Florencia es la ciudad del arte y la belleza… también cuenta con una gran oferta gastronómica, la cual seguramente conquistará tu paladar.
Y no es que lo digamos solo nosotros, pero Florencia es una de las ciudades de Italia en donde mejor se come.
La cocina florentina es amplia y variada, así que no creas que solamente hay buenos platos de pasta: Florencia te sorprenderá con sus variados sabores.

Qué comer en Florencia: resumen rápido
- Plato más famoso: bistecca alla fiorentina.
- Comida callejera imprescindible: panino al lampredotto.
- Platos de cuchara: ribollita y pappa al pomodoro.
- Pasta típica: pappardelle al cinghiale, alla lepre o con ragú de caza.
- Dulces típicos: cantuccini con Vin Santo, schiacciata alla fiorentina, castagnaccio y cenci.
- Para aperitivo: crostini di fegatini, fettunta, pecorino, finocchiona y vino toscano.
- Consejo: si van a pedir bistecca, revisen el precio por kilo y recuerden que normalmente se sirve poco hecha.
En esta guía les cuento 25 platos típicos, dulces y productos que comer en Florencia, desde los imprescindibles como la bistecca alla fiorentina o el panino al lampredotto, hasta sopas campesinas, aperitivos toscanos, postres de temporada y vinos clásicos de la región.
Desde aperitivos que evocan la calidez de la hospitalidad italiana hasta postres que son una sinfonía de dulzura en cada bocado, cada plato es una obra maestra, una narración exquisita de la historia y la cultura de esta emblemática ciudad.
Una vez que leas este artículo estamos seguros de que se te hará agua la boca y en tu visita a Florencia ¡ya sabrás que plato del menú deberás ordenar! desde el desayuno, pasando por el almuerzo, el aperitivo y la cena!.
¡Los invitamos a conocer 25 platos típicos de Florencia!
Tabla de contenido: qué comer en Florencia
- Bistecca alla fiorentina
- Lampredotto
- Ribollita
- Pappa al pomodoro
- Pappardelle al cinghiale o alla lepre
- Trippa alla fiorentina
- Aperitivos y entrantes típicos de Florencia
- Zuppa di farro
- Ravioli al cinghiale
- Stracotto toscano
- Peposo dell’Impruneta
- Tagliata con rucola
- Cibreo florentino
- Baccalà alla fiorentina
- Fagioli all’uccelletto
- Panzanella
- Comida callejera en Florencia
- Cantuccini con Vin Santo
- Schiacciata alla fiorentina
- Castagnaccio
- Cenci di Carnevale
- Vinos clásicos de Toscana para probar en Florencia
- Gelato artesanal
- Schiacciata con l’uva
- Finocchiona
Si visitas Florencia, no se pierdas nuestro artículo: ¿cuánto cuesta comer en Florencia?, para organizar tu presupuesto de viaje!.
También les dejo consejos prácticos para pedir bien, evitar errores comunes y entender qué platos son realmente florentinos, cuáles son más bien toscanos y cuáles conviene probar según la época del año.
1. Bistecca alla fiorentina

Si hay un plato que representa la cocina florentina como pocos, ese es la bistecca alla fiorentina. Es grande, contundente, se sirve poco hecha y no suele dejar indiferente a nadie: o la amas, o descubres que quizás eras más de ribollita de lo que pensabas.
La bistecca alla fiorentina se prepara con un corte de la lombata, con el clásico hueso en forma de “T”. A un lado queda el filete y al otro el solomillo. Tradicionalmente se cocina a la parrilla, con fuego fuerte, y se sirve roja por dentro, jugosa y sin demasiados adornos. Aquí la protagonista es la carne, no la salsa.
Normalmente es un plato para compartir, porque las piezas suelen ser grandes: muchas rondan entre 1,2 y 2 kg, según el restaurante y el corte. Por eso, antes de pedirla, conviene preguntar bien el precio por kilo y el peso de la pieza. En un buen restaurante suelen traerles la carne cruda para mostrarla antes de cocinarla o, al menos, indicar el peso en crudo en una etiqueta. Fíjense en ese detalle, porque la cuenta se calcula sobre ese peso.
En cuanto a la carne, muchas veces encontrarán referencias a razas como la Chianina, una de las más famosas de Toscana, aunque también pueden usar otras carnes de calidad. Lo importante es que el corte sea bueno, tenga el grosor adecuado y se cocine como manda la tradición: marcada por fuera, roja por dentro y servida sin complicarla demasiado.
- Cómo se sirve: normalmente poco hecha, casi “al sangue”. Si la quieren muy cocida, quizá este no sea el plato ideal.
- Para cuántas personas: suele ser para 2 personas, aunque depende del peso de la pieza y del apetito del grupo.
- Precio: se cobra casi siempre por kilo. En el centro de Florencia los precios pueden variar bastante según la calidad de la carne y el tipo de restaurante.
- Con qué acompañarla: patatas al horno, verduras, fagioli all’uccelletto o una ensalada sencilla. Y, si les gusta el vino, un buen Chianti Classico o un Brunello si quieren darse el gusto.
- Consejo: eviten pedirla en menús turísticos demasiado baratos. Una buena fiorentina tiene materia prima, peso y precio: si parece una ganga milagrosa, probablemente el milagro está en la foto del menú.
La bistecca alla fiorentina es uno de esos platos que vale la pena probar al menos una vez si les gusta la carne. Eso sí: mejor pedirla con calma, compartirla y disfrutarla en una trattoria o restaurante donde sepan tratarla bien. En Florencia la carne es cosa seria, y la fiorentina no perdona improvisaciones.
2. Lampredotto

El lampredotto es la comida callejera más típica de Florencia. Si quieren probar algo realmente florentino, de esos platos que no nacieron para Instagram sino para alimentar a la gente de verdad, este bocadillo tiene que estar en la lista.
Se prepara con una parte del estómago bovino, cocida lentamente en caldo con verduras, hierbas y especias hasta quedar tierna. Luego se corta en trozos y se sirve dentro de un pan toscano, normalmente con salsa verde, sal, pimienta y, si les gusta, un poco de salsa picante.
Una de las formas más tradicionales de pedirlo es “bagnato”, es decir, con la parte superior del pan mojada en el caldo de cocción antes de cerrar el bocadillo. Queda jugoso, sabroso y bastante contundente. También bastante poco elegante de comer, pero Florencia no siempre va de mármol y Renacimiento; a veces va de pan chorreando salsa y felicidad.
- Dónde probarlo: en puestos callejeros, mercados y quioscos de lampredotto, no necesariamente en restaurantes.
- Cómo pedirlo: con salsa verde, picante si les gusta, y “bagnato” si quieren la versión más jugosa.
- Consejo: si no les gustan las vísceras o las texturas gelatinosas, quizás no sea su plato. Pero si quieren comer como un florentino, hay que darle al menos una oportunidad.
El panino al lampredotto es barato, rápido y muy representativo de la cocina humilde florentina. Perfecto para un almuerzo informal mientras recorren el centro, especialmente si están cerca del Mercato Centrale, San Lorenzo o alguno de los puestos históricos de la ciudad.
3. Ribollita

