Arona, es un pequeño tesoro en la orilla piemontesa del Lago Maggiore.
A solo una hora en tren desde Milán, Arona combina todo lo que me encanta de Italia: vistas de postal, un centro histórico lleno de vida, buen vino y paseos relajantes junto al lago.
Lo que más me impresionó fue el famoso Sancarlone, además de sus callejuelas con fachadas de colores suaves, con vistas al lago.

Y si te gusta la fotografía tanto como a mí, prepárate: cada rincón tiene su propia postal lacustre, sobre todo al atardecer.
Si estás planeando una escapada cerca de Milán o explorando el Piamonte, Arona merece una visita.
Arona es un excelente lugar dónde dormir para visitar el Lago Mayor, con muchos hoteles de buen precio.
Principales lugares que ver en Arona
Arona no es una ciudad grande, pero tiene suficientes lugares interesantes como para llenar tranquilamente un día completo.
A continuación te dejo una visión general de los puntos más destacados que vale la pena incluir en cualquier recorrido por esta localidad a orillas del Lago Maggiore:

- Coloso de San Carlo Borromeo: también conocido como el Sancarlone, es probablemente el monumento más famoso de Arona. Se trata de una enorme estatua de bronce dedicada a San Carlos Borromeo, originario de esta ciudad. Lo curioso es que se puede subir por dentro hasta la cabeza, desde donde hay una vista bastante buena del lago.
- Rocca Borromea: una antigua fortaleza con vistas al lago y al centro de Arona. Aunque en parte está en ruinas, es un lugar tranquilo para caminar, hacer un picnic o simplemente disfrutar del paisaje desde las alturas.
- Centro histórico y Piazza del Popolo: el corazón de Arona, donde se mezclan edificios antiguos, tiendas locales, terrazas frente al lago y pequeñas iglesias.
- Iglesia de Santa Maria di Loreto y Santa Marta: dos pequeñas iglesias ubicadas en pleno centro, con historia y detalles arquitectónicos interesantes.
- Paseo del malecón (Lungolago): el paseo más agradable de la ciudad. Va bordeando el lago y ofrece muy buenas vistas, sobre todo al atardecer. En el recorrido te vas a cruzar con esculturas modernas y con la estatua de la Virgen de los Navegantes, muy amada por los locales.
- Parco Naturale dei Lagoni di Mercurago: si te interesa la naturaleza, este parque está muy cerca del centro y es ideal para caminar entre lagunas, bosques y antiguos pastos. Es una zona protegida, poco turística, pero perfecta para desconectar si tenés algo más de tiempo.
Con solo estos lugares ya tenés una idea clara de lo que Arona puede ofrecer.
En las siguientes secciones te los cuento en más detalle y con algunos consejos prácticos para visitarlos.
Coloso de San Carlo Borromeo (“Sancarlone”)

Una de las razones por las que muchos llegan a Arona es para ver de cerca al Coloso de San Carlo Borromeo, conocido localmente como el Sancarlone.
Yo fui hace muchos años (¡más de 20!) y terminé sorprendiéndome más de lo que esperaba. Es una estatua enorme y hasta la posibilidad de subir por dentro.
El SanCarlone se construyó entre 1624 y 1698 en honor a San Carlos Borromeo, un arzobispo muy influyente durante la Contrarreforma y nacido justamente en Arona.
Su familia, los Borromeo, fue una de las más poderosas de la región (sí, los mismo de las Islas Borromeas), y este coloso es un claro ejemplo de ese legado.
Con sus 35 metros de altura (contando la base), durante siglos fue una de las estatuas más grandes del mundo.
Incluso sirvió como inspiración para la Estatua de la Libertad en Nueva York, lo cual descubrí ahí mismo, leyendo un cartel informativo junto a la entrada. Algo que no sabía antes de ir.
Lo más curioso es que se puede entrar dentro del monumento y subir por una escalera de caracol que lleva hasta la cabeza. Desde ahí, se ven a través de los ojos del santo unas vistas espectaculares del Lago Maggiore, especialmente si el día está despejado.
La subida es algo empinada, pero vale la pena si no tenés vértigo y te gusta este tipo de experiencias distintas.
El Sancarlone está algo alejado del centro histórico (unos 2 km), así que si vas caminando, preparate para una pequeña subida. También podés llegar en coche o incluso en bus local si estás en temporada alta.
Rocca Borromea (Castillo La Rocca)

