El Parque Arqueológico de Scolacium reúne más de dos mil años de historia entre los olivos, a pocos cientos de metros del mar Jónico.
En sus 35 hectáreas se conservan los restos de la ciudad romana, con un extraordinario foro pavimentado de ladrillo, un teatro y el único anfiteatro romano conocido en Calabria. El recorrido incluye también una necrópolis bizantina, las ruinas monumentales de la iglesia normanda de Santa Maria della Roccella y un molino de aceite construido en 1934.
De la antigua Skylletion griega apenas quedan estructuras visibles, pero sus materiales arqueológicos permiten reconstruir la primera etapa de ocupación del lugar.

Lo visité hace poco y esta guía está pensada para: llegar sabiendo qué mirar en cada punto, con las fechas y los nombres encima, y salir con la ciudad reconstruida en la cabeza.
Información práctica antes de nada

Horarios, precios y contacto
- Días y horario: de martes a domingo, de 9:00 a 19:00. Cerrado los lunes (salvo aperturas extraordinarias de verano por eventos).
- Taquilla: de 9:00 a 18:00. Cierra una hora antes que el parque.
- Entradas: 5 € general, 2 € reducida. Se paga en efectivo, con tarjeta (POS) o a través de la app Musei Italiani. No hace falta reservar.
- Gratis: el primer domingo de cada mes, dentro de la iniciativa nacional Domenica al Museo, válida en museos y parques arqueológicos estatales.
- Dirección: via Scylletion, 88021 Borgia (CZ). Coordenadas: 38.8080, 16.5951.
- Teléfono: +39 0961 391356. Correo: drm-cal.scolacium@cultura.gov.it
- Gestión: Dirección Regional Museos Nacionales de Calabria (Ministerio de Cultura). Dirección del parque: Elisa Nisticò.
Cómo llegar
- En coche: la entrada está junto a la SS 106 Jónica, a la altura del cruce de Roccelletta, unos kilómetros al sur de Catanzaro Lido, sobre la via Scylletion. Está señalizado y hay aparcamiento gratuito. Desde Catanzaro se toma la SS 280 dirección Reggio Calabria, salida Reggio/Soverato, y en la rotonda la via Scylletion unos 3 km.
- Desde el aeropuerto de Lamezia Terme: unos 50 km por la SS 280 de los Dos Mares, entre 45 minutos y una hora.
- En tren y autobús: estación de Catanzaro Lido; desde la salida secundaria lado mar, en piazza A. Garibaldi, sale el autobús urbano línea 267 hacia el parque. Ferrovie della Calabria y Autolinee Federico conectan además Borgia y el cruce de Roccelletta con otros municipios. Comprueba horarios el mismo día: las frecuencias son escasas, sobre todo domingos.
Tiempo, terreno y mejor momento

Dos horas largas para el parque; entre tres y tres y media para visitar bien museo y el molino. El recorrido es lineal, con caminos de tierra y grava, algunos tramos irregulares y una subida clara hacia el teatro y el anfiteatro: calzado cerrado. Buena parte del itinerario está expuesta al sol y la única sombra fiable es la del olivar, así que en verano conviene ir a primera hora o a última hora de la tarde, con agua y gorra. Primavera y otoño son las mejores estaciones.
Historia de Scolacium, por etapas
Antes de los griegos

Los hallazgos del parque documentan frecuentación desde el paleolítico inferior y superior, además de material protohistórico en piedra, sílex y bronce. No hay estructuras visibles de esas fases, pero explican por qué el lugar se ocupó una y otra vez: es la desembocadura natural del istmo de Catanzaro, el paso terrestre más estrecho entre el Jónico y el Tirreno.
Skylletion, la colonia griega que no aparece

La leyenda le dio dos fundadores heroicos: Menesteo, rey de Atenas durante la guerra de Troya, según Estrabón, y Ulises en la versión que recogía Casiodoro en el siglo VI. La arqueología rebaja el relato: la fundación se sitúa entre los siglos VI y V a.C., muy probablemente por impulso de Crotona, que se disputaba con Locri Epizefiri el control del istmo y del tráfico marítimo. Su carácter inicial fue de puesto militar, presente desde la primera mitad del siglo VI a.C.