La ribollita es uno de los platos más tradicionales de Florencia y de la cocina toscana. Es una sopa campesina, sencilla y contundente, hecha con verduras, pan duro y legumbres. Su nombre significa literalmente “re-hervida” o “vuelta a hervir”, porque originalmente se preparaba aprovechando la sopa del día anterior y recalentándola con pan.
Entre sus ingredientes más habituales están los fagioli cannellini, el cavolo nero —col negra toscana—, la col, las acelgas, zanahoria, apio, cebolla, patata, tomate y pan toscano duro. Visit Tuscany incluye precisamente estos ingredientes en su receta tradicional de ribollita, junto con aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Es un plato humilde, de esos que nacieron para no desperdiciar nada y terminaron convirtiéndose en símbolo de una región. No tiene glamour de plato de mantel blanco, pero cuando hace frío y llega bien hecha a la mesa, entiende uno perfectamente por qué sigue apareciendo en tantas trattorias florentinas.
- Cuándo probarla: sobre todo en otoño e invierno, aunque algunas trattorias la sirven todo el año.
- Cómo se sirve: espesa, caliente y con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
- Para quién es ideal: para quienes buscan comida tradicional, casera y vegetariana o casi vegetariana.
- Ojo: aunque muchas versiones son vegetarianas, algunas recetas pueden llevar caldo de carne o pequeñas cantidades de panceta/corteza de cerdo. Si no comen carne, pregunten antes.
Si visitan Florencia en invierno, pedir una ribollita es casi obligatorio. No es el plato más fotogénico de la mesa, lo admitimos, pero reconforta como pocos. Y después de caminar horas entre museos, iglesias y escaleras, eso también cuenta como arte.
4. Pappa al pomodoro
La pappa al pomodoro es otro gran clásico de la cocina florentina y toscana. Es un plato sencillo, humilde y delicioso, preparado con pan toscano duro, tomate, ajo, albahaca, aceite de oliva virgen extra y caldo. Dicho así parece poca cosa, pero bien hecha es una maravilla.
Como la ribollita, la pappa al pomodoro nace de esa cocina inteligente que no tiraba nada. El pan viejo se reutilizaba para crear un plato caliente, cremoso y lleno de sabor. No es una sopa líquida, sino más bien una crema espesa de pan y tomate, con textura rústica y sabor muy mediterráneo.
Es perfecta si quieren probar algo típico sin pedir carne ni platos demasiado pesados. Además, suele gustar bastante incluso a quienes no son muy aventureros con la comida: tomate, pan, aceite bueno y albahaca… aquí no hay sustos, solo felicidad en cuchara.
5. Pappardelle al cinghiale o alla lepre

Las pappardelle al cinghiale o alla lepre son uno de esos platos que gritan Toscana desde el primer bocado. No son exclusivas de Florencia, pero sí forman parte de la cocina tradicional que encontrarán fácilmente en trattorias florentinas, especialmente en locales donde trabajan pasta fresca y recetas de caza.
Las pappardelle son una pasta larga y ancha, parecida a los tagliatelle pero más grande, perfecta para acompañar salsas densas y sabrosas. En Toscana suelen servirse con ragú de jabalí —cinghiale—, liebre —lepre— u otras carnes cocinadas lentamente con vino, tomate, verduras y hierbas aromáticas.
Es un plato de sabor intenso, rústico y muy reconfortante. El ragú se cocina durante horas, hasta que la carne queda tierna y la salsa se vuelve espesa, perfecta para abrazar la pasta. Porque sí, aquí la salsa no “acompaña”: se agarra a la pappardella como turista al mapa cuando sale de Santa Maria Novella.
- Qué pedir: pappardelle al cinghiale si quieren probar la versión más común con jabalí, o pappardelle alla lepre si encuentran la versión con liebre.
- Cuándo probarlas: sobre todo en otoño e invierno, aunque muchos restaurantes las sirven todo el año.
- Para quién es ideal: para quienes buscan un primer plato contundente, tradicional y con mucho sabor.
- Con qué acompañarlas: un vino tinto toscano, como un Chianti Classico o un Vino Nobile di Montepulciano, les queda de maravilla.
Si ven en la carta pappardelle fatte in casa o pasta fresca, mejor todavía. La diferencia se nota bastante, sobre todo con un ragú de caza bien hecho.
6. Trippa alla fiorentina

La trippa alla fiorentina es otro plato muy tradicional de Florencia, nacido de la cocina popular y del famoso “no se tira nada” que en Toscana se tomaron bastante en serio. Se prepara con callos de ternera, cocinados lentamente con tomate, cebolla, zanahoria, apio, aceite de oliva y, al final, una buena lluvia de parmigiano.
A diferencia del lampredotto, que se suele comer en bocadillo y de pie en un puesto callejero, la trippa alla fiorentina normalmente se sirve como plato caliente en trattorias, osterias y restaurantes tradicionales. Es más “plato de mesa”, ideal si quieren probar algo auténtico sin lanzarse directamente al panino chorreante de caldo.
La textura es suave y el sabor depende mucho de la preparación: cuando está bien hecha, queda tierna, sabrosa y con una salsa de tomate muy reconfortante. Eso sí, sigue siendo casquería, así que no es para todos los paladares. Si son de los que sufren con solo leer “callos”, quizá mejor empezar por una ribollita y dejar la valentía para otro día.
- Qué es: callos de ternera cocinados con tomate, verduras y queso rallado.
- Dónde probarla: en trattorias tradicionales, mercados y locales de cocina florentina.
- Cuándo pedirla: como segundo plato o como comida contundente, especialmente en otoño e invierno.
- Para quién es ideal: para quienes quieren probar cocina florentina auténtica y no tienen problema con la casquería.
- Consejo: si dudan entre trippa y lampredotto, la trippa alla fiorentina suele ser una opción más “suave” para empezar.
La trippa alla fiorentina no es el plato más glamuroso de Florencia, pero sí uno de los más auténticos. Y eso, en una ciudad donde a veces todo parece hecho para turistas, vale bastante.
7. Aperitivos y entrantes típicos que comer en Florencia

