La Plaza San Pedro, ubicada en ciudad del Vaticano, es una de las plazas más famosas de Roma y el mundo.
Realizada nada mas y nada menos que por Gian Lorenzo Bernini entre el 1656 y el 1667 bajo la orden del papa Alessandro VII.
Es la gran antesala de la Basílica de San Pedro, el escenario del Ángelus del Papa, de las grandes misas de Navidad y Semana Santa, y el punto de encuentro de miles de peregrinos
En esta guía te cuento qué ver en Plaza de San Pedro, cómo entender su diseño creado por Bernini, los rincones que no deberías perderte (obelisco, fuentes, columnata, vistas de la cúpula), además de consejos prácticos para visitarla: horarios, acceso, controles de seguridad, cómo llegar desde el centro de Roma y en qué momentos del día la vas a disfrutar más.

- Ubicación: Ciudad del Vaticano, frente a la Basílica de San Pedro.
- Entrada: gratuita, al aire libre.
- Qué ver: obelisco, fuentes, columnata de Bernini, estatuas de los santos, fachada y cúpula de San Pedro.
- Tiempo recomendado: 30–45 minutos solo plaza; 2–3 horas si añades Basílica y Cúpula.
- Mejor momento: temprano por la mañana o al atardecer; domingos al mediodía para el Ángelus.
Historia y curiosidades de la Plaza de San Pedro
La Plaza de San Pedro tal como la vemos hoy es una creación de Gian Lorenzo Bernini, el gran genio del barroco romano.
Fue construida entre 1656 y 1667, durante el pontificado del papa Alejandro VII, con una misión nada sencilla: dar un espacio monumental a la Basílica de San Pedro sin derribar los edificios que había alrededor y respetando la basílica ya existente.
Antes de la intervención de Bernini, el espacio frente a la Basílica era irregular y poco
«escénico”.
El papa quería una plaza que impresionara a los peregrinos que llegaban a Roma y, al mismo tiempo, que funcionara como un gran “abrazo” de acogida de la Iglesia al mundo.
De ahí nace la idea de esta enorme plaza elíptica, con su famoso columnado que parece envolver a quien entra.
Diseño de Bernini: los “brazos abiertos” de la Iglesia
Bernini imaginó la Plaza de San Pedro casi como un cuerpo humano visto desde el cielo:
- La Basílica de San Pedro sería la “cabeza”, coronada por la gran cúpula de Miguel Ángel.
- La plaza elíptica y su enorme columnata serían los brazos abiertos de la Iglesia, listos para acoger a los fieles y peregrinos que llegan desde todo el mundo.
Para lograrlo, Bernini diseñó una plaza compuesta por dos partes:
- Una zona trapezoidal junto a la fachada de la Basílica, que estrecha visualmente el espacio y guía la mirada hacia la puerta principal.
- Una gran zona elíptica, rodeada por la columnata, que se abre hacia la ciudad y crea ese efecto de abrazo monumental.
Todo esto lo hizo sin tocar la estructura de la Basílica (que ya estaba allí) y respetando edificios preexistentes. El resultado es una de las obras maestras absolutas del urbanismo barroco: una plaza pensada para ser vivida, contemplada desde el suelo y también entendida desde lo alto, por ejemplo cuando subes a la Cúpula de San Pedro.
Datos curiosos de la Plaza de San Pedro
Más allá de la primera impresión, la plaza está llena de detalles que suelen pasar desapercibidos. Aquí van algunos datos que ayudan a entender su escala y su simbolismo:
- La plaza tiene una superficie de casi 48.000 m² y puede llegar a albergar a decenas de miles de personas durante grandes celebraciones.
- El columnado está formado por 284 columnas dóricas dispuestas en cuatro filas, además de 88 pilastras.
- Vistas desde ciertos puntos, parecen alinearse en una sola fila gracias a un efecto óptico estudiado al milímetro.
