocen, transforma completamente la experiencia de Santa Severina.
Dónde dormir en Santa Severina

Aunque Santa Severina no es un pueblo grande, hay varias opciones de alojamiento con mucho encanto.
Lo bueno es que los B&B y pequeños alojamientos conservan la autenticidad local y suelen estar gestionados por familias, lo que hace que la hospitalidad sea aún más especial.
Para nosotros, viajar con niños significa buscar un lugar cómodo, tranquilo y con buenas vistas… ¡y aquí no faltan!
Alojamientos recomendados en Santa Severina
- La Volta 46A Apartamentos acogedores en pleno centro histórico. Muy bien equipados y con una decoración cuidada, perfectos para sentirse como en casa. Ideal si viajas en familia, porque tienen cocina y espacio suficiente.
- Filoxenia Otro alojamiento céntrico, con habitaciones modernas y limpias, además de un trato muy cercano por parte de los anfitriones. Con cocina, aire acondicionado.
- Mesovia Habitaciones con vistas al valle, decoración sencilla pero con mucho encanto. Tranquilo, con un ambiente auténtico, con ese aire de pueblo donde se respira calma.
- Azienda Agrituristica Biologica Il Querceto Una opción muy especial: habitaciones rurales en una finca ecológica, con piscina y bicicletas gratuitas. Si viajas con niños, es ideal porque pueden correr al aire libre mientras tú disfrutas de las vistas al paisaje calabrés. Con piscina al aire libre y parking gratuito.
Si viajas en temporada alta (sobre todo en verano o durante la Festa Medievale), conviene
reservar con antelación porque las plazas son limitadas y los alojamientos se llenan rápido.
Cómo llegar a Santa Severina

Nosotros llegamos a Santa Severina en coche, y la verdad es que fue la mejor decisión. Al estar situada en lo alto de un promontorio rocoso, no hay trenes que suban directamente hasta el pueblo, así que moverse en vehículo propio te da la libertad de organizar la visita a tu ritmo.
En coche
Desde la costa jónica (Crotone o Le Castella) se llega en unos 30–40 minutos, siguiendo carreteras panorámicas que poco a poco ascienden hacia el casco antiguo.
Si vienes desde Lamezia Terme o Cosenza, la ruta pasa por la SS107 Silana Crotonese, que atraviesa paisajes de montaña y ofrece vistas espectaculares antes de descender hacia el valle del Neto.
Una vez en el pueblo, lo ideal es dejar el coche en los aparcamientos habilitados en la parte baja y subir caminando hasta el centro histórico. Nosotros aparcamos sin problema cerca de la entrada principal y, en pocos minutos, estábamos ya frente al castillo.
El paseo es corto, algo en subida, pero se puede hacer sin problemas.
En tren y autobús
Para quienes no quieran conducir, la estación de tren más cercana es Cotronei – Santa Severina, en la línea Crotone–Catanzaro. Desde allí hay autobuses locales que conectan con el pueblo en la colina. La verdad es que el servicio no es muy frecuente, por eso recomendamos el coche si viajas en familia o con poco tiempo.
En avión

El aeropuerto más cercano es el de Crotone (a unos 30 km), aunque el más práctico suele ser el aeropuerto de Lamezia Terme, que tiene mejores conexiones nacionales e internacionales.
Desde cualquiera de los dos, se puede alquilar un coche en el mismo aeropuerto y llegar a Santa Severina en menos de dos horas.
Santa Severina demuestra que en Italia siempre hay algo nuevo por descubrir. No hace falta irse a las grandes ciudades
para sentir la magia del patrimonio italiano: basta con subir a este promontorio rocoso y dejarse envolver por sus
murallas, iglesias y vistas panorámicas.

Si viajas por Calabria, te recomiendo reservar al menos medio día (aunque lo ideal es quedarse una noche) para disfrutar
de este tesoro escondido. Estoy segura de que, como nos pasó a nosotros, volverás a casa con la sensación de
haber descubierto un secreto, uno de esos lugares que se cuentan con ilusión a los amigos, deseando que también
puedan vivirlo.

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