Antes de lanzarse a una bistecca alla fiorentina o a unas pappardelle con ragú de caza, vale la pena empezar la comida con algunos aperitivos típicos florentinos. En Florencia los entrantes suelen ser sencillos, muy ligados al producto local y perfectos para compartir: pan toscano, hígado, embutidos, quesos, aceite de oliva y verduras de temporada.
No hace falta pedirlos todos, claro. Aunque si van con hambre y una copa de vino delante, la fuerza de voluntad suele durar poco. Estos son algunos de los aperitivos más típicos que pueden encontrar en trattorias, osterias y enotecas de Florencia:
- Crostini di fegatini: son uno de los entrantes más clásicos de la cocina florentina. Se preparan con pan tostado y una crema de hígado de pollo, normalmente cocinada con cebolla, alcaparras, anchoas, vino o caldo, según la receta de la casa. El sabor es intenso, así que no es el típico aperitivo “neutro”, pero si quieren probar algo realmente toscano, este es un buen comienzo.
- Fettunta: es la prueba de que en Toscana no necesitan complicarse demasiado para comer bien. Se trata de una rebanada de pan toscano tostado, frotada con ajo y aliñada con aceite de oliva virgen extra. Parece simple, y lo es, pero con buen aceite se convierte en una maravilla. Es especialmente buena en temporada de aceite nuevo, entre otoño e invierno.
- Tagliere toscano: el clásico plato de embutidos y quesos. Suele incluir finocchiona, salame toscano, prosciutto, pecorino y otros productos locales. Es ideal para compartir como entrante o incluso para una cena informal con una copa de vino. En Florencia, un buen tagliere salva más de una comida cuando no quieren sentarse a un menú completo.
- Pecorino con miel o mermeladas: el pecorino toscano combina muy bien con miel, mermeladas de higo, cebolla caramelizada o compotas de fruta. Lo encontrarán muchas veces dentro de tablas de quesos o como antipasto. Es una mezcla sencilla de dulce y salado que funciona especialmente bien con vinos blancos o tintos ligeros.
- Panzanella: aunque también puede comerse como plato ligero, en verano aparece a menudo como entrante. Se prepara con pan toscano duro, tomate, cebolla, albahaca, aceite de oliva, vinagre y, según la versión, pepino u otras verduras. Es fresca, humilde y perfecta cuando hace calor. Si ya tienen una sección dedicada solo a la panzanella más abajo, aquí pueden mencionarla brevemente y desarrollarla allí para no repetir demasiado.
8. Zuppa di farro

La zuppa di farro es una sopa campesina típica de la Toscana, especialmente ligada a la zona de la Garfagnana, en la provincia de Lucca. No es un plato exclusivamente florentino, pero sí forma parte de esa cocina toscana sencilla, de cuchara y de producto local que pueden encontrar en muchas trattorias tradicionales.
El farro es un cereal antiguo, muy usado en Toscana, que aporta textura y hace que la sopa sea más completa y saciante. La receta cambia según la casa o el restaurante, pero suele llevar farro, fagioli, tomate, zanahoria, apio, cebolla, ajo y aceite de oliva virgen extra. Algunas versiones pueden incluir panceta, jamón o caldo de carne, así que si son vegetarianos conviene preguntar antes.
Es un plato perfecto para los meses fríos o para quienes quieren probar algo más local y menos turístico que la típica pasta. No tiene el impacto visual de una bistecca ni la fama del lampredotto, pero cuando está bien hecha es puro comfort food toscano. Vamos, el tipo de plato que no gana concursos de belleza, pero sí de felicidad interior.
- Cuándo probarla: sobre todo en otoño e invierno.
- Ingredientes habituales: farro, legumbres, verduras, tomate y aceite de oliva.
- Para quién es ideal: para quienes buscan una comida sencilla, caliente y tradicional.
- Consejo: si la ven como zuppa di farro della Garfagnana, mejor todavía: es una de las versiones más representativas.
9. Ravioli al cinghiale

Los ravioli al cinghiale son una buena opción si quieren probar pasta fresca con sabores toscanos intensos. No son tan “icónicos” como la bistecca alla fiorentina o el lampredotto, pero entran muy bien dentro de la tradición regional de pastas rellenas, ragú de caza y recetas contundentes de interior.
El cinghiale, es decir, el jabalí, se usa mucho en Toscana para preparar ragú, estofados y salsas de cocción lenta. En el caso de los ravioli, puede aparecer como relleno o como salsa de acompañamiento, según la trattoria. Lo ideal es encontrarlos con pasta fresca hecha en casa, porque ahí se nota muchísimo la diferencia.
El sabor suele ser más intenso que el de una pasta con ragú común: carne de caza, vino, verduras, hierbas aromáticas y una cocción lenta que concentra bastante la salsa. Si les gustan los platos rústicos, sabrosos y con carácter, esta es una buena elección. Si buscan algo delicado y suave, quizá mejor ir por una pasta con verduras o mantequilla y salvia.
- Qué pedir: ravioli al cinghiale, tortelli al ragù di cinghiale o pasta fresca con ragú de jabalí.
- Dónde encontrarlos: en trattorias toscanas, osterias tradicionales y restaurantes con pasta fresca.
- Cuándo probarlos: especialmente en otoño e invierno, aunque muchos locales los sirven todo el año.
- Con qué vino acompañarlos: un Chianti Classico o un Vino Nobile di Montepulciano van muy bien con este tipo de ragú.
- Consejo: si la carta dice pasta fatta in casa, es buena señal. Si tienen dudas, pregunten si los ravioli son caseros o comprados.
En una ruta gastronómica por Florencia, los ravioli al cinghiale funcionan muy bien como alternativa a las pappardelle. Mismo espíritu toscano, formato distinto y sabor de esos que piden pan para limpiar el plato. Sin juicio: todos lo hemos hecho.
10. Stracotto toscano