No existe, sin embargo, una certeza absoluta sobre su origen.
De Skylletion no han emergido estructuras murarias: la ciudad romana se superpuso encima. Lo que hay es material cerámico y monetal —un fragmento de cerámica de figuras negras, bordes de copas áticas y copas jónicas, una antefija con Gorgona del siglo VI a.C.— y la sospecha bien fundada de que el puerto estaba cerca de la desembocadura del río Corace. El tirano Dionisio I de Siracusa llegó a proyectar un muro entre Skylletion y la costa tirrena para partir en dos la Calabria griega; nunca lo construyó. En el siglo IV a.C. la ciudad pasó al control de los Brettii y entró en decadencia a partir del siglo III a.C.
123-122 a.C.: nace Minervia Scolacium

Roma deduce aquí una colonia por voluntad de Cayo Sempronio Graco, en el mismo programa que Tarento, Capua y Cartago. La intervención no fue solo urbana: el territorio se reorganizó con centuriación, la división en parcelas cultivables cuya huella todavía condiciona los caminos de la zona. La ciudad se organizó en terrazas que descienden hacia la costa, con dos retículas distintas —una atribuible a la polis griega, otra a la colonia romana— y el decumanus maximus como eje principal.
Época julio-claudia: el gran salto monumental
El siglo I d.C. es el momento de máximo desarrollo económico y arquitectónico. El foro cambia de función: de plaza comercial con tabernae pasa a ser el escenario de la dignidad municipal y del culto imperial. Es la fase de la que provienen los retratos identificados de Germánico (hijo adoptivo de Tiberio) y de su esposa Agripina la Mayor, y también de Agripina la Menor, madre de Nerón. En el teatro, un notable local llamado Q. Patulcio (o Patulciano) financia la reorganización de la escena.
96-98 d.C.: la refundación de Nerva
El emperador Nerva refunda la colonia, que pasa a llamarse Colonia Minervia Nervia Augusta Scolacium. Se reforma el teatro, se levanta el anfiteatro, se reasfaltan las calles con un nivel más alto de losas de granito local sustituyendo los basoli de arenisca gris republicanos, y el tráfico principal se desplaza hacia la costa por razones comerciales. Los retratos y estatuas de la ciudad cubren un arco que va de finales del siglo I al III d.C.
Finales del siglo IV: crisis urbana y probable terremoto
A finales del siglo IV, un probable terremoto marcó un punto de inflexión en la ciudad. El teatro dejó de utilizarse como edificio público y varios sectores del foro entraron en decadencia. Se ha planteado su relación con los grandes movimientos sísmicos y tsunamis que afectaron al Mediterráneo en esa época, pero la identificación con un episodio concreto sigue siendo una hipótesis.
Casiodoro, el hijo ilustre
Flavio Magno Aurelio Casiodoro nació aquí hacia el 485-490 y murió hacia el 580-585, con más de noventa años. Fue cuestor, cónsul en 514 y prefecto del pretorio con los ostrogodos de Teodorico; sus Variae, doce libros de cartas oficiales, son una de las fuentes clave de la Italia del siglo VI. En una carta de las Variae, escrita probablemente hacia 537-538, Casiodoro describe su tierra de origen como la primera de los Brutios, que la tradición atribuía a Ulises, y dice que cuelga de las colinas «como un racimo de uvas», vuelta a contemplar los campos verdes y el lomo azul del mar. También menciona los viveros de peces que darán nombre a su fundación.
Tras la guerra greco-gótica y una larga estancia en Constantinopla, Casiodoro regresó hacia el 554-555 y fundó en tierras familiares el monasterio del Vivarium —con el eremitorio de Montecastello en las alturas—, situado según los estudios más recientes en la contrada San Martino de Copanello, cerca del río Alessi. Su scriptorium copió no solo la Biblia y los Padres de la Iglesia, sino también textos clásicos paganos; las Institutiones divinarum et saecularium litterarum fueron su programa.
Su ubicación exacta continúa siendo objeto de investigación: el entorno de San Martino di Copanello, las llamadas piscinas de Casiodoro y el valle del río Alessi forman parte de las hipótesis principales. Las investigaciones del Vivarium Project estudian también una villa tardoantigua descubierta en la zona de Ceraso, pero todavía no se ha demostrado que corresponda al monasterio.
