Enclavada en la provincia de Cosenza, Civita es un pueblo particular, que vale la pena visitar en el sur de Italia.
Forma parte del prestigioso circuito de I Borghi più Belli d’Italia, un reconocimiento reservado a las localidades más bellas del país.
Situada a unos 450 metros de altitud, en pleno corazón del Parque Nacional del Pollino y dentro de la Reserva Natural de las Gole del Raganello, Civita combina naturaleza salvaje y autenticidad cultural como pocos lugares en Calabria.
Lo que hace único a este pequeño borgo es su fuerte identidad arbëreshë, la comunidad italo-albanesa que se estableció aquí hace más de cinco siglos y que todavía hoy mantiene vivo su idioma, tradiciones y rito religioso bizantino.

Civita es un perfecto cruce de culturas: el Mediterráneo italiano y el legado de los refugiados albaneses que encontraron en estas montañas su nuevo hogar.
Además de su patrimonio cultural, Civita es famosa por varios iconos que la identifican: las Case Kodra, conocidas como “casas parlantes” por sus fachadas antropomorfas; el legendario Ponte del Diavolo, que se alza sobre un cañón vertiginoso; y los paisajes espectaculares de las Gargantas del Raganello, uno de los escenarios naturales más impresionantes del sur de Italia.

Historia de Civita y raíces arbëreshë
Los orígenes de Civita se remontan a finales del siglo XV, cuando un grupo de colonos albaneses huyendo de la invasión otomana se estableció en este rincón del Pollino.
Entre 1467 y 1471, gracias a los permisos concedidos por el reyFerrante de Aragón, soldados y familias lideradas por los hombres de Skanderbeg levantaron un nuevo asentamiento sobre las ruinas de un caserío abandonado. Así nació el pueblo que conocemos hoy.

Desde entonces, Civita ha mantenido viva la herencia de sus antepasados.
Sus habitantes forman parte de la minoría etnolingüística arbëreshë de Italia y aún hablan el idioma heredado de sus ancestros, transmitido de generación en generación durante más de quinientos años. Esta lengua convive con el italiano en la vida cotidiana y en los nombres de calles y plazas.
La influencia oriental también se refleja en la religión. Civita practica el culto católico de rito greco-bizantino: las liturgias se celebran en griego y albanés, con cantos y ceremonias que remiten al cristianismo oriental.
Las iglesias del pueblo, pertenecientes a la Eparquía de Lungro, conservan iconos bizantinos, mosaicos e iconostasis tallados en madera, símbolos tangibles de esta identidad espiritual.
Qué ver en el centro histórico de Civita
El centro histórico de Civita, conocido en lengua arbëreshë como gjitonia (vecindario comunitario), es un auténtico laberinto de callejuelas de piedra y pequeñas plazas que conservan intacto el encanto de otros tiempos.
Nos gusta mucho visitar Civita, vivimos a una hora y media más o menos, y siempre volvemos para disfrutar la belleza de su casco antiguo, circundado por las imponentes montañas.
Las Case Kodra o “casas parlantes”

Entre los símbolos más curiosos de Civita están las famosas Case Kodra. Se trata de viviendas con fachadas antropomorfas: las ventanas se convierten en “ojos”, las puertas en “bocas” y las chimeneas en “narices”, dando a la casa la apariencia de un rostro humano.
Este estilo tan particular fue bautizado en homenaje al pintor albanés Ibrahim Kodra y hoy en día se pueden admirar unas diez casas distribuidas entre los barrios altos y bajos del pueblo. Son, sin duda, una de las estampas más fotogénicas de Civita y un motivo más para recorrerla sin prisa.
Chimeneas y arquitectura popular

Otro detalle que llama la atención son las chimeneas ornamentales, que sobresalen en casi todas las casas.
Cada familia diseñaba su propio comignolo, alargado y con formas originales, y a estas estructuras se les atribuían poderes protectores contra los malos espíritus, especialmente en un lugar donde el viento sopla con fuerza desde el Pollino.
Junto con las fachadas de piedra y los callejones empedrados, estas chimeneas refuerzan el ambiente medieval y casi mágico que envuelve al borgo.
Iglesia de Santa Maria Assunta