El stracotto es uno de esos platos toscanos de cocción lenta que no buscan impresionar por la presentación, sino por el sabor. Es básicamente carne de ternera o vacuno cocinada durante horas con vino, verduras, tomate y hierbas aromáticas, hasta quedar tan tierna que casi se deshace con el tenedor.
En Florencia pueden encontrarlo en algunas trattorias tradicionales, aunque no siempre aparece en todos los menús. Es un plato más de cocina casera y de temporada fría, perfecto si viajan en otoño o invierno y quieren probar algo contundente, de esos que piden pan al lado para limpiar la salsa sin vergüenza.
A veces el stracotto se sirve como segundo plato, acompañado de verduras, patatas o legumbres. En otros casos se usa también como salsa para pasta fresca, especialmente cuando la carne se desmenuza y se mezcla con su propio fondo de cocción.
- Qué es: carne cocinada lentamente con vino, tomate, verduras y hierbas.
- Cuándo probarlo: sobre todo en otoño e invierno.
- Dónde encontrarlo: en trattorias tradicionales y restaurantes de cocina toscana.
- Con qué acompañarlo: puré, patatas, verduras, fagioli o una copa de Chianti.
- Consejo: si lo ven como plato del día, puede ser una excelente señal. Estos guisos suelen salir mejor cuando el restaurante los prepara con calma, no cuando aparecen como relleno turístico de carta infinita.
11. Peposo dell’Impruneta
El peposo dell’Impruneta es otro guiso toscano imprescindible para quienes aman la carne. Es típico de Impruneta, una localidad cercana a Florencia famosa por su terracota, y se prepara con carne de vacuno, vino Chianti, ajo y abundante pimienta negra. De ahí su nombre: peposo, bien cargado de pepe.
Según la tradición, este plato estaba ligado a los trabajadores de los hornos de terracota de Impruneta, los fornacini, que cocinaban la carne lentamente en recipientes de barro mientras trabajaban. También se asocia popularmente con la época de Brunelleschi y la construcción de la cúpula de Santa Maria del Fiore, aunque aquí conviene tomar la historia como leyenda sabrosa, no como acta notarial.
La receta tradicional es bastante sencilla: carne de vacuno, vino Chianti, pimienta en grano, ajo y cocción lenta.
- Qué es: guiso de carne de vacuno cocinado lentamente con vino Chianti y mucha pimienta negra.
- Sabor: intenso, especiado, profundo y muy toscano.
- Dónde probarlo: en trattorias tradicionales de Florencia o, mejor aún, en Impruneta si hacen una escapada por los alrededores.
- Con qué acompañarlo: pan toscano, patatas, legumbres o verduras. Y una copa de tinto, claro, que aquí nadie vino a sufrir.
- Consejo: si no les gusta la pimienta, pregunten antes. Un buen peposo debe tener carácter; si pica un poco, está haciendo su trabajo.
12. Tagliata con rucola

La tagliata con rucola es una buena alternativa si quieren comer carne en Florencia, pero no se animan con una bistecca alla fiorentina enorme o poco hecha. Es un plato más sencillo de pedir, más fácil de compartir y bastante común en trattorias y restaurantes de cocina toscana.
La palabra tagliata viene de tagliare, cortar. Básicamente, se trata de un corte de carne a la parrilla o a la plancha, servido ya cortado en tiras. Suele acompañarse con rúcula, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y lascas de Parmigiano Reggiano o Grana, según el restaurante.
No es un plato exclusivo de Florencia, pero sí encaja muy bien con la cocina toscana: buena carne, pocos ingredientes y sabor directo. Aquí no hay mucha decoración ni salsas raras; si la carne es buena, no hace falta disfrazarla.
- Qué es: carne a la parrilla cortada en tiras, servida con rúcula y queso en lascas.
- Para quién es ideal: para quienes quieren carne, pero prefieren algo menos “comprometido” que una bistecca alla fiorentina.
- Cómo pedirla: pregunten el punto de cocción si tienen preferencia, porque normalmente se sirve rosada por dentro.
- Con qué acompañarla: patatas al horno, verduras, ensalada o fagioli all’uccelletto.
Mi consejo: si viajan en pareja y uno quiere carne pero el otro no está tan convencido, la tagliata suele ser una opción más manejable que lanzarse directamente a una fiorentina de kilo y medio. Florencia es maravillosa, pero tampoco hace falta salir rodando del restaurante.
13. Cibreo florentino
El cibreo es uno de los platos más antiguos y particulares de la cocina florentina. No es tan fácil de encontrar como la ribollita o la bistecca alla fiorentina, pero si lo ven en una trattoria tradicional y les gusta probar recetas históricas, vale la pena tenerlo en el radar.
Se prepara con menudencias de pollo, como hígados, crestas, mollejas o partes similares, cocinadas con una salsa cremosa a base de huevo, caldo, limón y condimentos. Es un plato de origen humilde, ligado a esa cocina antigua que aprovechaba todo y que hoy puede sonar curiosa, intensa o directamente valiente, según el hambre y el carácter de cada uno.
Al cibreo se le atribuyen varias historias, incluida la famosa leyenda de que era uno de los platos preferidos de Caterina de’ Medici. Como muchas historias gastronómicas italianas, conviene tomarla con una pizca de sal —y quizá una copa de vino—, pero ayuda a entender la fama histórica del plato.
- Qué es: un guiso/salsa de menudencias de pollo con huevo, caldo y limón.
- Sabor: intenso, tradicional y bastante particular.
- Dónde probarlo: en restaurantes de cocina florentina clásica, no tanto en menús turísticos genéricos.
- Para quién es ideal: para viajeros curiosos y amantes de la cocina histórica.
- Consejo: si no les gustan las vísceras, mejor empezar por otros clásicos como ribollita, pappa al pomodoro o pappardelle al cinghiale.
El cibreo no es el plato más fácil ni el más “fotogénico” de Florencia, pero sí uno de los más auténticos. Y en una ciudad donde a veces todo parece pensado para el turista, encontrar platos así tiene su encanto.
14. Baccalà alla fiorentina
El baccalà alla fiorentina, o bacalao a la florentina, es otro plato tradicional que pueden encontrar en algunas trattorias de Florencia y Toscana. A diferencia de otras versiones más pesadas, la receta clásica florentina es bastante sencilla: bacalao desalado, tomate, ajo, harina, perejil y aceite de oliva.
El bacalao se enharina ligeramente, se cocina con aceite y después se termina en una salsa de tomate. El resultado es un plato sabroso, casero y muy mediterráneo, sin necesidad de bechamel, queso ni gratinados. Aquí la gracia está en el pescado, el tomate y el buen aceite, no en convertirlo en una lasaña disfrazada.
- Qué es: bacalao desalado cocinado con tomate, ajo, perejil y aceite de oliva.
- Cuándo probarlo: como segundo plato, especialmente si quieren algo distinto a carne o pasta.
- Dónde encontrarlo: en trattorias tradicionales o restaurantes con platos toscanos de temporada.
- Con qué acompañarlo: verduras, patatas, pan toscano o una copa de vino blanco local.
- Consejo: si lo ven como baccalà alla fiorentina, esperen una receta con tomate. Si aparece gratinado con bechamel y queso, probablemente sea otra preparación, no la versión florentina clásica.
15. Fagioli all’uccelletto
Los fagioli all’uccelletto son uno de esos platos toscanos sencillos que demuestran que no hace falta complicarse la vida para comer bien. Se preparan con alubias blancas, normalmente cannellini, cocinadas con tomate, ajo, salvia y aceite de oliva. Pocos ingredientes, mucho sabor y cero necesidad de postureo.
El nombre puede confundir un poco, porque uccelletto significa “pajarito”, pero no lleva ave. Una de las explicaciones más aceptadas es que se llama así por el uso de la salvia, una hierba que tradicionalmente se utilizaba también para cocinar pequeñas aves.
En Florencia suelen servirse como guarnición, especialmente para acompañar carnes como la bistecca alla fiorentina, la tagliata o salchichas. Pero también pueden funcionar como plato sencillo si quieren comer algo caliente, tradicional y no demasiado pesado.
- Qué son: alubias blancas cocinadas con tomate, ajo, salvia y aceite de oliva.
- Cómo se comen: como acompañamiento de carnes o como plato humilde de cuchara.
- Para quién son ideales: para quienes buscan comida toscana tradicional, sencilla y con ingredientes de toda la vida.
- Consejo: si piden bistecca alla fiorentina y quieren un acompañamiento típico, los fagioli all’uccelletto son una opción mucho más florentina que unas patatas fritas sin alma.
Quizás no sea el plato más famoso de Florencia, pero sí uno de los más representativos de la cocina toscana casera: pan, aceite, legumbres, tomate y salvia. Y cuando está bien hecho, entra solo. Bueno, con pan para limpiar el plato, mejor todavía.
16. Panzanella
La panzanella es uno de los platos más frescos y sencillos de la cocina toscana, perfecto si visitan Florencia en primavera o verano y quieren comer algo típico sin terminar en modo “siesta obligatoria”.
Se prepara con pan toscano duro, tomate fresco, cebolla, albahaca, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. En algunas versiones también pueden añadir pepino u otras verduras de temporada. La idea original era aprovechar el pan del día anterior, algo muy típico de la cocina pobre toscana, donde tirar comida era casi pecado mortal.
A diferencia de una ensalada normal, la panzanella tiene más cuerpo gracias al pan, que se humedece y absorbe el sabor del tomate, el aceite y el vinagre. No es una versión de la pappa al pomodoro, aunque comparten esa misma filosofía toscana: pan viejo, ingredientes humildes y mucho sabor.
- Cuándo probarla: sobre todo en verano, cuando los tomates están en su mejor momento.
- Qué lleva: pan toscano duro, tomate, cebolla, albahaca, aceite de oliva, vinagre y sal.
- Cómo se come: como entrante, plato ligero o acompañamiento.
- Para quién es ideal: para vegetarianos, para días de calor o para quienes quieren algo típico pero no demasiado pesado.
- Consejo: acompáñenla con una copa de vino blanco toscano o con un plato de embutidos y quesos si quieren hacer una comida sencilla pero muy local.
La panzanella es humilde, fresca y muy florentina en espíritu: aprovecha lo que hay, no presume demasiado y aun así funciona de maravilla. Vamos, la prueba de que en Toscana hasta el pan duro tiene futuro.
17. Comida callejera en Florencia: qué probar entre paseo y paseo