- Sobre la parte superior de la columnata se alzan 140 estatuas de santos, de unos 3 metros de altura, que miran hacia la plaza. No se aprecian mucho desde el suelo, pero contribuyen a esa sensación de “Iglesia rodeándote” por todas partes.
- En el pavimento de la plaza encontrarás discos de mármol marcados como “CENTRO DEL COLONNATO”. Si te colocas exactamente encima y miras hacia las columnas, verás cómo las cuatro filas se “fusionan” visualmente en una sola. Si te mueves unos pasos, el efecto desaparece. Es la prueba concreta de que aquí nada está colocado al azar.
- El conjunto (obelisco central, fuentes y columnata) está pensado como una auténtica escenografía al aire libre: cuando la plaza se llena de gente, la arquitectura funciona casi como un gigantesco teatro, con la Basílica como fondo de escenario.
Saber todo esto antes de ir cambia bastante la experiencia: no estás simplemente en “una plaza bonita”, sino en un espacio diseñado para emocionarte, ordenar las multitudes y, al mismo tiempo, darte la sensación de estar siendo abrazado por la propia ciudad del Vaticano.
Qué ver en Plaza de San Pedro – Vaticano
1. El obelisco de la Plaza de San Pedro
Lo primero que llama la atención al entrar en la plaza es el gran obelisco central.
No es un adorno cualquiera: se trata de un obelisco egipcio de granito rojo, con más de 2.000 años de historia, traído desde la antigua Heliópolis y trasladado a Roma en época del emperador Calígula.
Durante siglos estuvo en el circo de Nerón, muy cerca de donde hoy se levanta la Basílica de San Pedro.
Allí vio persecuciones de cristianos y, según la tradición, fue testigo del martirio de san Pedro.
En 1586, el papa Sixto V mandó moverlo al centro de la plaza, en una operación de ingeniería tan compleja que todavía hoy se estudia como un prodigio técnico.
El obelisco mide unos 25,5 metros de altura, pero si sumas la base con los cuatro leones de bronce y la cruz superior, el conjunto roza los 40 metros.
La cruz marca el “reinado” cristiano sobre un monumento pagano: en el interior se colocaron, según la tradición, reliquias de la Cruz de Cristo, transformando un símbolo del poder imperial romano en un signo de fe.
Si te fijas en el pavimento alrededor del obelisco, verás líneas y marcas que forman un enorme reloj de sol: la sombra del obelisco indica el paso de las horas y de los signos del zodiaco.
Es decir, además de fotogénico, el obelisco funciona como un gigantesco gnomon que marca el tiempo en el corazón del Vaticano.
Truco práctico: es un punto excelente para orientarte en la plaza. Si miras hacia la Basílica con el obelisco delante, tendrás a un lado y otro las dos fuentes gemelas y, rodeándote, la gran columnata de Bernini.
2. Las fuentes gemelas de la plaza
A ambos lados del obelisco verás dos fuentes monumentales que parecen gemelas.
No son idénticas de origen, pero Bernini se encargó de que hoy funcionen como un conjunto perfectamente simétrico.
La fuente del lado norte (a tu izquierda si miras la Basílica desde el obelisco) es la fuente de Maderno. La diseñó Carlo Maderno entre 1612 y 1614, aprovechando una fuente anterior del siglo XV.
Su diseño, con un gran plato superior en forma de “sombrero” cubierto de pequeñas escamas de piedra, hace que el agua se fragmente en miles de gotitas, creando una especie de velo brillante cuando le da el sol.
Décadas después, cuando Bernini terminó la plaza, el papa Clemente X le encargó una segunda fuente en el lado opuesto para equilibrar la composición.
Así nació la fuente de Bernini, terminada en 1677, que sigue muy de cerca el diseño de Maderno para que, vistas desde la Basílica o desde Via della Conciliazione, las dos parezcan casi gemelas y enmarquen el obelisco en una composición perfecta.