Siglos VII-VIII: el abandono
En las fases finales (siglo V avanzado a primeras décadas del VII) el foro pierde sus funciones públicas, se saquea y se convierte en zona artesanal y en cantera. La población se retira primero a lo alto de la colina del teatro —el asentamiento que menciona Casiodoro, abandonado a comienzos del siglo VII— y después hacia el interior, contribuyendo a la fundación de la actual Squillace y de Catanzaro. El encharcamiento del llano y las incursiones sarracenas desde el 902 hicieron el resto.
Siglos XI-XII: los normandos

Un documento del 1096 del conde Roger dirigido al obispado de Squillace menciona ya la abbatia sanctae Mariae de Roccella, y otros textos de 1096-1110 hablan de un monasterio Beatae Mariae de Rokella. La gran abadía se construye entre finales del siglo XI y la primera mitad del XII, dentro del programa normando de latinización del sur, y probablemente nunca llegó a completarse. Después se transformó en fortaleza, activa aún en el siglo XVI. El terremoto de 1783, de intensidad estimada en grado XI de la escala Mercalli, la dejó semidestruida; el convento anexo se había ido abandonando por la malaria y las incursiones piratas. Entre 1915 y 1917 se hicieron trabajos de consolidación del ábside, documentados en el archivo fotográfico del ICCD.
De finca aceitera a parque nacional
Tras la Unificación, el Estado italiano adquirió numerosos fondos eclesiásticos; la «Roccelletta» pasó a la familia Massara de Borgia y, por dificultades económicas, se subastó y la compró Emanuele Mazza, emparentado con ellos. Los Mazza la conservaron hasta la muerte del barón Gregorio y la expropiación estatal, concluida en 1982, año de creación del parque.
Las fechas de la investigación son las siguientes: hacia 1844 aparecen los primeros hallazgos durante obras de Giuseppe Massara para plantar un olivar; en 1881 el viajero francés François Lenormant describe la pequeña colección reunida en la masería; en 1910 el Estado compra el antebrazo de bronce, gestión hecha pública por el gran arqueólogo Paolo Orsi con la ayuda del inspector Cesare Sinopoli; en 1965 empiezan las excavaciones sistemáticas, dirigidas desde esos años por Ermanno A. Arslan, y se prolongan hasta 1975; en 2005 se inaugura el museo; en 2001 y 2008-2009 nuevas campañas definen la planta del teatro; en 2010-2011 se excava el anfiteatro; entre 2014 y 2016 se intervienen las necrópolis.
n julio de 2026, medios locales informaron de que los trabajos de mantenimiento y limpieza habían vuelto a dejar visibles nuevas porciones del pavimento del foro.
El recorrido, parada por parada
1. La basílica de Santa Maria della Roccella

Es el primer monumento y el más fotografiado de la Costa degli Aranci. Los datos: orientación este-oeste, nave única de 73 x 25 metros, cubierta probablemente plana o con cerchas de madera, iluminada por cinco grandes ventanas por lado. El transepto, sobreelevado y saliente respecto a la nave, integraba las escaleras hacia lo alto y se cubría con bóvedas de crucería; desde él, por amplios pasos y muchos escalones, se accedía al cuerpo de tres ábsides escalonadas, todavía más elevado, con la capilla central muy prolongada. Bajo el presbiterio hay una cripta también abovedada, amplia y concebida orgánicamente con el edificio superior, lo que descarta que fuera obra de tradición basiliana griega.
Hoy quedan en pie los muros perimetrales de la nave, parte de la fachada oeste, el ábside central y el izquierdo con sus nichos decorativos. Se levantó sobre las ruinas de un edificio romano, posiblemente termal, y probablemente sobre un cenobio bizantino anterior. Fíjate en el reaprovechamiento masivo de ladrillo romano (spolia), especialmente en las partes altas, donde la técnica cambia respecto al resto de la fábrica: es la prueba visual de que la iglesia se construyó canibalizando la ciudad antigua. La crítica moderna —Corrado Bozzoni, Francesca Paolino— insiste en que la concepción espacial es románica occidental y que los ecos bizantinos e islámicos llegaron rebotados desde la Sicilia normanda, no de una supervivencia local.