Florencia no es solo trattorias, bistecca y cenas largas. También tiene una parte muy sabrosa de comida callejera, perfecta para comer algo rápido entre museos, mercados, iglesias y caminatas por el centro. Ideal cuando no quieren sentarse dos horas, pero tampoco caer en el primer “menú turístico” con foto de pizza fluorescente.
Estos son algunos de los bocados callejeros más típicos o más fáciles de encontrar en Florencia:
- Panino al lampredotto: el rey absoluto del street food florentino. Se prepara con una parte del estómago bovino, cocida lentamente en caldo, y se sirve dentro de un pan con salsa verde, picante si quieren, y a veces con el pan mojado en el caldo. Es auténtico, barato y muy florentino. No es para todos, pero si quieren probar la Florencia más popular, este es el bocadillo.
- Schiacciata con salumi: una opción mucho más fácil para todos los paladares. La schiacciata toscana es un pan plano, parecido a la focaccia, que se rellena con embutidos locales como finocchiona, prosciutto, salame toscano, pecorino, verduras, crema de trufa o salsas. Es perfecta para un almuerzo rápido y contundente.
- Panino con finocchiona y pecorino: sencillo, toscano y buenísimo. La finocchiona es un embutido típico aromatizado con hinojo, muy común en Toscana. Con pecorino, pan bueno y un chorrito de aceite, no necesita demasiada explicación. Ni servilleta bonita: solo hambre.
- Coccoli con prosciutto y stracchino: los coccoli son bolitas de masa frita que suelen servirse con jamón crudo y queso stracchino. No son precisamente ligeros, pero son una maravilla para compartir como aperitivo o picoteo. Si los ven en la carta de una trattoria o en algún local informal, pídanlos sin pensarlo demasiado.
- Trippa alla fiorentina para llevar: además del lampredotto, en algunos puestos tradicionales pueden encontrar trippa, callos cocinados con tomate y condimentos. Es otra opción muy florentina, más “de valientes gastronómicos”, pero con mucha historia local.
- Fettunta: la versión más simple y deliciosa del pan toscano: pan tostado, ajo y aceite de oliva virgen extra. En temporada de aceite nuevo, entre otoño e invierno, puede ser una auténtica joya. Parece poca cosa, hasta que el aceite es bueno y entiendes todo.
- Pizza al taglio y focacce: no son lo más específicamente florentino, pero salvan muchas comidas rápidas. En panaderías y locales informales encontrarán porciones de pizza, focaccia o schiacciata para llevar, ideales si quieren comer algo caminando o hacer una pausa rápida.
18. Cantuccini con Vin Santo