Más allá de la historia, las fuentes cumplen dos funciones muy prácticas para el viajero:
- Son un punto de referencia estupendo para quedar con otras personas (“nos vemos en la fuente de la izquierda mirando la Basílica…”).
- En los días de calor romano, el sonido del agua y la ligera brisa alrededor de las fuentes se agradecen muchísimo. Son uno de los mejores sitios de la plaza para sentarse un rato, contemplar el ambiente y sacar fotos con la Basílica y el obelisco de fondo.
Si te gusta fijarte en los detalles, acércate a las basas de las fuentes: los escudos papales tallados te cuentan quién las mandó construir y restaurar. Pequeñas pistas de historia escondidas a simple vista.
3. El columnado de Bernini y su famoso efecto óptico

El columnado de Plaza San Pedro es, probablemente, la parte más espectacular del conjunto.
Bernini diseñó dos enormes “brazos” curvos que rodean la plaza y la convierten en una gran elipse.
Cada brazo está formado por cuatro filas de columnas que crean tres pasillos cubiertos, como si fueran galerías porticadas por donde circulan los peregrinos.
En total son 284 columnas y 88 pilastras de orden toscano, de unos 16 metros de altura, todas de travertino. Vistas desde fuera parecen un muro curvo, pero cuando caminas bajo ellas te das cuenta de que son auténticos “corredores” monumentales que abrazan la plaza y acompañan a la gente hacia la Basílica de San Pedro.
Uno de los detalles más divertidos (y menos explicados in situ) son los famosos puntos “CENTRO DEL COLONNATO”, marcados en el suelo con discos de mármol entre el obelisco y cada fuente.
Si te colocas exactamente sobre uno de esos discos y miras hacia el columnado, las cuatro filas de columnas se alinean perfectamente y parece que solo hubiera una.
Das dos pasos hacia un lado y el “truco” desaparece. Es el efecto óptico que Bernini preparó calculando el diámetro y la posición de cada fila para que encajaran como un puzzle perfecto.
Cuando la plaza está llena —por ejemplo, durante el Ángelus, una audiencia general o en Pascua— el columnado funciona como un gran teatro barroco: las columnas marcan el marco de la escena, la Basílica es el fondo, el obelisco el punto central y tú formas parte del “decorado” humano.
Esa sensación de estar dentro de algo pensado para la multitud es precisamente lo que hace que Plaza San Pedro impresione tanto, incluso si ya has visto mil fotos antes.
4. Las estatuas de los santos sobre la columnata
Si levantas la vista hacia lo alto del columnado, verás una auténtica “procesión” de figuras de piedra.
Sobre la balaustrada se alinean 140 estatuas de santos, de más de 3 metros de altura cada una, realizadas en el siglo XVII por los discípulos de Bernini.
Representan a santos, mártires, papas, fundadores de órdenes religiosas y figuras clave de la Iglesia, distribuidos por grupos: defensores de la fe, doctores de la Iglesia, fundadores de órdenes, etc.
Desde el suelo no siempre se distingue quién es quién, pero sí se percibe la idea general: una Iglesia “poblada” de santos que observa y acompaña a los fieles reunidos en la plaza.
Las estatuas no están colocadas al azar: todas miran hacia la plaza, como si fueran testigos silenciosos de lo que sucede abajo. Muchas sostienen atributos que ayudan a identificarlos (cruces, libros, palmas, hábitos característicos…), y rematan visualmente la columnata, dando sensación de altura y ligereza a una estructura que, de otro modo, podría parecer demasiado pesada.
Un buen momento para apreciarlas mejor es después de subir a la Cúpula de San Pedro: desde arriba se entiende mejor cómo estas figuras cierran el “abrazo” de la plaza y cómo completan la puesta en escena diseñada por Bernini.
