Gerace es uno de esos sitios que Calabria guarda casi en secreto. Tiene la catedral más grande de la región, un castillo normando colgado sobre el vacío, callejones medievales que no han cambiado en siglos y una tradición artesana viva.
Lo visitamos este verano con nuestros niños, y nos encantó. Se visita fácilmente, se come muy bien y las vistas valen el viaje.

En esta guía te cuento qué ver en Gerace, cómo organizar el recorrido y —muy importante— dónde dejar el coche, porque ahí está la única complicación real de la visita.
- Dónde está y por qué merece la pena
- Un poco de historia: el pueblo del halcón
- La catedral y su cripta
- Las iglesias: la Plaza de las Tres Iglesias y más
- El castillo normando y los miradores
- Plazas, puertas y barrios
- La cerámica de Gerace y la máscara apotropaica
- Cómo llegar y dónde aparcar (ojo a la ZTL)
- Cómo se camina por Gerace
- Dónde comer y qué probar
- Cuánto tiempo necesitas: itinerario de medio día
- Qué ver en los alrededores
- Preguntas frecuentes

Dónde está y por qué merece la pena
Gerace está en la provincia de Reggio Calabria, en el interior de la costa jónica, a unos 7 kilómetros de Locri y a diez minutos escasos del mar. Es un municipio pequeño —poco más de dos mil habitantes— que forma parte del circuito de los pueblos más bonitos de Italia y luce la Bandera Naranja del Touring Club Italiano, un distintivo que se concede a los pueblos del interior por su calidad de acogida.

Lo que lo hace especial es la combinación: un conjunto medieval prácticamente intacto, una densidad de patrimonio religioso poco común en un pueblo de este tamaño y unas vistas que solo se explican por su posición. Desde arriba se ve la fiumara, el valle, los tejados del propio pueblo y, en días claros, una franja de mar al fondo.
Un poco de historia: el pueblo del halcón

La tradición cuenta que los habitantes de la antigua Locri Epizefiri, hostigados por las incursiones desde el mar, siguieron el vuelo de un halcón —hiérax en griego— hasta esta roca inexpugnable y decidieron fundar aquí su nueva ciudad. De ahí vendría el nombre de Gerace. Es leyenda, pero la lógica del traslado es real: el interior era seguro y la costa no.
El pueblo creció en época bizantina y alcanzó su esplendor bajo los normandos, cuando se convirtió en sede episcopal y en uno de los centros religiosos más importantes del sur de Italia. Llegó a conocerse como la «ciudad de las cien iglesias»; hoy se conservan en torno a diecisiete, que sigue siendo una barbaridad para un pueblo de estas dimensiones.
La catedral y su cripta

La Basílica Concatedral de Santa Maria Assunta es el gran monumento de Gerace y está considerada la iglesia más grande de Calabria. Se levantó sobre un lugar de culto anterior de tradición bizantina y adquirió su aspecto monumental principalmente durante la época normanda, entre finales del siglo XI y comienzos del XII. La tradición sitúa una primera consagración en 1045 y una segunda en 1222, realizada por Federico II de Suabia.
Desde fuera sorprende por su aspecto austero y macizo, más parecido al de una fortaleza que al de una iglesia. El interior, en cambio, es amplio y solemne, con planta basilical de cruz latina y un gran transepto. Uno de sus elementos más llamativos son las columnas antiguas reutilizadas, de mármol y granito, diferentes entre sí y procedentes de construcciones anteriores.
Esa variedad de materiales y capiteles hace que ninguna columna sea exactamente igual a otra y recuerda las distintas etapas históricas por las que pasó este territorio. El contraste continúa en el altar mayor, realizado con mármoles policromados y decorado en un elegante estilo barroco tardío por maestros procedentes de Mesina.
La visita no termina en la iglesia: merece mucho la pena bajar a la cripta, uno de los espacios más sugerentes de la catedral. Está sostenida por 26 columnas de diferentes épocas y materiales y alberga la capilla de la Madonna dell’Itria y parte del Museo Diocesano. Entre las piezas del tesoro destaca una valiosa Virgen con el Niño de la segunda mitad del siglo XIV, relacionada tradicionalmente con el ámbito de Tino da Camaino.
Fue una de las partes que más nos gustó de la visita: el silencio, la temperatura fresca y la luz tenue crean un ambiente completamente diferente al de la iglesia superior.