Después de visitar el Sancarlone, decidí subir a la Rocca Borromea de Arona, una antigua fortaleza que domina la ciudad desde lo alto.
Aunque en la actualidad no queda mucho de las estructuras originales, el sitio es interesante por su valor histórico y, sobre todo, por las vistas panorámicas que ofrece del Lago Maggiore y los alrededores.
La Rocca fue en su momento una de las fortalezas clave de los Borromeo, la familia noble que también controlaba las islas en el centro del lago y buena parte del territorio.
En el siglo XIX fue destruida casi por completo por orden de Napoleón, así que hoy lo que se visita es un parque público con ruinas, zonas verdes y algunos paneles informativos que explican su historia.
Para llegar hay que caminar cuesta arriba, pero el sendero no es complicado y se puede hacer tranquilamente en unos 20 minutos desde el centro.
Una vez arriba, te podés sentar en un banco bajo la sombra de los árboles o simplemente contemplar el paisaje. Desde ahí se ve la ciudad de Arona, el lago, y si el día está claro, incluso las montañas al fondo.
No hay entrada ni horarios fijos: es un espacio abierto al público y gratuito. Es un buen lugar para hacer una pausa, sacar fotos o incluso hacer un picnic si llevás algo de comida. No es una atracción turística “imperdible”, pero si te gusta caminar y disfrutar de miradores tranquilos, vale la pena acercarse.
No confundir con la Rocca di Angera, que está del otro lado del lago.
Centro histórico y Piazza del Popolo

Una de las cosas que más me gustó de Arona fue caminar sin prisa por su centro histórico.
No es grande, pero tiene ese encanto típico de los pueblos lacustres del norte de Italia: calles adoquinadas, fachadas color pastel, balcones con flores y muchos rincones fotogénicos.
El corazón del centro es la Piazza del Popolo, justo frente al lago. Es una plaza abierta, donde se siente la vida local: familias paseando, ciclistas, heladerías, restaurantes con terrazas…
Yo me senté en uno de los bares frente al agua y pasé un buen rato simplemente mirando el movimiento, con un café en mano.
En la plaza destaca el Palazzo del Podestà, un edificio del siglo XV que aún conserva detalles góticos. A un lado está la Iglesia de Santa Marta (también conocida como Santa Maria di Loreto), bastante sencilla por fuera, pero con un interior curioso, sobre todo el altar. Vale la pena entrar, aunque sea por unos minutos.

En los alrededores de la plaza hay varias tiendas de productos locales, pequeñas galerías de arte y algunos locales históricos donde podés probar vinos del Piamonte o comprar recuerdos sin caer en lo típico. Es una zona ideal para pasear sin mapa y dejarte llevar.
Mi consejo: si vas en verano o fines de semana, mejor llegar temprano o reservar mesa si pensás comer ahí, porque es una zona bastante concurrida. Y no olvides llevar calzado cómodo: aunque no es una ciudad empinada, el empedrado se siente en los pies después de un rato.
Iglesias de Arona

Arona no es una ciudad llena de iglesias monumentales como otras del norte de Italia, pero tiene varios templos interesantes que reflejan su historia y tradiciones. Durante mi visita, aproveché para entrar en algunas de las más céntricas y accesibles.
Una de las primeras que conocí fue la Iglesia de Santa Marta, también llamada Santa Maria di Loreto, que se encuentra justo en la Piazza del Popolo.
Es pequeña, pero tiene un interior acogedor y una imagen de la Virgen que es venerada por los locales. Me gustó especialmente su ubicación, con las escaleras justo frente al lago, perfecta para sacar fotos.
Un poco más alejada del centro, pero fácil de alcanzar caminando, está la Chiesa dei Santi Martiri, que me pareció más interesante por dentro. Tiene frescos antiguos, un altar decorado con mucho detalle y varias obras vinculadas a la historia religiosa de Arona.

Dicen que aquí se conservan reliquias relacionadas con San Carlo Borromeo, lo cual tiene sentido considerando que nació en esta ciudad.
También pasé por la Chiesa di San Giuseppe, de estilo más bien barroco, con un retablo bastante elaborado. Es menos visitada por turistas, así que si te gusta la tranquilidad y ese ambiente recogido de las iglesias pequeñas, puede que te guste.
Paseo del malecón (Lungolago) y la Virgen de los Navegantes

Una de las cosas que más disfruté en Arona fue el Lungolago, el paseo que bordea el Lago Maggiore. Es el tipo de lugar que no necesita mucho para gustarte: solo caminar junto al agua, mirar los barcos pasar, sentarte en un banco y respirar un poco. Yo fui al atardecer y la luz sobre el lago era espectacular.
Todo el recorrido está bien mantenido, con zonas verdes, esculturas modernas, fuentes y bancos distribuidos a lo largo del camino. Es plano y fácil de recorrer, así que es ideal tanto para pasear como para ir en bici o con niños. Hay también varias cafeterías y heladerías, por lo que siempre podés hacer una pausa con vistas.

Uno de los puntos más llamativos del paseo es la estatua de la Virgen de los Navegantes, que está justo al borde del lago, como si protegiera a los barcos que salen desde el pequeño puerto. No es una escultura enorme, pero tiene un aire solemne y una ubicación muy fotogénica. Muchos locales pasan por ahí a saludarla o a tomarse una foto con el lago de fondo.