Los cantuccini con Vin Santo son uno de los postres más clásicos que pueden probar en Florencia y en toda Toscana. Son galletas secas de almendra, crujientes y alargadas, que suelen servirse al final de la comida junto a una copita de Vin Santo, un vino dulce típico de la región.
La forma más tradicional de comerlos es sencilla: se mojan los cantuccini en el Vin Santo durante unos segundos para que se ablanden un poco y absorban el sabor del vino. Ojo con emocionarse demasiado, porque si los dejan mucho rato, el cantuccino se hunde como el Titanic. Y ahí ya no hay elegancia toscana que lo salve.
También pueden comerlos solos, con café espresso o comprarlos en panaderías y pastelerías como recuerdo gastronómico. Son fáciles de transportar y bastante resistentes, algo que no se puede decir de todos los dulces italianos.
- Qué son: galletas secas de almendra típicas de Toscana.
- Cómo se comen: solas, con café o mojadas en Vin Santo.
- Cuándo pedirlos: como postre después de comer o cenar.
- Dónde encontrarlos: en restaurantes, trattorias, pastelerías y tiendas de productos típicos.
- Consejo: si quieren llevar un recuerdo comestible de Florencia, los cantuccini son una opción práctica y muy toscana.
Los cantuccini con Vin Santo son un final perfecto para una comida florentina: simples, tradicionales y con ese punto dulce que no empalaga demasiado. Bueno, salvo que pidan otra copa de Vin Santo. Ahí ya entramos en terreno peligroso.
19. Schiacciata alla fiorentina
La schiacciata alla fiorentina es uno de los dulces más típicos de Florencia, especialmente durante el Carnaval. No hay que confundirla con la schiacciata salada, parecida a la focaccia: esta versión es un bizcocho suave, ligero y perfumado, normalmente cubierto con azúcar glas y decorado con el lirio de Florencia en cacao.
La receta tradicional lleva ingredientes sencillos: harina, azúcar, huevos, manteca o aceite, levadura, ralladura de naranja y a veces un toque de vainilla. El resultado es un dulce esponjoso, aromático y bastante fácil de comer. Demasiado fácil, diría yo, porque uno empieza con “solo un trocito” y luego misteriosamente desaparece media bandeja.
Tradicionalmente se prepara en forma rectangular y se sirve sin relleno, aunque hoy también es común encontrar versiones con crema chantilly, crema pastelera o nata. La versión rellena es más golosa, pero si quieren probar la más clásica, pidan la sencilla, con azúcar glas por encima.
La schiacciata alla fiorentina es un dulce simple, local y muy ligado a la tradición de la ciudad. No busca impresionar como un postre de restaurante elegante, pero tiene ese encanto de las recetas de toda la vida: pocos ingredientes, buen aroma y ganas inmediatas de pedir otro café.
20. Castagnaccio
El castagnaccio es un dulce tradicional de Toscana, muy ligado al otoño y a la cocina humilde de montaña. Se prepara con harina de castañas, agua, aceite de oliva, piñones, nueces, pasas y, en muchas versiones, un poco de romero. No lleva levadura y tampoco es un bizcocho esponjoso: su textura es más baja, densa y ligeramente húmeda.
Es uno de esos postres que sorprenden porque no es demasiado dulce. Tiene un sabor rústico, intenso y muy particular, donde la protagonista es la castaña. Si esperan una tarta cremosa o un dulce “de escaparate”, quizás les parezca extraño al primer bocado; si les gustan los sabores tradicionales, puede conquistarles.
- Cuándo probarlo: sobre todo en otoño e invierno, cuando es temporada de castañas.
- Qué lleva: harina de castañas, aceite de oliva, piñones, nueces, pasas y romero.
- Dónde encontrarlo: en algunas panaderías, pastelerías tradicionales, mercados y restaurantes de cocina toscana.
- Para quién es ideal: para quienes quieren probar un dulce típico, sencillo y diferente a los postres italianos más famosos.
- Consejo: si lo ven en una panadería tradicional en otoño, pruébenlo. No es el dulce más fotogénico de Florencia, pero tiene muchísimo sabor local.
El castagnaccio representa muy bien la cocina toscana de aprovechamiento: pocos ingredientes, producto de temporada y sabor auténtico. No compite con un tiramisú ni con un gelato; juega en otra liga, más rústica, más antigua y muy de otoño.
21. Cenci di Carnevale

Los cenci son un dulce típico de Carnaval en Florencia y en Toscana. En otras regiones de Italia los encontrarán con nombres distintos, como chiacchiere, frappe, bugie o crostoli, pero la idea es muy parecida: una masa fina, frita y crujiente, espolvoreada con azúcar glas.
Se preparan con ingredientes sencillos: harina, huevos, azúcar, mantequilla, ralladura de limón o naranja y, en algunas recetas, un toque de licor como Vin Santo, Marsala, grappa o brandy. La masa se estira muy fina, se corta en tiras o formas irregulares y se fríe hasta quedar ligera y crujiente.
Son de esos dulces peligrosos que parecen inofensivos porque son finitos. Uno prueba uno, luego otro “para confirmar”, y cuando se da cuenta ya desapareció media bandeja. Misterios del Carnaval.
- Cuándo probarlos: durante el periodo de Carnaval, especialmente entre enero y febrero.
- Dónde encontrarlos: en pastelerías, panaderías y cafeterías tradicionales de Florencia.
- Cómo se comen: normalmente espolvoreados con azúcar glas; algunas versiones pueden llevar miel o pequeñas variaciones según la receta.
- Para quién son ideales: para quienes quieren probar un dulce florentino de temporada, ligero y crujiente.
- Consejo: si viajan fuera de Carnaval, es posible que no los encuentren fácilmente. En ese caso, mejor buscar cantuccini, schiacciata alla fiorentina o castagnaccio según la temporada.
Los cenci son sencillos, festivos y muy ligados al calendario gastronómico italiano. No son un dulce para encontrar todo el año en cada esquina, pero si visitan Florencia en Carnaval, vale la pena probarlos.
22. 5 vinos clásicos de Toscana para probar en Florencia