Las iglesias: la Plaza de las Tres Iglesias y más
El apodo de «pueblo de las cien iglesias» se entiende paseando. Estas son las que no conviene saltarse:
- Piazza delle Tre Chiese. Una plaza pequeña donde se asoman tres templos distintos, cada uno de una época y un mundo. Es probablemente el rincón más fotogénico del pueblo.
- San Francesco d’Assisi (1252), con un magnífico portal gótico y, dentro, un altar barroco de mármoles policromados de gran calidad. Está desacralizada y se usa para actos culturales.
- San Giovannello (San Giovanni Crisostomo), pequeña iglesia de rito griego-bizantino del siglo XI, considerada una de las más antiguas de su tipo en Italia. Austera, mínima y conmovedora.
- Iglesia del Sagrado Corazón, reconstruida en el siglo XIX tras los terremotos.
- Santa Maria del Mastro, del año 1084, en la parte baja del pueblo, con una preciosa fachada de ladrillo y piedra de influencia bizantina.
Un aviso práctico: los horarios de apertura de las iglesias son irregulares. Algunas abren solo en misas o según disponibilidad de voluntarios. Si tienes especial interés en alguna, pregunta en la oficina de turismo o en la propia catedral al llegar.
El castillo normando y los miradores

En el punto más alto del pueblo, sobre un espolón de roca prácticamente inaccesible, están las ruinas del castillo normando, levantado entre los siglos X y XI sobre fortificaciones bizantinas anteriores. Queda poco en pie —terremotos y siglos de abandono han hecho su trabajo—, pero el emplazamiento lo compensa todo: desde allí se abarca el valle entero.
Cerca están los dos miradores clásicos de Gerace:
- El Belvedere delle Bombarde, una terraza panorámica asomada al valle y al mar.
- La Porta del Sole, una de las antiguas puertas de acceso al centro histórico y uno de los mejores puntos para contemplar el paisaje de la Locride.
Consejo de fotógrafo aficionado: el mejor momento es a última hora de la tarde, cuando la luz cae de lado y la piedra se pone dorada.
Plazas, puertas y barrios

Gerace se disfruta sobre todo caminando sin rumbo. Algunos puntos de referencia:
- Piazza del Tocco, el corazón civil del pueblo, donde confluyen siete calles. Aquí se administraba justicia y se anunciaban los bandos. Da a ella el Palazzo Grimaldi-Serra, hoy ayuntamiento.
- Las puertas de la muralla: además de la Porta del Sole, quedan la Porta dei Vescovi y la del Borghetto, que marcaban los accesos al recinto amurallado.
- Los barrios: el pueblo se articula en varios núcleos —Borgo Maggiore, Borghetto, Piana y el centro histórico— unidos por callejones, escalinatas y arcos. Perderse por ellos es literalmente el plan.
- Los talleres artesanos, repartidos por el centro: cerámica, telares y trabajos en hierro.
La cerámica de Gerace y la máscara apotropaica
Nos trajimos un recuerdo y creo que es el mejor que se puede comprar aquí: una cerámica con cara apotropaica. Merece una explicación, porque no es una simple figura decorativa.
Qué es una máscara apotropaica
La palabra viene del griego apotrépein, «alejar», «apartar». Las máscaras apotropaicas calabresas son rostros de cerámica o terracota —normalmente deliberadamente feos, incluso monstruosos— que se colocan sobre la puerta de casa, en el balcón, en la ventana o en el interior de la vivienda con una función muy concreta: ahuyentar el mal, los espíritus malignos y el mal de ojo. La lógica popular es directa: la máscara asusta a lo que pudiera entrar, y lo que entra en la casa es la protección.
Sus rasgos son casi siempre los mismos: ojos saltones, boca abierta, lengua fuera, nariz enorme o torcida, cuernos y pelo revuelto. Sus rasgos grotescos responden precisamente a esa función simbólica de alejar el mal.
La costumbre hunde sus raíces en la Magna Grecia —los antiguos ya usaban rostros protectores en templos y viviendas— y se fue mezclando con el imaginario cristiano hasta incorporar la iconografía diabólica que vemos hoy. Muchas llevan además un detalle en positivo: una nariz prominente asociada a la buena suerte y la prosperidad.
La tradición cerámica de Gerace
Gerace tiene una tradición alfarera de siglos, con influencias que se remontan al mundo magnogriego. Su gran momento llegó en época aragonesa, en el siglo XV, cuando el pueblo fue un notable centro de producción y comercio de cerámica que exportaba a Sicilia, Nápoles e incluso España. Hoy quedan varios talleres activos en el centro histórico que trabajan a torno y producen tanto piezas de uso como reproducciones de los monumentos del pueblo y, por supuesto, máscaras apotropaicas.
Un apunte honesto: el gran centro calabrés de las máscaras apotropaicas es Seminara, en la vertiente tirrena, cuya producción es famosa desde el siglo XVIII. Pero la tradición está extendida por toda la región y en Gerace se compran piezas hechas allí mismo por artesanos locales. Si quieres una auténtica, entra en el taller, mira cómo trabajan y pregunta: la diferencia con el recuerdo industrial se nota enseguida en el peso, en el esmalte y en que no hay dos iguales.