5. Fachada y cúpula de la Basílica de San Pedro vistas desde la plaza
La mejor vista de la Basílica de San Pedro es, sin duda, desde la plaza.
Aquí es donde entiendes de verdad la escala del conjunto: la fachada, la escalinata, el balcón de las bendiciones, las estatuas de Cristo y los apóstoles en lo alto, y detrás, asomando, la enorme cúpula de Miguel Ángel.
Desde el centro de la plaza, con el obelisco delante y las fuentes a los lados, tienes la imagen más icónica del Vaticano, la que has visto mil veces en la tele en Navidad, Semana Santa o cuando anuncian un nuevo Papa. Es el punto perfecto para hacerse a la idea de cómo todo el diseño de Bernini “empuja” la mirada hacia la Basílica.
¿Dónde ponerse para las mejores fotos?
- Si quieres la típica foto frontal, ponte a medio camino entre el obelisco y la escalinata de la Basílica. Desde ahí encuadras fachada completa, cúpula y parte del columnado.
- Para una foto más escénica, con la plaza incluida, busca un punto cerca de la entrada de Via della Conciliazione (justo antes de entrar de lleno en la plaza): verás el obelisco centrado, las fuentes y la Basílica de fondo.
- Si quieres un encuadre más creativo, acércate a una de las fuentes y juega a fotografiar la fachada y la cúpula “a través” del agua.
Y si desde abajo la cúpula impresiona, desde arriba ya es otro nivel. Subir a la cúpula te regala una de las vistas más increíbles de Roma y te permite mirar la propia plaza “desde el cielo”, entendiendo de golpe todo el diseño de Bernini.
6. Via della Conciliazione: la entrada escénica a la plaza
Aunque no forma parte del Vaticano como tal, la Via della Conciliazione es el gran “pasillo” que te lleva desde el río Tíber hasta la Plaza de San Pedro.
Es una avenida amplia, recta, abierta en el siglo XX para conectar de forma monumental Roma con la Ciudad del Vaticano, y su nombre recuerda los Pactos de Letrán, que en 1929 sellaron la “reconciliación” entre el Estado italiano y la Santa Sede.
Hoy es la forma más escénica de llegar a la plaza: mientras caminas, ves cómo la cúpula y la fachada de la Basílica van creciendo al fondo, enmarcadas por los edificios a ambos lados de la calle. Es casi como entrar en un decorado de cine, pero de verdad.
Mi recomendación:
- Si puedes, llega a Plaza de San Pedro caminando desde Castel Sant’Angelo. Cruzas el puente, tomas Via della Conciliazione y, en unos 10–15 minutos, pasas del Tíber al corazón del Vaticano con una vista espectacular.
- A primera hora de la mañana o al atardecer, la luz pone la guinda: menos gente, colores suaves y un ambiente mucho más tranquilo para disfrutar el paseo.
Muchos tours combinan precisamente este tramo: Castel Sant’Angelo + Via della Conciliazione + Plaza San Pedro. Incluso si lo haces por tu cuenta, es un pequeño itinerario que merece muchísimo la pena.
Eventos y celebraciones que se llevan a cabo en Plaza San Pedro
La Plaza de San Pedro es el gran escenario litúrgico del Vaticano.
Dónde se celebran los momentos más importantes del año para la Iglesia católica: Ángelus, audiencias generales, misas de Semana Santa, Navidad, canonizaciones y, en ocasiones, funerales de papas y grandes eventos extraordinarios.
Los horarios y fechas concretas cambian cada año, así que siempre recomiendo comprobar el calendario oficial de celebraciones en la web del Vaticano antes del viaje (Prefectura de la Casa Pontificia y comunicados de la Oficina de Prensa).
Ángelus de los domingos

El Ángelus del domingo es, seguramente, la celebración más conocida de Plaza San Pedro.
Habitualmente tiene lugar todos los domingos a las 12:00 (mediodía), cuando el Papa aparece en la ventana del Palacio Apostólico, en el último piso, a la derecha de la fachada de la Basílica.