En Florencia, el vino no es un detalle secundario: forma parte de la experiencia. La ciudad está rodeada de algunas de las zonas vinícolas más famosas de Toscana, así que en restaurantes, trattorias y enotecas encontrarán cartas bastante interesantes, desde copas sencillas para acompañar una schiacciata hasta botellas serias para una bistecca alla fiorentina.
No hace falta ser experto para disfrutar un buen vino toscano. Basta saber qué pedir según el plato: tintos con carnes y ragú, blancos con aperitivos o pescado, y Vin Santo con los cantuccini. Fácil, bonito y peligroso para quien dice “solo una copita”.
Estos son 5 vinos clásicos de Toscana que vale la pena probar durante un viaje a Florencia:
- Chianti Classico: es uno de los vinos más representativos de Toscana y una apuesta segura para empezar. Se produce en el territorio histórico entre Florencia y Siena y se reconoce por el símbolo del Gallo Nero. Suele ir muy bien con platos florentinos como ribollita, crostini, embutidos, quesos, pappardelle con ragú y carnes a la parrilla.
- Brunello di Montalcino: uno de los grandes tintos italianos, elaborado con uva Sangiovese en la zona de Montalcino. Es más estructurado, elegante y normalmente más caro que un Chianti de mesa. Si van a pedir una bistecca alla fiorentina o una cena especial, puede ser una excelente elección.
- Vernaccia di San Gimignano: si quieren probar un blanco toscano con historia, pidan una Vernaccia di San Gimignano. Es fresca, seca y muy buena para acompañar aperitivos, quesos, verduras, platos ligeros o pescado. En una comida florentina puede funcionar muy bien al inicio, antes de pasar a tintos más potentes.
- Vino Nobile di Montepulciano: otro gran tinto toscano, elaborado principalmente con Prugnolo Gentile, el nombre local del Sangiovese en Montepulciano. Tiene buena estructura, pero suele ser muy gastronómico. Va genial con pastas con ragú, carnes guisadas, quesos curados y platos más contundentes.
- Super Tuscan / Toscana IGT: bajo esta categoría suelen encontrarse vinos toscanos más modernos o “libres”, muchas veces elaborados con mezclas de Sangiovese y uvas internacionales como Cabernet Sauvignon o Merlot. Algunos son carísimos y famosos; otros son más accesibles y muy agradables. Si ven un Toscana IGT en la carta, pregunten al camarero qué estilo tiene antes de pedirlo: puede ser desde un vino fácil para acompañar la cena hasta una botella de esas que hacen sudar a la tarjeta.
En muchos restaurantes de Florencia también sirven vinos por copa, algo muy útil si quieren probar más de uno sin pedir una botella entera. Y si tienen dudas, pregunten: en una buena trattoria suelen recomendarles un vino que combine con el plato y con el presupuesto.
23. Gelato artesanal

El gelato artesanal no es exclusivo de Florencia, pero sería casi un delito gastronómico pasar por la ciudad y no probar uno bueno. Después de caminar entre el Duomo, Piazza della Signoria, Ponte Vecchio y el Oltrarno, un gelato bien hecho entra con una facilidad preocupante.
La clave está en elegir una heladería artesanal de verdad. Busquen sabores de temporada, colores naturales y vitrinas sencillas. Si el pistacho parece verde fosforescente o la banana tiene color de rotulador escolar, mejor seguir caminando. Un buen gelato no necesita gritar desde la vitrina.
- Sabores recomendados: pistacho, nocciola, crema, fior di latte, chocolate negro, ricotta e higos, o frutas de temporada.
- Cuándo tomarlo: a media tarde, después de comer o como pausa dulce entre visitas.
- Dónde buscarlo: en gelaterie artesanales, mejor si trabajan con sabores de temporada y producción propia.
- Consejo: eviten las heladerías con montañas enormes de gelato expuestas al aire. Suelen ser más vistosas que buenas.
En Florencia hay heladerías excelentes, así que no hace falta conformarse con cualquier cucurucho de paso. Y sí, técnicamente un gelato no sustituye una comida… pero todos hemos tomado decisiones creativas durante un viaje.
24. Schiacciata con l’uva
La schiacciata con l’uva es uno de los dulces más típicos de Toscana durante la época de la vendimia. Se prepara con una masa sencilla, parecida a una focaccia dulce, cubierta o rellena con uva negra, azúcar y aceite de oliva. El resultado es rústico, jugoso y muy de temporada.
En Florencia suele encontrarse sobre todo entre finales de verano y otoño, cuando llega la uva a panaderías y pastelerías. No esperen un postre refinado ni demasiado elaborado: la gracia de la schiacciata con l’uva está justamente en su sencillez. Masa, uva, azúcar, aceite y ese sabor de receta antigua que no necesita demasiadas explicaciones.
- Cuándo probarla: principalmente entre septiembre y octubre, durante la temporada de vendimia.
- Qué lleva: masa tipo pan dulce o focaccia, uva negra, azúcar y aceite de oliva.
- Dónde encontrarla: en panaderías, pastelerías tradicionales y algunos mercados.
- Consejo: si la ven en una panadería local durante el otoño, compren un trozo. No siempre aparece fuera de temporada.
La schiacciata con l’uva es uno de esos dulces que saben a Toscana real: poco maquillaje, mucho producto y una receta que cambia ligeramente según quien la prepare. Cuidado con las semillas de la uva, eso sí. La tradición es bonita, pero viene con letra pequeña.
25. Finocchiona
La finocchiona es uno de los embutidos más típicos de Toscana y una presencia habitual en tablas de antipasti, panini y schiacciate rellenas. Es un salame aromatizado con semillas de hinojo, de ahí su nombre, porque finocchio en italiano significa hinojo.
Su sabor es muy reconocible: más perfumado y fresco que otros embutidos, con ese toque anisado del hinojo que combina de maravilla con pan toscano, pecorino, verduras en aceite o una copa de vino. Si les gustan los embutidos, es una de las cosas que probaría sí o sí en Florencia.
- Cómo probarla: en un tagliere toscano, dentro de una schiacciata o en un panino sencillo con queso pecorino.
- Con qué combina: pecorino, miel, verduras encurtidas, pan toscano y vino tinto ligero.
- Dónde encontrarla: en trattorias, enotecas, mercados, charcuterías y locales de schiacciate.
- Consejo: si quieren un almuerzo rápido y muy toscano, pidan una schiacciata con finocchiona y pecorino. Simple, sabrosa y sin drama.
La finocchiona no es un plato elaborado, pero sí uno de esos productos que cuentan mucho de la gastronomía local. Perfecta para un aperitivo, una comida rápida o una tabla compartida antes de lanzarse a platos más serios.
Consejos para comer en Florencia sin caer en trampas turísticas