El Lungolago conecta bien con la Piazza del Popolo y el centro histórico, así que lo podés recorrer tranquilamente antes o después de almorzar. También se hacen eventos y ferias a lo largo del paseo durante el verano, así que si vas en temporada alta, seguro te encontrás con algún mercadito o actividad cultural.
Parco Naturale dei Lagoni di Mercurago
Si te gusta caminar por la naturaleza y querés salir un poco del circuito más turístico, te recomiendo visitar el Parco Naturale dei Lagoni di Mercurago. Yo fui una mañana, sin muchas expectativas, y terminé pasando casi tres horas entre bosques, praderas y senderos que cruzan pequeñas lagunas.
Este parque está ubicado a unos pocos kilómetros del centro de Arona y se puede llegar fácilmente en coche, bicicleta o incluso caminando si estás con tiempo. Es una reserva natural protegida que forma parte del sistema de parques del Piamonte y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por los restos arqueológicos prehistóricos que se han encontrado en la zona (forman parte del sitio de los «Palafitos de los Alpes»).
Lo que más me gustó fue la sensación de estar en un lugar casi sin intervenir. Los caminos están señalizados, pero no hay multitudes ni ruido. Escuchás pájaros, ves ciervos si tenés suerte, y en primavera hay muchísimas flores. Hay varios itinerarios de senderismo para elegir, algunos muy fáciles y otros un poco más largos. También es ideal si viajás con niños o con perros, ya que es una zona muy segura y abierta.
Es importante saber que no hay bares ni servicios dentro del parque, así que conviene llevar agua y algo para picar si pensás quedarte un rato. A mí me pareció perfecto para desconectar un poco después de recorrer el centro de Arona, y como el acceso es gratuito, no hay excusa para no ir si te gusta la naturaleza.
Actividades recomendadas en Arona y alrededores

Además de recorrer sus calles y visitar sus monumentos, Arona ofrece varias actividades interesantes si tenés ganas de hacer algo diferente o disfrutar del lago desde otra perspectiva. Acá te comparto algunas que probé (y otras que me quedaron pendientes para la próxima):
- Paseo en barco por el Lago Maggiore: una de las formas más lindas de ver Arona desde el agua. Hay salidas regulares hacia Stresa, Angera y otras localidades del lago. Yo tomé un barco hasta las Islas Borromeas desde Stresa (a 25 min en coche desde Arona) y fue un día completo increíble.
- Kayak o stand-up paddle (SUP): en verano, hay alquileres de kayak y tablas cerca del muelle. El lago es tranquilo, así que incluso si no sos experto, podés remar sin problema. Si hace calor, llevate traje de baño y protector solar.
- Mercadillos y compras: si te gusta curiosear, los miércoles hay mercado al aire libre en el centro con productos locales, ropa, quesos, embutidos y mucho más. También hay tiendas con artesanía y productos típicos piamonteses.
- Degustar vinos del Piamonte: si sos amante del vino, hay varias enotecas donde podés probar etiquetas locales como Barbera, Nebbiolo o Ghemme. Incluso algunas organizan pequeñas catas con picadas, muy recomendables.
- Cena frente al lago: no es una actividad en sí, pero comer con vistas al agua en una de las trattorias o pizzerías del Lungolago es uno de los mejores planes para terminar el día. Eso sí, en temporada alta conviene reservar.
Consejos prácticos para visitar Arona

Después de pasar un par de días en Arona, estos son algunos consejos que te pueden venir bien si estás planeando tu visita. No hace falta organizar demasiado, pero sí hay algunos detalles que conviene tener en cuenta para aprovechar mejor el tiempo.
¿Cómo llegar a Arona?
Yo llegué en tren desde Milán y fue súper fácil. Arona tiene estación propia y hay conexiones directas desde Milano Centrale y Porta Garibaldi en aproximadamente 1 hora y 15 minutos. También podés llegar en coche por la autopista A26, saliendo en Arona. Hay parkings cerca del centro, algunos gratuitos, aunque en temporada alta pueden llenarse rápido.
¿Cuánto tiempo quedarse?
Con un día completo alcanza para ver lo más importante, pero si querés disfrutar del parque, hacer alguna excursión por el lago o simplemente tomarte todo con calma, yo recomendaría quedarte una noche. Hay buenos alojamientos con vista al lago y no es tan caro como otros destinos turísticos del norte de Italia.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Yo fui a finales de primavera y fue ideal. De mayo a septiembre es la mejor temporada si querés disfrutar del lago, del paseo costero y de las actividades al aire libre. En verano puede haber más gente, pero el ambiente es animado y hay más eventos. En otoño también es lindo, con los colores del bosque y menos turismo.
¿Dónde alojarse?
Hay hoteles y B&B tanto en el centro como en zonas más tranquilas cerca del lago o hacia las colinas. Si vas sin coche, lo mejor es alojarse cerca de la estación o del Lungolago, así tenés todo a mano. En otro artículo te dejo mis recomendaciones de alojamiento en Arona.
Otros consejos útiles
- Llevá calzado cómodo para caminar: entre el empedrado del centro y las subidas al Sancarlone o a la Rocca, lo vas a agradecer.
- El clima junto al lago puede cambiar rápido, así que llevá un abrigo liviano aunque haga calor.
- Si vas en temporada alta, reservá restaurantes con antelación, sobre todo los que tienen vista al agua.
- No te olvides la cámara o el móvil con batería: Arona es muy fotogénica.

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