Y luego están las cornejas. Anidan por decenas en los muros y las gradas, y el detalle tiene su gracia: la ciudad estuvo consagrada a Atenea y después a Minerva, diosa asociada a las aves, y en la tradición medieval la corneja se consideraba animal protegido por Dios. Durante mi visita fueron la banda sonora completa.
2. El olivar y el paisaje
El camino atraviesa un olivar plurisecular que ocupa la mayor parte de las 35 hectáreas y funciona como pulmón verde de la provincia de Catanzaro. No es decorado: es la última capa histórica del sitio. Los Mazza tenían latifundios en Borgia, Calivello, Giordano y Roccelletta, con trigo y olivo, y las aceitunas se molían en trappiti de piedra repartidos por las fincas. La colina desciende suavemente hacia el mar, a unos 200 metros en línea recta, con vistas al golfo de Squillace.
3. El Frantoio Mazza (museo de arqueología industrial)

Construido en 1934 y conservado íntegro, con las partes mecánicas y los bastidores metálicos restaurados con fondos estatales. Alberga el primer molino eléctrico de Calabria: en el centro y el norte de Italia la mecanización agraria ya era normal a mediados de los años treinta, pero en este rincón del Jónico fue casi revolucionaria, y llama la atención que la impulsara una familia nobiliaria de organización latifundista. A comienzos de los años cincuenta el molino se amplió con técnicas aún más innovadoras, y la maquinaria siguió en uso hasta esa década. Es el contraste más eficaz del parque: dos mil años de historia antigua y, al final, correas de transmisión.
4. El Museo Arqueológico
Instalado en un edificio rural del siglo XIX del complejo señorial de los Mazza (la llamada Villa Mazza), inaugurado en 2005 y organizado en unas doce salas repartidas en dos plantas, con criterio cronológico y topográfico. El recorrido arranca en la planta alta —material griego de los siglos VI-V a.C. y helenístico de los siglos IV-II a.C., monedas de plata, cerámica de mesa y cocina, ánforas, la antefija de Gorgona— y baja por una escalera de dos tramos a la planta baja, que es el corazón de la colección.
Lo que hay que buscar:
- El hemiciclo de los togados: nueve estatuas de personajes togados de época republicana e imperial, siete procedentes del foro y dos del teatro, entre las que se ha identificado una estatua-retrato de un príncipe de la dinastía julio-claudia. Son el emblema del museo.
- Las cabezas-retrato de personajes públicos y privados, recuperadas en parte en el teatro y en parte en el foro, con ejemplares identificados de Germánico, Agripina la Mayor y Agripina la Menor.
- El Genius Augusti y una estatua de la Fortuna.
- Una estatua de emperatriz en el papel de Demeter/Ceres, del siglo II d.C.
- El antebrazo colosal de bronce: antebrazo derecho de 81 cm, con los dedos semicerrados hacia la palma, ligera flexión de muñeca e índice extendido. Pertenecía a una estatua monumental hoy perdida, de dimensiones que se han estimado en torno a cuatro veces el tamaño natural. El catálogo ministerial lo fecha en el siglo II d.C.; hay lecturas que apuntan a una factura griega. Su historia —hallado hacia 1844, visto por Lenormant en 1881, adquirido por el Estado en 1910 gracias a Paolo Orsi— explica por qué sobrevivió: quedó atrás en una operación de reciclaje de metal.
- Del teatro, la epigrafía de la Fors Fortuna, capiteles, columnas y antefijas de la escena.
- Al final de la planta baja, los ajuares de la necrópolis tardoantigua de la colina del teatro y las últimas fases del sitio: cerámicas pintadas con bandas rojas de los siglos XII-XIII, cerámica RMR, una lámpara vidriada de los siglos XIII-XIV y mayólica azul del siglo XVI.
5. El Foro

La pieza mayor. Es una plaza rectangular de 38,14 x 81,60 metros (proporción aproximada 1:2,14), orientada noroeste-sureste. En el lado corto noroeste la delimita el decumanus maximus, y detrás, en cota superior, se levanta el imponente muro de terraza sobre el que se alzaba el Capitolium, el principal lugar de culto de la colonia. Junto a la rampa de acceso, una inscripción recuerda la munificencia de un notable local, L. Decimio Secundione, y ahí mismo había un sacello-fuente del siglo II d.C., con añadidos de los siglos III-IV.