Cómo llegar y dónde aparcar (ojo a la ZTL)
Esta es la parte práctica que marca la diferencia entre empezar la visita descansado o subiendo una cuesta con calor.
Cómo llegar
- En coche es lo más cómodo, con diferencia. Desde la costa jónica se sube por la SP1 desde Locri, a unos 7 km. Desde Reggio Calabria son unas dos horas por la SS106; desde Catanzaro o Crotona, algo más por la misma jónica.
- En transporte público: tren hasta Locri y después autobús local hasta Gerace. Funciona, pero las frecuencias son limitadas, especialmente los fines de semana y en invierno.
Dónde aparcar y el aviso de la ZTL
Nosotros subimos en coche y aparcamos en la parte alta, cerca del castillo. Es la opción ideal, porque desde arriba el recorrido se hace prácticamente todo en bajada y luego se vuelve por otro camino.
Pero atención: el centro histórico de Gerace es zona de tráfico limitado (ZTL) y a veces está cerrada. En ese caso no se puede subir con el coche y hay que dejarlo en los aparcamientos de la parte baja y afrontar la subida a pie, que no es corta ni llana. Cuándo está abierta y cuándo no depende de la época del año, del día de la semana, de los horarios y de si hay eventos: no hay una regla fija que sirva siempre.
Qué hacer para no llevarte un disgusto:
- Comprueba la señalización al llegar. Los accesos están indicados; si ves el cartel de ZTL activa, no entres: las multas por circular en ZTL en Italia se cobran por correo meses después.
- Si el acceso está permitido. Aparcar arriba cambia por completo la visita, sobre todo en verano.
- Si está cerrada, deja el coche abajo y sube con calma. Calcula tiempo extra y ve pronto por la mañana o a última hora de la tarde para evitar el calor.
- Consulta antes en el ayuntamiento o la oficina de turismo si viajas en temporada alta o en fecha de fiesta local, cuando lo habitual es que el centro esté cerrado al tráfico.
Cómo se camina por Gerace
El pueblo es pequeño y se camina bien: no hay distancias largas y todo queda relativamente cerca. Pero conviene saber una cosa antes de ir: en Gerace o subes o bajas. Prácticamente no hay tramos llanos. La mayor parte del recorrido es cómoda, aunque algunas zonas son bastante empinadas y hay escalinatas y calles con adoquín irregular.
Traducido a consejos:
- Calzado cómodo y con suela agarrada. Nada de sandalias planas y resbaladizas.
- Planifica el recorrido de arriba abajo si has podido aparcar junto al castillo: empieza en lo alto y ve descendiendo hacia la catedral y las iglesias.
- Agua y sombrero en verano. Hay tramos sin sombra y el sol calabrés de agosto es serio.
- Movilidad reducida: el desnivel y el empedrado hacen que buena parte del centro sea complicada con silla de ruedas o carrito de bebé. La zona de la catedral y las plazas principales es la más accesible.
Dónde comer y qué probar
Comimos en un restaurante del centro histórico y fue una de las mejores comidas del viaje: cocina calabresa de verdad, sin adornos, a precios muy razonables. El pueblo tiene varias trattorie y restaurantes repartidos por el casco antiguo, algunos con terraza asomada al valle.
Qué buscar en la carta:
- Pasta casera con berenjena y aceite de oliva local, uno de los platos identitarios de la zona.
- Embutidos y quesos calabreses, con la ‘nduja como protagonista si te gusta el picante.
- Sammartine, dulces rellenos de higos secos, y nocatule, pastas fritas típicas de fiesta.
- Greco di Bianco, el vino dulce de la zona, uno de los vinos de postre más antiguos de Italia, producido a pocos kilómetros.
En temporada alta y los fines de semana conviene reservar, sobre todo si quieres mesa con vistas.