La Iglesia de Santa Maria Assunta es el principal templo del pueblo.
Construida en el siglo XVI, sorprende por la fusión de estilos: por fuera mantiene la sencillez típica de las iglesias rurales calabresas, mientras que en su interior combina el arte barroco con la liturgia oriental.
El elemento más llamativo es su iconostasio, una mampara de madera tallada y pintada con íconos bizantinos, entre los que destacan un majestuoso Cristo Pantocrátor y la Virgen Odigítria.
Se celebran todavía las liturgias greco-bizantinas, con cantos en griego y albanés y vestimentas litúrgicas de vivos colores, una experiencia que conecta directamente con el espíritu arbëreshë.
Capillas históricas
Recorriendo el casco antiguo también encontrarás pequeñas joyas arquitectónicas como la Capilla de Sant’Antonio o la Iglesia de Santa Maria della Consolazione, ambas del siglo XVI. Son templos humildes pero cargados de historia, con altares sencillos y símbolos que reflejan la fusión entre el catolicismo y la tradición bizantina local.
No siempre están abiertas.
Museo Etnico Arbëreshë
Situado en el centro del pueblo, este pequeño museo es una ventana a la vida cotidiana de los primeros colonos albaneses.
Exhibe trajes tradicionales ricamente bordados, joyas de estilo bizantino, utensilios domésticos y objetos agrícolas que se usaban en la vida diaria. Lo más fascinante es ver cómo los diseños de los vestidos femeninos y las alhajas todavía forman parte de las celebraciones importantes, demostrando que la tradición sigue viva.
La antigua Filanda y el Ecomuseo del Raganello
Otro lugar muy interesante es la Filanda, un molino textil hidráulico que funcionaba con la fuerza del río Raganello. Conserva maquinaria del siglo XIX y permite comprender cómo la comunidad aprovechaba los recursos naturales para la producción artesanal. A pocos pasos se encuentra el Ecomuseo del Paisaje, ubicado en un palacio histórico, que muestra a través de fotos y documentos la relación entre Civita y su entorno natural a lo largo de los siglos.
El idioma arbëreshë

Una de las cosas que más sorprenden al pasear por Civita es escuchar a los habitantes hablar en arbëreshë, una variante del albanés que ha sobrevivido aquí durante más de quinientos años. Los carteles de las calles suelen estar escritos en italiano y en arbëreshë, lo que refuerza el orgullo identitario del pueblo. Para quienes disfrutan de la cultura, resulta emocionante descubrir un idioma que se mantiene vivo gracias a la transmisión oral de generación en generación.
Tradiciones religiosas y folclore
La Semana Santa en Civita es una de las celebraciones más auténticas de Calabria.
La comunidad sigue el rito greco-bizantino y celebra la Pascua según el calendario juliano, lo que significa que muchas veces no coincide con la Pascua católica.
Durante estas fechas se realizan procesiones solemnes y las famosas vallje: danzas tradicionales en las que hombres y mujeres, vestidos con trajes típicos, forman cadenas humanas cantando en albanés.
A lo largo del año también tienen lugar otras fiestas populares y encuentros culturales donde se mezclan música folk, gastronomía típica y hospitalidad local.
Participar en estos eventos es una oportunidad única para sentir que Civita no es solo un pueblo bonito, sino una comunidad orgullosa de sus raíces.
Miradores panorámicos

Civita también es conocida por sus miradores. Desde el belvedere principal, situado junto a la plaza central, se contempla una vista de vértigo sobre el valle del Raganello y las montañas del Pollino.
Las paredes del cañón caen casi 900 metros hasta el río, creando un espectáculo natural impresionante. Al caer la tarde, este mirador regala una de las postales más bellas: el cañón teñido de tonos dorados y, a lo lejos, la silueta del Ponte del Diavolo.
Parques naturales y rutas: Pollino, Gole del Raganello y más