Los dos lados largos van bordeados por canalillos de piedra para el desagüe superficial, y unos amplios gradones de arenisca y conglomerado local daban acceso a los pórticos y a los edificios públicos. Dos fases:
- Fase republicana (finales del siglo II a.C. a primeras décadas del I d.C.): pórticos con columnas toscanas de calcarenita en ambos lados, delante de tabernae casi cuadradas de unos 6 x 6 metros, para las necesidades administrativas y comerciales de la plaza.
- Fase imperial (julio-claudia al siglo IV d.C.): el pórtico y las tabernae del norte se sustituyen por edificios públicos —la Curia y una serie de ambientes administrativos— y por la sede del culto imperial, el ambiente absidado de los Seviri Augustales, es decir el Cesareum. El pórtico se adelanta hasta el gradón, se rehace con columnas de fábrica de ladrillo y acoge el imponente ciclo estatuario julio-claudio. El pórtico sur mantiene su fisonomía pero cambia las columnas de piedra por otras de ladrillo.
En el lado corto sureste, un doble pórtico precedía a un gran edificio hipóstilo decorado con semicolumnas y columnas de piedra local estucada, reestructurado entre el siglo I a.C. y el II d.C., que algunos estudiosos identifican con la basílica judicial —la ubicación habitual, enfrente del Capitolium—. Dentro de la plaza se conservan además una base de estatua honoraria en el lado nororiental, el tribunal, fuentes monumentales (una baja y rectangular conectada con el ninfeo de la rampa, otra circular) y un edificio tardío con largas antas, el llamado Tempietto C, de función cultual, con un altar hecho de materiales reutilizados.
El pavimento, que es lo verdaderamente excepcional: en lugar de piedra o mármol, la plaza se pavimentó con ladrillos cuadrados sesquipedales de unos 44 cm de lado, colocados de cien en cien dentro de módulos cuadrados de 4,65 x 4,65 metros, cada uno enmarcado por una cornisa de ladrillos puestos de canto. El despliegue es de ocho módulos de ancho por dieciséis completos más dos reducidos de largo, con irregularidades debidas a los rehechos entre época republicana y tardoimperial. Cruzándolo en posición excéntrica hay una franja de bloquecitos calcáreos de aproximadamente un metro de ancho. Los estudiosos lo describen como sin igual en todo el mundo romano, y es la razón por la que conviene mirar al suelo antes que a los muros.
La última vida del foro es casi más elocuente que su esplendor. Tras el terremoto y maremoto del siglo IV, la plaza se ocupó con construcciones precarias de madera y cercados: los agujeros abiertos en los ladrillos del pavimento aún se ven. Después llegó la fase artesanal, alejada del nuevo poblado de la colina por insalubre: un horno de planta cuadrada de 3,25 x 3,25 metros para cerámica, encajado en un corte del pavimento, y los restos de una fundición de bronce montada entre los escombros del edificio absidado. Y finalmente la fase de cantera: fosas de expolio, mármoles arrancados para hacer cal, plomo de las tuberías, clavos y láminas de las carpinterías, estatuas metálicas fundidas. Ese es el contexto del antebrazo colosal.
6. El barrio urbano y la domus tardoantigua
Entre el foro y la colina se reconocen tramos de calles enlosadas y estructuras de vivienda. La pieza destacada es una domus de la segunda mitad del siglo V al VII d.C.: la residencia suburbana de un dominus rico, articulada en torno a un aula absidada, que en época postbizantina se reconvirtió en área productiva con un horno. Es la imagen del cambio de escala: donde vivía un propietario acomodado del Bajo Imperio, dos siglos después se cocía cerámica.