Cuánto tiempo necesitas: itinerario de medio día
Con tres o cuatro horas se visita Gerace con calma. Nuestro recorrido, que funcionó muy bien:
- Aparcar arriba y empezar por el castillo normando y el Belvedere delle Bombarde, con las vistas todavía frescas.
- Bajar hacia la Piazza delle Tre Chiese y ver San Francesco y San Giovannello.
- Continuar hasta la catedral y bajar a la cripta y el Museo Diocesano.
- Pasear por Piazza del Tocco y los callejones, entrando en los talleres de cerámica.
- Comer en el centro histórico.
- Rematar en la Porta del Sole con el último mirador antes de volver al coche.
Si te quedas a dormir, el premio es el atardecer sobre el valle y un pueblo completamente vacío al anochecer.
Qué ver en los alrededores
- Locri Epizefiri, a 7 km: uno de los grandes yacimientos de la Magna Grecia, con su parque arqueológico y su museo.
- Bianco y la costa de los vinos, patria del Greco di Bianco.
- El Parque Nacional del Aspromonte, con senderos, cascadas y pueblos de montaña.
- Los pueblos grecánicos del área helenófona, como Bova, donde aún se conserva la lengua griega de Calabria.
- Reggio Calabria, para ver los Bronces de Riace en el Museo Arqueológico Nacional.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hace falta para visitar Gerace?
Entre tres y cuatro horas para verlo con calma, comida incluida. Si vas muy justo, en dos horas puedes hacer lo esencial: castillo, catedral y Plaza de las Tres Iglesias.
¿Se puede subir en coche hasta el centro de Gerace?
A veces sí y a veces no: el centro histórico es zona de tráfico limitado (ZTL) y en determinados días y horarios está cerrada al tráfico. Cuando se puede, lo mejor es aparcar en la parte alta cerca del castillo; cuando está cerrada, hay que dejar el coche en la parte baja y subir a pie.
¿Es un pueblo cansado de recorrer?
Se camina bien porque es pequeño, pero prácticamente todo el recorrido es en cuesta, de subida o de bajada, con algunos tramos empinados y calles empedradas. Con calzado cómodo no supone ningún problema para la mayoría de la gente.
¿Qué es la máscara apotropaica que se vende en Gerace?
Es un rostro de cerámica, deliberadamente feo o monstruoso, que se cuelga en la puerta o el balcón de la casa para ahuyentar el mal de ojo y los espíritus malignos. Es una tradición calabresa de origen antiguo, muy vinculada a la Magna Grecia, y uno de los recuerdos más auténticos que puedes llevarte.
¿Están abiertas todas las iglesias?
No siempre. Los horarios son irregulares y algunas abren solo en momentos concretos. La catedral es la que tiene apertura más estable; para el resto, conviene preguntar al llegar.
¿Cuál es la mejor época para visitar Gerace?
Primavera y otoño, por la temperatura y la luz. En verano es perfectamente visitable si evitas las horas centrales del día; en julio el pueblo acoge además un festival de artistas de calle que llena de ambiente los callejones.
¿Merece la pena con niños?
Sí, aunque las cuestas y el empedrado hacen incómodo el carrito. A partir de una edad en la que caminen bien, el castillo y los callejones les suelen encantar.
Nuestra impresión
Gerace es de esos pueblos que no necesitan nada más que ser lo que son. No hay tiendas de recuerdos en cadena ni colas ni entradas caras: hay piedra, silencio, columnas romanas reutilizadas en una catedral normanda y un artesano moldeando una cara con cuernos para que te la lleves a casa y espante el mal de ojo. Si estás recorriendo la costa jónica de Calabria, súbete los siete kilómetros desde Locri. Es la mejor media jornada que vas a pasar tierra adentro.

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