Civita es una de las mejores puertas de entrada al Parque Nacional del Pollino, el área natural protegida más grande de Italia con casi 1.925 km² de montañas, bosques y valles. Un enorme parque, compartido entre Calabria y Basilicata.
Entre sus picos más conocidos destacan los macizos del Pollino y el Orsomarso, desde cuyas cumbres, en los días más despejados, es posible contemplar tanto el mar Tirreno como el Jónico.
El símbolo del parque es el pino loricato, un árbol endémico de aspecto casi prehistórico que crece aferrado a las rocas de mayor altitud y que se ha convertido en la imagen icónica del Pollino.
A esto se suma una biodiversidad única: orquídeas, lirios rojos, violetas silvestres, águilas reales, lobos apenínicos y el ciervo de Orsomarso conviven en este entorno aún salvaje.
Las Gole del Raganello

La Reserva Natural de las Gole del Raganello, un impresionante cañón excavado durante milenios por el río Raganello.
Con paredes de roca que alcanzan los 690 a 900 metros de altura, creando un paisaje sobrecogedor. Entre sus pasadizos se esconden pozas de agua cristalina, saltos y formaciones rocosas espectaculares.
Desde Civita parten varias rutas de senderismo que descienden hacia el desfiladero. Es una experiencia única, aunque exige precaución y buen equipamiento, ya que el terreno puede ser resbaladizo. Para los más aventureros, la opción estrella es el barranquismo (canyoning): acompañado de guías especializados, se recorren tramos del río, con saltos, toboganes naturales y pequeñas cuevas que hacen del recorrido una auténtica aventura.
El Ponte del Diavolo

Uno de los símbolos más fotografiados de Civita es el Ponte del Diavolo, un antiguo puente de piedra de arco único que une las dos paredes del cañón a gran altura. Además de ser un prodigio de ingeniería, está envuelto en una leyenda popular: se cuenta que su constructor pidió ayuda al diablo para levantarlo en un lugar tan inaccesible, prometiéndole el alma del primer ser que lo cruzara. Una vez terminado, fue una oveja —y no una persona— quien atravesó el puente, engañando así al demonio, que enfurecido cayó al vacío.
Más allá del mito, hoy el Ponte del Diavolo es un mirador privilegiado. Desde allí se disfrutan vistas de vértigo sobre el cañón y el valle del Raganello, y también funciona como punto de partida para excursiones por los senderos naturales de la zona.
Hay algunas caminonetas 4×4 que llevan hasta el puente, con un pequeño costo (unos 5€), vale la pena si no quieren llegar cansados por las escaleras.
Rutas y actividades al aire libre
Además de las gargantas, Civita ofrece muchas más posibilidades para los amantes del ecoturismo:
- Monte Sellaro (1.439 m): a pocos kilómetros en coche, este pico ofrece una panorámica espectacular del Pollino y, en días claros, hasta del mar Jónico. Es una de las excursiones más recomendadas para senderistas.
- Ciclismo y trekking: el Pollino cuenta con kilómetros de senderos señalizados que atraviesan bosques, pastos y crestas montañosas. Muchos de ellos pueden recorrerse a pie o en bicicleta de montaña prácticamente todo el año.
- Rafting en el río Lao: en la vertiente occidental del parque, el río Lao ofrece descensos en rafting de distintos niveles de dificultad, una experiencia perfecta para quienes buscan adrenalina en plena naturaleza.
En definitiva, Civita es un destino perfecto para combinar la tranquilidad de un pueblo histórico con la emoción de la naturaleza indómita del Pollino. Aquí es posible pasar de un paseo cultural por calles empedradas a una jornada de aventura en el cañón del Raganello en cuestión de minutos.
Dónde comer en Civita: gastronomía y restaurantes recomendados