7. El Teatro

Su existencia ya la señalaban viajeros extranjeros del siglo XVIII, en particular el abate Jean-Richard de Saint-Non; fue localizado en 1965 y excavado sistemáticamente hasta 1975, con nuevas campañas en 2001 y 2008-2009. Se construyó en el sector suroccidental de la ciudad, por encima del decumanus maximus, siguiendo las normas de emplazamiento que codifica Vitruvio, con el edificio escénico casi paralelo a la línea de costa y la cavea mirando al este-sureste: está girado 16° respecto a la trama viaria de la ciudad. Es uno de los teatros romanos más notables de Calabria, junto con los de Thurii-Copia, Vibo Valentia, Gioiosa Jonica y Locri Epizefiri.
La cavea es perfectamente semicircular y pertenece al tipo llamado mixto: aprovecha en parte la ladera y en parte se apoya en sustrucciones de fábrica, la solución que Vitruvio recomendaba. Tres fases:
- Fase tardorrepublicana: edificio más pequeño, cavea de 45 metros de diámetro máximo dividida en dos maeniana: el inferior en cinco cunei con seis escaleras, el superior en cuatro cunei con cinco escaleras, separados por un segundo corredor. La orchestra, semicircular, mide 12,05 metros de diámetro, pavimentada con gruesas losas de caliza local, con tres gradas bajas ligeramente inclinadas en el borde exterior: la franja de los subsellia, asientos móviles de madera reservados a los notables de la ciudad. Los dos accesos monumentales (aditus maximi), en opera quadrata con bóveda de cañón, sostenían los tribunalia, las tribunas de honor.
- Esta primera fase sustituyó, según los indicios, un edificio sacro dedicado a Fors Fortuna, en piedra local con entablamento dórico, cuyas piezas se desmontaron, cortaron y reutilizaron: una inscripción con la dedicatoria a Fors Fortuna aparece reempleada en las estructuras del aditus maximus meridional.
- Fase julio-claudia (siglo I d.C.): reestructuración monumental y ampliación notable —la cavea alcanza los 64 metros de diámetro—, con toda la fábrica en opus reticulatum. Se añade el sector superior: summa cavea, dos cryptae por debajo, un corredor probablemente abovedado que conectaba los servicios y las alae, y arriba un ambiente cuadrangular (porticus in summa gradatione). Dos documentos epigráficos avalan la cronología: la llamada ara «Mazza» y la inscripción que recuerda la intervención en la escena del notable Q. Patulcio o Patulciano.
- Siglo II d.C.: nuevas reformas, sobre todo en la escena y los parascaenia, ya en técnica de ladrillo (opus testaceum). La cavea se mantiene, con una capacidad estimada de unos 3.500 espectadores (algunos textos antiguos hablaban de 5.000; la cifra oficial es 3.500).
El edificio escénico tenía el muro del pulpitum de un metro de altura, un canal con basamentos cuadrangulares para el mecanismo del telón (auleum), una cavidad (hyposcaenium) con canalillo de desagüe, y el proscaenium de tablas de madera. Entre los dos cuerpos torreados de los parascaenia se desplegaba la scaenae frons de dos órdenes superpuestos, decorada con nichos y columnas que enmarcaban tres exedras: la central, más amplia, era la valva regia; las laterales, las valvae hospitalium. Todo se cubría con armadura de madera y elementos de terracota, con antefijas de palmeta. De la decoración central de la escena proceden con toda probabilidad tres estatuas: un personaje barbado en semidesnudez heroica y dos togados, atribuidos a ciudadanos ilustres que financiaron donaciones o restauraciones del edificio.
En la segunda mitad del siglo IV el teatro deja de funcionar, probablemente por un terremoto cuyas huellas siguen en los muros. La ima cavea quedó enterrada; la media y la summa cavea se expoliaron de sus bloques de graderío y se ocuparon con viviendas del nuevo poblado tardoantiguo y bizantino, el que menciona Casiodoro, abandonado en los primeros años del siglo VII.
8. La necrópolis bizantina

En la cima de la colina del teatro, conectada con el poblado de la summa cavea y fechada entre la segunda mitad del siglo VI y el VII d.C.. Dos fases claramente distintas:
- Primera fase (segunda mitad del VI a primera mitad del VII): tumbas de caja rectangular hecha con ladrillos de reempleo, orientadas hacia el mar, con el difunto apoyando la cabeza sobre una teja invertida y cubiertas de tejas o grandes ladrillos. Con ajuar: objetos de metal, vidrio y cerámica.