Florencia se come muy bien, pero también es una ciudad muy turística. Eso significa que hay trattorias maravillosas, puestos callejeros auténticos y restaurantes donde la cuenta duele más que subir al Campanile después de comer bistecca. Estos consejos les ayudarán a elegir mejor.
- Desconfíen de los menús con fotos enormes y traducciones en 8 idiomas: no siempre son malos, pero suelen estar pensados para turistas de paso. Si ven “pizza, carbonara, paella, lasaña y menú florentino” todo junto, mejor seguir caminando.
- Para probar bistecca alla fiorentina, miren el precio por kilo y el peso de la pieza: normalmente se vende al peso y se sirve poco hecha. En un buen restaurante suelen traerles la carne cruda para mostrarla antes de cocinarla o, al menos, indicar el peso en crudo en una etiqueta. Fíjense bien en ese peso y en el precio por kilo antes de confirmar. Así evitan sustos cuando llega la cuenta.
- No pidan bistecca “bien cocida” esperando tradición: la fiorentina se sirve roja por dentro. Si no les gusta la carne poco hecha, mejor pedir una tagliata u otro segundo plato. En muchos restaurantes no la cocinan mucho más, y cuando lo hacen pierde bastante gracia.
- Prueben el lampredotto en puestos callejeros, no en restaurantes elegantes: el panino al lampredotto es comida popular florentina. Lo más auténtico suele estar en quioscos o puestos del mercado, con salsa verde y pan mojado en el caldo si lo piden “bagnato”.
- Reserven si quieren comer en trattorias famosas: en Florencia muchos locales conocidos se llenan rápido, sobre todo para cenar. Si tienen una trattoria específica en mente, reserven con antelación; improvisar a las 21:00 en temporada alta puede terminar en “lo que encontremos”. Y eso casi nunca acaba bien.
- Lean bien la cuenta: coperto, servizio y agua: en Italia es normal pagar coperto, una cantidad fija por persona por el servicio de mesa. No es una estafa si está indicado en el menú. Lo que sí conviene revisar es si añaden también “servizio” extra, especialmente en zonas muy turísticas.
- Usen los mercados para probar varias cosas sin gastar demasiado: el Mercato Centrale y el entorno de San Lorenzo son buenas zonas para probar bocadillos, platos rápidos, embutidos, quesos, pasta fresca o dulces. No todo es barato, pero sí cómodo si quieren comer algo típico sin sentarse dos horas.
- Pregunten por platos del día: en muchas trattorias conviene mirar o preguntar por el piatto del giorno. Suelen ser recetas más caseras, de temporada y a veces mejores que los platos pensados para turistas.
- No intenten comer “florentino” en cada comida: algunos platos son contundentes: bistecca, ribollita, pappardelle con ragú de caza, lampredotto… Alternen comidas fuertes con algo más ligero, porque Florencia se camina mucho y el cuerpo también tiene derecho a negociar.
Más guías sobre Florencia y la gastronomía italiana
Si están organizando un viaje a Florencia, estas guías les pueden ayudar a completar el itinerario, elegir bien dónde dormir y seguir descubriendo la ciudad más allá de la mesa. Aunque, seamos sinceros, en Florencia la mesa también cuenta como monumento.
- Qué ver en Florencia en 25 imprescindibles: guía completa con los lugares más importantes que visitar, ideal para combinar arte, paseos y buena comida.
- Mejores excursiones desde Florencia en un día
: perfecta si quieren conocer Pisa, Siena, San Gimignano, Chianti u otros rincones de la Toscana. - Dónde alojarse en Florencia: mejores zonas y hoteles
: consejos para elegir una buena zona donde dormir, cerca del centro, la estación o los principales monumentos.
También les recomiendo leer nuestras guías sobre platos típicos de otras ciudades de Italia, porque cada región tiene su propia personalidad gastronómica. Y en Italia, ya lo sabemos, comer “algo rápido” puede terminar fácilmente en una investigación seria sobre pan, queso, vino y postres.
Preguntas frecuentes sobre la comida típica de Florencia
¿Cuál es el plato más típico de Florencia?
El plato más famoso de Florencia es la bistecca alla fiorentina, un gran corte de carne servido normalmente poco hecho y pensado para compartir. Es contundente, tradicional y muy florentino, aunque no precisamente ligero: aquí la ensaladita viene después, para disimular.
¿Qué comida callejera probar en Florencia?
La comida callejera más típica de Florencia es el panino al lampredotto, un bocadillo preparado con una parte del estómago bovino, cocida lentamente y servida con salsa verde. También pueden probar schiacciate rellenas, panini toscanos y bocadillos con embutidos locales.
¿Qué es el lampredotto de Florencia?
El lampredotto es uno de los platos más tradicionales de Florencia. Se prepara con estómago de vaca cocido en caldo y se sirve normalmente dentro de un pan, con salsa verde y, si quieren, un toque picante. No es para todos los paladares, pero si les gusta probar lo auténtico, hay que darle una oportunidad.
¿Qué pasta típica se come en Florencia?
En Florencia y en Toscana son muy comunes las pappardelle con ragú de jabalí, liebre u otras carnes de caza. También pueden encontrar ravioli rellenos de carne, pasta fresca con setas, ragú toscano y platos de temporada según el restaurante.
¿Qué dulces típicos probar en Florencia?
Entre los dulces típicos de Florencia destacan los cantuccini con Vin Santo, la schiacciata alla fiorentina, el castagnaccio y los cenci de Carnaval. Si viajan en invierno o en época de fiestas, encontrarán más dulces tradicionales en panaderías y pastelerías.
¿Qué comer en Florencia si no quiero gastar mucho?
Para comer barato en Florencia pueden optar por un panino al lampredotto, una schiacciata rellena, pizza al taglio, ribollita, pappa al pomodoro o un plato del día en una trattoria sencilla. Los mercados también son una buena opción para probar productos locales sin dejar medio presupuesto del viaje en una sola comida.
¿La bistecca alla fiorentina se sirve poco hecha?
Sí, la bistecca alla fiorentina se sirve tradicionalmente poco hecha, con el interior rojo y jugoso. Si prefieren la carne muy cocida, conviene saberlo antes de pedirla, porque en muchos restaurantes no la preparan “bien hecha”. La tradición florentina aquí no negocia demasiado.
¿Qué platos típicos de Florencia son vegetarianos?
Algunos platos tradicionales aptos para vegetarianos son la ribollita, la pappa al pomodoro, la panzanella, la fettunta y algunas sopas o platos de verduras de temporada. Aun así, siempre conviene preguntar, porque algunas recetas pueden llevar caldo de carne o pequeños añadidos no vegetarianos.
¿Qué vino tomar con la comida típica florentina?
Para acompañar la comida florentina pueden probar vinos toscanos como Chianti Classico, Brunello di Montalcino, Vino Nobile di Montepulciano o un blanco como la Vernaccia di San Gimignano. Para el postre, el clásico es Vin Santo con cantuccini.
¿Qué no debería pedir en Florencia si busco comida auténtica?
Si buscan comida típica florentina, mejor evitar menús demasiado genéricos con fotos enormes, “carbonara + pizza + lasaña + paella” y camareros cazando turistas en la puerta. Busquen platos locales como bistecca, ribollita, lampredotto, crostini, pappardelle con ragú de caza, pappa al pomodoro o cantuccini con Vin Santo.
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