Si hay algo que nos sorprendió tanto como el paisaje de Civita fue su gastronomía. La cocina local mezcla la tradición calabresa con influencias arbëreshë, dando lugar a platos únicos que no encontrarás en ningún otro lugar de Italia.
Durante nuestra visita, probamos varias especialidades y puedo decir que comer en Civita fue una experiencia memorable.
Platos típicos que no te puedes perder
- Dromësat: pequeñas bolitas de masa hechas a mano con harina y agua, cocinadas como pasta fresca. Se sirven con salsa de tomate o ragú, y son un clásico de la tradición arbëreshë.
- Spezzatino di capra: guiso de cabra, un plato rústico y lleno de sabor, típico de las montañas del Pollino.
- Pitta: un pan relleno que puede llevar verduras, carne o embutidos locales. Muy común en las fiestas populares.
- Dulces arbëreshë como los kulaç, bollitos dulces que acompañan el café o el licor de hierbas.
Restaurantes recomendados en Civita

Aunque es un pueblo pequeño, Civita cuenta con varios restaurantes y trattorie donde se come de maravilla. Aquí te dejo los que más nos gustaron y que suelen recomendar los viajeros:
- Ristorante Kamastra: Probablemente el más famoso de Civita. Está en una antigua casa de piedra y ofrece un menú que mezcla cocina arbëreshë con recetas calabresas. Su terraza tiene vistas espectaculares al valle.
- L’Antico Ulivo: Ideal para quienes buscan un ambiente familiar y precios razonables. Su especialidad son los platos de carne y la pasta casera. La hospitalidad de los dueños hace que te sientas como en casa. Nosotros probamos una «grigliatta mista» y fue una delicia.
Consejos para disfrutar la gastronomía local
– En temporada alta (verano y Semana Santa), es mejor reservar mesa con antelación, ya que Civita recibe muchos visitantes.
– Si te gusta el vino, pide un rosso del Pollino, producido en los viñedos cercanos.
– No dejes de probar los licores artesanales, como el de hierbas o higos, que muchos restaurantes ofrecen al final de la comida.
Dónde dormir en Civita: alojamientos recomendados

Civita es un pueblo pequeño, por lo que la oferta de alojamientos no es muy amplia, pero sí de gran calidad.
La mayoría son Bed & Breakfast familiares con hospitalidad cálida y vistas panorámicas al Parque del Pollino.
Si viajas en temporada alta (verano, puentes y Semana Santa), conviene reservar con antelación.
Mejores zonas para alojarse
- Centro histórico (Gjitonia): perfecto para vivir el ambiente de Civita, estar a un paso de las Case Kodra, la iglesia y los miradores. Ideal si te mueves a pie y te gusta salir a primera hora a hacer fotos sin gente.
- Entradas del pueblo / zona belvedere: casitas con balcón o terrazas panorámicas sobre el valle del Raganello. Buen acceso en coche y menos cuestas.
- Alrededores rurales (dirección Frascineto / Castrovillari): agroturismos y casas de campo con jardín, aparcamiento fácil y, a veces, piscina. La mejor opción para familias y escapadas relax.
Mejores alojamientos en Civita
- Bed & Breakfast La Sentinella – Ofrece terraza, jardín, sala común y Wi-Fi gratuito. Muy popular entre parejas y familias por su ambiente acogedor y ubicación céntrica.
- Il Belvedere – Habitaciones cómodas con terraza y desayuno casero. Destacado por su elegancia y sus vistas espectaculares.
- B&B Dhafna – Con vistas a la montaña, Wi-Fi gratuito y anfitriones muy hospitalarios. Perfecto para vivir una experiencia auténtica.
- Le Terrazze Sul Pollino B&B – Moderno y acogedor, con terrazas panorámicas para disfrutar del paisaje.
- La Castellana – Ambiente familiar, habitaciones cómodas y una anfitriona muy atenta.
- B&B Lo Sparviero – Ubicado cerca de las Gole del Raganello, con vistas increíbles y limpieza impecable.
Todos estos alojamientos tienen puntuaciones superiores a 9, lo que garantiza una estadía agradable.
Si viajas en coche, verifica antes si ofrecen parking privado, ya que las calles de Civita son estrechas y con pocas plazas de aparcamiento.
En algunas zonas no puedes llegar con el coche, así que mejor verificar antes de llegar.
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