- Segunda fase (segunda mitad del VII): tumbas en tierra desnuda, muy simples, sin ajuar y con posibles deposiciones múltiples.
Entre las jarritas de ajuar se identificó un producto típicamente escolacense: una especie de botella de dos asas en arcilla roja, en versión lisa y sobrepintada. Las necrópolis romanas eran otras cuatro, situadas fuera del pomerium, a lo largo de la antigua vía costera y de la vía ístmica, y se intervinieron entre 2014 y 2016.
9. El Anfiteatro

El único anfiteatro romano atestiguado en Calabria y uno de los pocos del sur de Italia situados en un vallecito, al suroeste del teatro y fuera del área habitada. Se conocía desde finales del siglo XIX, pero solo se excavó en serio en las campañas de 2010-2011.
- Eje mayor: unos 85,50 metros. Eje menor: unos 65 metros.
- Arena: aproximadamente 45 x 32 metros.
- En conjunto, alrededor de una cuarta parte del Coliseo. Las estimaciones más difundidas hablan de entre 9.000 y 12.000 espectadores, aunque el edificio no está excavado por completo.
- Cronología: entre finales del siglo I y el II d.C., en el marco de la monumentalización de época de Nerva.
- Técnica: combina las dos grandes soluciones romanas. El frente occidental aprovecha la depresión natural de la colina; el oriental se construyó en alzado, con ladrillo y varios órdenes de arcadas superpuestas enmarcadas por pilastras. Los muros radiales en opus incertum con verdugadas de ladrillo se injertan en el muro perimetral creando ambientes trapezoidales alargados y sin ventanas, y en parte cajones subterráneos sobre los que se asentaban las gradas de calcarenita local, hoy casi desaparecidas por saqueo. Se conservan escaleras de piedra de acceso a los distintos sectores de la cavea.
Es la parada más «arqueológica» del recorrido —hay que reconstruir mucho con la imaginación—, pero también la de mejores vistas: desde arriba se abarca el parque entero y la costa de Catanzaro Lido a Soverato.
10. Aguas, termas y calles
Repartidos por el yacimiento hay restos de dos acueductos —incluido un tramo de puente—, de al menos tres complejos termales, de fuentes y del sistema de alcantarillado, más tramos de calzada enlosada. Merece la pena distinguir los dos niveles de pavimentación: los basoli de arenisca gris de época republicana y los de granito local que Nerva colocó encima, un par de palmos más arriba.
Dónde hacer las mejores fotos
- Las tres ábsides desde el exterior, a media tarde: la luz cálida hace vibrar el ladrillo y los nichos generan sombras marcadas.
- El interior de la nave con el cielo por techo; incluye una figura humana para dar escala a los 73 metros.
- La basílica entre troncos de olivo, desde el camino que sube al foro.
- El pavimento del foro a ras de suelo, a primera hora, cuando la luz baja marca las juntas y se leen los módulos cuadrados.
- Desde lo alto de la cavea del teatro, con el escenario y el mar al fondo.
- El perímetro elíptico del anfiteatro desde la parte alta, con la costa detrás.
- Una corneja sobre el muro normando: la postal involuntaria de Scolacium.
Verano: Armonie d’Arte, y el legado de Intersezioni
El parque acoge desde hace más de veinticinco años el Armonie d’Arte Festival, nacido precisamente para poner en valor este sitio, con dirección artística de Chiara Giordano. Entre julio y septiembre hay jazz internacional, teatro clásico, danza y producciones originales, con el parque arqueológico y el centro histórico de Borgia como núcleo y una programación paralela en Soverato, Serra San Bruno, Copanello y Cosenza. La edición de 2026, la vigesimosexta, se articula en torno al tema Approdi. Las entradas se gestionan al margen del ticket del parque.
Entre 2005 y 2012, el parque fue además sede de Intersezioni, la muestra de escultura contemporánea comisariada por Alberto Fiz, director artístico del MARCA de Catanzaro, que instaló entre las ruinas obras de Mimmo Paladino, Tony Cragg, Jan Fabre, Antony Gormley, Wim Delvoye, Dennis Oppenheim, Stephan Balkenhol, Marc Quinn, Michelangelo Pistoletto, Mauro Staccioli y Daniel Buren. Las primeras piezas fueron los Testimoni de Paladino, Cast Glances de Cragg y El hombre que mide las nubes de Fabre. Aquellas obras no están hoy en Scolacium: forman la colección del Parco Internazionale della Scultura de Catanzaro, dentro del Parco della Biodiversità, con más de veinte instalaciones. Si el arte contemporáneo te interesa, es la visita complementaria obvia.