El acto dura unos 15 minutos: el Papa hace una breve reflexión en italiano (con resúmenes en varios idiomas), reza el Ángelus o el Regina Caeli (en tiempo de Pascua) y da la bendición a la ciudad y al mundo.
Es un momento muy emotivo: la plaza se llena de peregrinos con banderas, pancartas, cánticos y un ambiente muy festivo.
- Entradas: no se necesitan tickets, el acceso es libre.
- Controles: hay que pasar por controles de seguridad, así que conviene llegar al menos 45–60 minutos antes, y bastante antes si se espera mucha gente (Navidad, Pascua, canonizaciones, etc.).
- Información actualizada: ante cambios de horario o de lugar, lo más seguro es comprobar el calendario en la web oficial del Vaticano antes de ir.
Misas de Semana Santa en Plaza San Pedro
Las Misas y ritos liturgicos de la Semana Santa se llevan a cabo en Plaza San Pedro.
Cada año el Vaticano publica un calendario oficial con los horarios exactos de las misas y ritos, pero en general:
- El Domingo de Ramos se celebra una gran misa en Plaza San Pedro, con la procesión de las palmas y la lectura de la Pasión.
- El Jueves Santo se celebra la Misa Crismal en la Basílica; por la tarde, el rito de la Cena del Señor tiene lugar habitualmente en otra iglesia de Roma (no siempre en San Pedro).
- El Viernes Santo se celebra la liturgia de la Pasión en la Basílica, y por la noche el famoso Vía Crucis en el Coliseo, retransmitido a todo el mundo.
- La Vigilia Pascual tiene lugar en la Basílica, mientras que la Misa del Domingo de Pascua suele celebrarse en Plaza San Pedro, seguida de la bendición Urbi et Orbi desde la logia central de la Basílica.
Para estas celebraciones, el acceso a Plaza San Pedro suele estar muy controlado: se instalan vallas, zonas numeradas, sillas y estrictos controles de seguridad. Si quieres asistir, lo ideal es:
- Solicitar entradas con mucha antelación (cuando sean necesarias).
- Revisar siempre el calendario de la Oficina de Prensa del Vaticano para el año concreto.
- Llegar con varias horas de margen: la plaza se llena con facilidad durante Semana Santa.
Celebraciones y misas de Navidad

En Navidad hay muchas celebraciones importantes que se llevan a cabo en Plaza San Pedro, entre ellas el Árbol y el nacimiento gigante que acompañan la plaza durante todos los meses de Diciembre y Enero. Se realizan las misas de Navida y de noche vieja.
Pueden saber más en nuestro post: Cómo participar a las celebraciones navideñas en el Vaticano.
Audiencia general de los miércoles
La audiencia general de los miércoles es otro de los momentos en los que Plaza San Pedro cobra vida.
Normalmente se celebra los miércoles por la mañana, alrededor de las 9:00–10:00, y puede tener lugar en la Plaza de San Pedro, en la Basílica o en el Aula Pablo VI, según la época del año y el número de peregrinos.
El Papa recorre la plaza en el papamóvil (cuando se hace al aire libre), saluda a los fieles, realiza una catequesis y da la bendición final. Es una buena ocasión para ver al Papa de cerca, pero requiere algo más de organización:
- Entradas: son gratuitas, pero hay que solicitar tickets a la Prefectura de la Casa Pontificia o a través de las oficinas indicadas en la web oficial.
- Ubicación: cuando la audiencia es muy concurrida y hace buen tiempo, suele celebrarse en Plaza San Pedro; en invierno o con mal tiempo se traslada al Aula Pablo VI.
- Consejo práctico: aunque tengas ticket, conviene llegar 2 horas antes para conseguir buen sitio, pasar seguridad con calma y disfrutar del ambiente.
Canonizaciones de Santos y beatos
Cómo para las misas de Semana Santa y Navidad, cuando hay canonizaciones de Santos y Beatos la misa y la ceremonia suele realizarse en esta plaza.
Eventos extraordinarios
Además de las celebraciones “fijas” del calendario, Plaza San Pedro es el lugar elegido para los grandes acontecimientos extraordinarios del Vaticano:
- Funerales de un Papa, con la plaza llena y delegaciones oficiales de todo el mundo.
- La espera del famoso “humo blanco” durante un cónclave, que anuncia la elección de un nuevo Papa.
- La primera aparición del nuevo Papa en la logia central de la Basílica y su primer mensaje“Urbi et Orbi” a la ciudad y al mundo.
En estas ocasiones, Plaza San Pedro se convierte literalmente en el centro mediático del planeta.
Cómo pueden ver, Plaza San Pedro es la plaza más importante del Vaticano, es el corazón dónde se realizan la celebraciones más importantes y es un lugar de encuentro con el pueblo, justo como lo proyectó Bernini!.

Cómo visitar la Plaza de San Pedro: horarios, seguridad y dress code
¿Es gratis entrar a Plaza de San Pedro?
La Plaza de San Pedro es un espacio público al aire libre dentro del Vaticano, por lo que entrar a la plaza es siempre gratis. Puedes caminar, hacer fotos, sentarte un rato junto a las fuentes y admirar la fachada de la Basílica sin pagar entrada.
Lo que sí cambia son los accesos y precios de los lugares que tienes alrededor:
- Plaza de San Pedro: acceso libre y gratuito, sin ticket. Pueden limitar el paso o cerrar zonas en momentos puntuales (audiencias, misas grandes, visitas de Estado…).
- Basílica de San Pedro: la entrada es gratuita, pero hay que pasar por el control de seguridad y hacer cola. Se paga solo si subes a la cúpula o visitas zonas específicas con guía.
- Museos Vaticanos y Capilla Sixtina: están en otro acceso del Vaticano y sí requieren entrada de pago con reserva de horario. No se entra por la plaza, sino por la zona de los Museos (cerca de la parada de metro Cipro/Ottaviano).
Así que puedes pasar un buen rato en Plaza de San Pedro sin gastar nada, y luego decidir si entras a la Basílica, subes a la cúpula o reservas una visita completa por el Vaticano.
Horarios y posibles cierres
A diferencia de un museo con horario fijo, la plaza está normalmente accesible desde primera hora de la mañana hasta la noche.
No hay tornos de entrada ni taquillas: simplemente llegas caminando por Via della Conciliazione y entras.
Eso sí, hay que tener en cuenta:
- En días de audiencia general, Ángelus, misas de Pascua o Navidad, canonizaciones, pueden cerrar parte de la plaza, crear recorridos obligatorios con vallas o limitar los accesos por motivos de seguridad.
- El acceso hacia la Basílica de San Pedro tiene horarios más definidos (suele abrir por la mañana temprano y cerrar al atardecer, con ligeras variaciones entre verano e invierno) y se puede ver afectado por celebraciones litúrgicas.
- Si viajas en fechas “sensible” (Semana Santa, Navidad, canonizaciones, fallecimiento de un Papa, Año Santo, etc.) conviene siempre consultar la web oficial del Vaticano o el calendario de la Oficina de Prensa para verificar si hay grandes actos programados que modifiquen el acceso a la plaza o a la Basílica.
En la práctica, para una visita normal de turismo, podrás entrar sin problema casi a cualquier hora del día, pero es buena idea evitar justo los momentos de salida de las audiencias o grandes misas, cuando la plaza está saturada y los controles van a ritmo lento.
Controles de seguridad
Para permanecer en la Plaza de San Pedro como tal, normalmente no hay control de seguridad más allá de la presencia visible de policía y Guardia Suiza. Sin embargo, para acercarte a la entrada de la Basílica de San Pedro tendrás que pasar sí o sí por un filtro similar al de un aeropuerto:
- Control de bolsos y mochilas por rayos X.