Cronología rápida
- Paleolítico inferior y superior: primera frecuentación del área.
- Siglos VI-V a.C.: fundación de Skylletion, probablemente por iniciativa de Crotona.
- Siglo IV a.C.: control de los Brettii. Decadencia desde el siglo III a.C.
- 123-122 a.C.: colonia romana Minervia Scolacium, por Cayo Sempronio Graco. Centuriación del territorio.
- Finales del siglo II a.C. – siglo I d.C.: foro con pórticos toscanos y tabernae. Teatro tardorrepublicano de 45 m.
- Siglo I d.C.: gran monumentalización julio-claudia. Teatro ampliado a 64 m. Ciclo estatuario imperial.
- 96-98 d.C.: refundación de Nerva. Colonia Minervia Nervia Augusta Scolacium. Anfiteatro.
- Siglo IV d.C.: terremoto y maremoto. El teatro deja de funcionar; el foro se degrada.
- c. 485/490 – c. 580/585: vida de Casiodoro. Hacia 554-555 funda el Vivarium.
- Segunda mitad del VI – VII d.C.: poblado en la colina del teatro y necrópolis bizantina.
- Inicios del siglo VII: abandono del poblado de la cavea. Siglos VII-VIII: traslado definitivo tierra adentro.
- 902 d.C.: comienzan las incursiones sarracenas.
- 1096: documento del conde Roger que menciona la abbatia sanctae Mariae de Roccella.
- Finales del XI – primera mitad del XII: construcción de la abadía normanda, nunca terminada. Después, fortaleza hasta el siglo XVI.
- 1783: el terremoto la deja en ruinas. 1915-1917: consolidación del ábside.
- c. 1844: primeros hallazgos en la finca Massara. 1881: visita de Lenormant. 1910: el Estado adquiere el antebrazo de bronce (Paolo Orsi).
- 1934: el barón Mazza construye el molino. Ampliado en los años cincuenta.
- 1965-1975: excavaciones sistemáticas (Ermanno A. Arslan). 1982: expropiación y creación del parque.
- 2005: apertura del museo y primera edición de Intersezioni. 2001, 2008-2009: teatro. 2010-2011: anfiteatro. 2014-2016: necrópolis.
- Julio de 2026: nuevas porciones de pavimento del foro reaparecen durante una campaña de mantenimiento.
Qué ver en los alrededores
- Squillace (unos 15 km): heredera del nombre antiguo, con castillo normando y una tradición viva de cerámica artesanal.
- Copanello y Stalettì: la zona del Vivarium de Casiodoro, en la contrada San Martino, junto al río Alessi, con las llamadas piscinas de Casiodoro talladas en la roca y calas de agua clarísima.
- Catanzaro (unos 12 km): el museo MARCA, el Parco Internazionale della Scultura con las obras de Intersezioni y el puente Bisantis.
- La playa de Roccelletta, a pocos cientos de metros de la entrada: arqueología por la mañana, mar por la tarde.
- Borgia: el pueblo del que depende el parque, buen sitio para comer sin filtro turístico.
Datos útiles de un vistazo
| Nombre oficial | Museo e Parco archeologico nazionale di Scolacium |
|---|---|
| Dirección | via Scylletion, 88021 Borgia (CZ), Calabria |
| Horario | Martes a domingo, 9:00-19:00. Cerrado los lunes |
| Taquilla | 9:00-18:00 (efectivo, POS o app Musei Italiani) |
| Precio | 5 € general / 2 € reducida. Gratis el primer domingo de mes |
| Teléfono | +39 0961 391356 |
| Correo | drm-cal.scolacium@cultura.gov.it |
| Extensión | Unas 35 hectáreas, parque creado en 1982 |
| Duración de la visita | 2 horas el parque; 3-3,5 con museo y molino |
| Aparcamiento | Gratuito junto a la entrada |

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