- Detector de metales para las personas.
- Posibles controles aleatorios más exhaustivos en días de gran afluencia.
Esto crea las típicas filas en la parte derecha de la plaza (mirando hacia la Basílica).
Algunos consejos para no desesperarse:
- Llega temprano por la mañana si quieres entrar a la Basílica sin colas kilométricas, sobre todo en temporada alta.
- Evita, si puedes, justo las horas previas al Ángelus o a una audiencia general: es cuando más gente se concentra en los controles.
- Lleva solo lo necesario: mochilas pequeñas, sin objetos prohibidos (cuchillos, sprays, etc.), para pasar seguridad más rápido.
Si solo quieres pasear por la plaza y hacer fotos, podrás moverte con bastante libertad, pero si tu plan incluye entrar a la Basílica o asistir a algún evento con el Papa, ten en cuenta que los controles forman parte del ritual.
Código de vestimenta (sobre todo si entras a la Basílica)
En la Plaza de San Pedro el código de vestimenta es bastante relajado, pero en cuanto quieras entrar a la Basílica de San Pedro las reglas son claras: si no las respetas, simplemente no te dejarán pasar, aunque hayas hecho una fila larguísima.
Normas básicas de dress code:
- Hombros cubiertos: nada de camisetas de tirantes ni tops; en verano un pañuelo ligero o una chaqueta fina solucionan el problema.
- Rodillas cubiertas: pantalones largos, faldas o vestidos por debajo de la rodilla. Los pantalones cortos muy cortos o minifaldas no están permitidos.
- Ropa respetuosa: evitar prendas con mensajes ofensivos, disfraces o atuendos de playa. Sombreros y gorras mejor quitarlos al entrar en la Basílica.
En verano, cuando Roma hierve, lo más práctico es llevar:
- Un pañuelo grande en la mochila para cubrir hombros al entrar.
- Pantalón ligero o falda larga de tela fresca: vas cómodo en la calle y cumples las normas en la iglesia.
- Unas sandalias cerradas o deportivas cómodas (no hay problema con el calzado siempre que sea “decente”, pero vas a caminar mucho).
Visitamos Plaza San Pedro el 1ro de Enero 2023 para el Angelus de mediodía por Papa Francisco I, y nos encontramos con los preparativos para los funerales de Papa Benedicto XVI, que se llevaron a cabo desde el 2 de enero 2023 hasta el 5 de enero 2023. Preparaban las vías para las filas de peregrinos.
Si te gustó, te invitamos a leer nuestro articulo «Subir a la Cúpula de la Basílica de San Pedro – Vaticano» y nuestra super Guía del Vaticano, Principales atracciones que visitar en los Museos Vaticanos.
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Me siguen fascinando los artículos y espero que en breve tiempo regrese a La República Italiana.
Es la plaza más hermosa que he visto jamás. La vista de la plaza y de la Basílica de San Pedro, cuando te acercas caminando desde la Via della Conciliazione es impresionante, y la grandeza de la Basílica te deja con la boca abierta. Un imprescindible si se viaja a Roma.
Arquitectónicamente es una auténtica delicia, pero su simbología es todo un canto a la hipocresía y falsedad de la iglesia. No puede haber todo ese lujo ahí enterrado cuando el catolicismo pregona otros valores «de espíritu».
Los artículos, como siempre, son muy interesantes. Enhorabuena.
Paco: gracias!
Me asombra la riqueza de la Iglesia y sus obras sobre todo las realizadas en esas épocas en las cuales los seres humanos se morían rebozados en miseria. Esa es la historia real de la religión
Buenas me ha encantado el artículo, me ha servido muchísimo de ayuda para realizar un proyecto en la universidad. Muchas gracias y enhorabuena por el artículo.